miércoles, 8 de abril de 2009

El Fic sin título - Cap XI

Aquí les dejo el siguiente cap del fic sin título, este cap tiene dos partes.
besitos a tod@s y discukpen que el post venga tan tarde, es q hoy día fue un día espantoso ufff, bueno ya. XDDDD

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Capítulo XI: Memorias, dudas, temores, proyectos…




Nina no podía dormir, pero era algo que ya se le había hecho costumbre. Había hablado con Natsuki el día anterior, hasta le tuvo que dar las medicinas por encargo de Mai, pero no era Natsuki lo que tenía preocupada esta vez a Nina. Había visto a Nao el día anterior, caminando por la escuela, sin rumbo y destino, ausente, absorta en sus pensamientos. Nao no era así, no era la Nao que conocía y por algún extraño motivo le preocupaba. La noche aún era joven, así que Nina trató de conciliar el sueño. Nina se dio mil vueltas, con la imagen de Nao ausente, sin percatarse de que ella estaba pasando por ahí, mirando hacia el crepúsculo. Nina logró dormir después de una hora de pelear con su propia mente.



- ¡¡¡SUÉLTENLA!!!¡¡¡SHIZURUUUU!!! – Nao gritaba y continuaba golpeando el vidrio hasta amoratarse las manos. Era inútil, ninguno de esos hombres que estaban ahí le prestaban atención, parecían no escuchar. Pero, los hombres no se dirigían a la celda de Shizuru. Se dirigían a la celda donde estaba ella.
- Bien, bien… creo que tendremos más problemas con esta pequeña, se le ve un tanto revoltosa – dijo un hombre en bata blanca a otro que llevaba terno. Este último tenía un parche en el ojo izquierdo.
- Haz lo que tengas que hacer Sanada…… ¿cómo estás, pequeña? – dijo dirigiéndose a Nao – Tú debes ser…. Nao Yuuki.
- ¿Quién…quién es usted? – Nao tartamudeó un poco por mucho esfuerzo que puso en mostrarse decidida. Se paró firmemente, pero sentía que las piernas le flaqueaban. Estaba aterrada.
- Yo… señorita Yuuki, soy vuestro anfitrión, de la señorita Fujino y suyo también – El hombre con el parche sonrió – entiendo que no sabe porque está aquí… dejaré que usted lo averigüe…. Sanada, haz tu trabajo y quiero resultados.
- Si Señor presidente – aquel hombre salió y todo un staff de personas con batas blancas, guantes, agujas, mascarillas se le plantó enfrente a Nao quien echó un rápido vistazo a toda la habitación, no había manera de salir. Escuchó unos gritos apagados, que decían su nombre. Del otro lado, estaba Shizuru, sorprendentemente parada frente a la vidriera o apoyada en ella, golpeando como podía para salir.
- ¡¡¡NOOOO!!!¡¡¡NAOOOOO!!!
- Pronto, señorita Fujino, pronto estará con su amiga… Ya verá que no soy tan malo después de todo – respondió el presidente a través del vidrio.
Nao retrocedió unos pasos antes de que todo el equipo del doctor Sanada se le fuera encima, la sedaron y extrajeron un poco de sangre.





Luego la cargaron y la pusieron en la misma celda que Shizuru - ¿Lo ve, señorita Fujino? Ya le di una amiga con quien conversar, claro, cuando recupere la consciencia – El hombre rió y luego todos se fueron.
- Nao… por Dios… - murmuró Shizuru, mientras tomaba a una Nao inconsciente en sus brazos – “¿Qué diablos está pasando?... ¿Están buscando a las HiME?...... ¡Natsuki!” – pensó. Las luces se apagaron, dejándolas en una escabrosa oscuridad.
-…Ni…na… - murmuró Nao en un tono casi imperceptible. De haber habido luz, el rostro interrogante de Shizuru hubiese podido verse.



- “Otra vez… no ha venido a clases” – Nina se recargaba en el envés de una de sus manos, percatándose que en el asiento de atrás, el cual era de Nao, no había nadie. Nao había faltado de nuevo, ya era toda la semana, pero Nina la había visto días antes.
- ¡Señorita Wong!
- ¡Ah! ¿Qué pasa? ¿yo?....
- No es momento de dormir. ¡Preste atención!
- Disculpe profesor – Nina trató de mantenerse concentrada en la clase, pero era más de lo que su cerebro pudiese procesar en esos momentos. Tenía la cabeza repleta de cosas.
*******
La clase acabó y Nina empezó a guardar con desgano sus cosas. Salió despacio del aula, ausente, sin rumbo. Ya fuera se sentó en banco de los jardines y se dedicó simplemente a disfrutar del aire. Era suave, fresco, apacible. Realmente provocaba una agradable sensación, al igual que la noche en la que había hablado con Nao. Era agradable cuando no se dedicaba a molestarla ¿dónde estaría ahora? Estaba muy extraña las últimas veces que la había visto. Nina subió a las habitaciones, llegando a la puerta de la habitación de Nao. Respiro hondo y tocó la puerta. No hubo respuesta. Volvió a tocar, pero nadie contestó, así que abrió la puerta y pasó.
- ¿Nao? – la habitación estaba oscura, las cortinas corridas. Sabía que su compañera era Aoi, pero esos días, ella no estaba durmiendo ahí, así que solo estaba Nao en la habitación. Estaba sorprendentemente ordenado. Nina corrió las cortinas. Los libros, los cuadernos de Nao, estaban todo sobre el escritorio. Había un trabajo terminado, un trabajo que debía entregar ese mismo día. Nina cogió las hojas con el informe y un libro cayó al suelo – “Pero que torpe soy… ¿Qué es eso?” – del libro, había caído una pequeña hoja de papel. Nina la recogió. Era una lista, una lista de quehaceres – “No pensé que Nao tuviese una caligrafía tan bonita…” – pensó Nina al mirar la hoja. Decía:

- Ordenar habitación (esta ya estaba tachada)
- Entregar informe
- Cita - ¿Nao sale con alguien? – se preguntó Nina. No pudo evitar sentirse un tanto celosa. Sacudió su cabeza intentando sacar esos pensamientos. Era tonto (esta ya también estaba tachada)
- Comprar flores para mamá. Visita al hospital.

Nina se detuvo en la última. ¿Flores para mamá? Pero lo recordó casi de inmediato. Nao le había dicho que hace mucho unos hombres habían entrado a su casa y su madre fue la víctima quedando en estado de coma. Gran parte de la motivación de Nao era por su madre. Nina ató cabos. Si Nao había ido al hospital (Natsuki le dijo que habló con ella un día antes de que la dieran de alta) aquel día ¿Por qué no había tachado eso de la lista? Bueno, podría habérsele olvidado, pero quedaba aún el informe.
- “La última vez que la vi fue…” – Nina trataba de acordarse – “¡¡¡Cuando iba camino al hospital!!!” – Nina cayó en la cuenta del momento en que Nao podía haberse ido. Dejó todo en su lugar y salió.



*Farmacias Iwasaka*
- ¿Llamó señor presidente?
- Si… - Hubo un silencio incómodo. Los hombres vestidos de negro, recios como se veían empezaron a incomodarse también – No puede ser que tenga gente tan incompetente trabajando para mi – dijo con la voz sumamente calmada. Todos bajaron un poco la cabeza – Díganme…. Esta chica ¿estaba con la primera que capturaron? – el presidente pasó un foto por su escritorio. El líder de la escuadrilla la tomó y la miró. A través de sus lentes oscuros se pudo ver su sorpresa.
- Ehhh…. S-si – tartamudeó el hombre.
- Pues ella es Natsuki Kuga…… ¡Maldición!¿Cómo no pudieron darse cuenta?
- S-Señor… no-nosotros…
- ¿Qué vas a decirme? ¿Qué lo sienten?...... Vaya… y la golpearon como quisieron ¿verdad? ¿No pudieron traerla también?
- Señor….
- No importa ya… Tengo otro trabajo para ustedes – El presidente se calmó y puso sus manos tras suyo – además podrán compensar y corregir su error.
- ¿Señor?
- Hay alguien que nos está estorbando… quiero que lo desaparezcan esta noche – el presidente puso una carta en el escritorio, la cual tomó el líder de ese escuadrón - Y quiero que me traigan a estas personas… - el presidente tiró unas fotos sobre la mesa – eso es todo, pueden irse.
- Si señor – los hombres se fueron de aquella estancia.


Nina caminaba por los pasillos, todavía tenía clase, Pero no dejaba de pensar en Nao ¿dónde estaría? ¿lo que ella pensaba estaría en lo correcto?......... No pudo avanzar mas, un dolor punzante en su espalda lo impidió, era mas fuerte que antes – “No otra vez…”



Las clases posteriores al tiempo libre eran las peores. ¿Por qué ponían clases tan pesadas a esas horas?
- “No aguantaré un minuto más en este sitio…” – Natsuki posó su mirada en el pizarrón. No tenía la más mínima ni remota idea de que podía decir en el tablero. Fijó nuevamente su mirada en el horizonte. Sus pensamientos se alejaron y su mente salió de esa clase. Sintió que su cabeza empezaba a caer por la fuerza de la gravedad.
Natsuki vio una sombra al fondo de un pasaje oscuro ¿Quién era? No podía saberlo, solo podía ver unos ojos que a su vez le miraban, quemándole la piel. Natsuki estiró su mano hacia aquella persona, empezó a correr, pero cada paso que daba la alejaba más y más. El sonido de una regla contra su escritorio la despertó.
- ¿Tanto le aburre mi clase, señorita Kuga? – el profesor estaba parando frente a ella y todos sus compañeros aguantaban la risa (es el mismo profesor del Cap I)
- “¡Demonios! Otra vez con él, siempre en su clase….” Este…. Yo….. – lo siguiente que Natsuki vio no fue nadie misterioso, ni un punto perdido en el horizonte. Solo su reflejo en el balde con agua, parada fuera de la clase.
Después de un rato, siguió admirando su reflejo en el agua ¿y si metía su cabeza al balde y la dejaba dentro por mas de 10 minutos?
- “pero en que idioteces estoy pensando” – se despabiló un poco – “pero ahora, Nao tampoco está. No me sorprendería que haya tomado la decisión de dejar esta prisión para menores, pero… ¿a dónde podría haber ido?” – Natsuki recargó su espalda en la pared y miró el techo. Empezó a divagar y se quedó ahí parada, parada y dormida.
- “Tengo frío…… tengo frío…… ¿pero qué…..?¡Ahhhhh! me quema la espalda… como aquella ves…… ¡ahhhhhhhhhhhh! Es insoportable………¿Hummm?” – el dolor se fue tal y como vino. Natsuki estaba en una habitación oscura. No sentía ni arriba ni abajo - ¿qué es esto? Mi cuerpo está muy liviano……... – Natsuki sentía estar flotando, estaba empezando a marearse cuando sintió una luz fuerte que se acercaba a ella, era blanca, brillante”…. - ¡Ahhhhhh! – Natsuki se levantó de un salto.
- ¡¿Natsuki?! Ya despertaste.
- ¿Youko-sensei? ¿Dónde estoy?¿Qué hago aquí?
- Cálmate, cálmate – le apaciguo Youko con una mano y los ojos cerrados mostrando tranquilidad – Estas en la enfermería, Natsuki. Al parecer tuviste una descompensación ¿Estás comiendo bien?
- Ehh… si – Natsuki respondió vagamente - ¿Quién está….? – Natsuki se ladeó un poco para ver a la persona recostada en la camilla enfrente a la de ella.


*flash back*

- ¿Qué tanto me ves, Yuuki-san?
- ¡Ara, ara! Que mal humor el tuyo – Nao había girado su cabeza, pero pude percibir que aún era observada por esos molestos ojos verde claro. ¿Qué tanto miraba? Que se ocupase de sus propios asuntos.
*******
El flash de su cámara me cegó por unos breves segundos. ¿Por qué era tan arrogante? Tal vez me fastidiaba porque era la nueva. Escuché su risa molesta ¿por qué no se iba de una vez?
*******
Vaya, otra vez ella. De tanta gente que podía encontrar en la ciudad, tenía que ser Nao Yuuki quien me viese en tan lamentable situación.
- ¡Vaya, Vaya! Que sorpresa encontrarme contigo por aquí, Wong…¿a quién esperas?
- Es un asunto que no te incumbe – ahí estaban sus ojos verdes de nuevo, mirando a los míos y como siempre, en esa pose insoportablemente arrogante que siempre tenía con los demás, burlándose de mi una vez más con esa sonrisita despreciable que solo ella podía dibujar en sus rosados labios……(esperen…. ¿Quéeeee?)
Vi más de cerca sus ojos verdes cuando le caí encima. Definitivamente había una mirada dura en ellos, no lo negaré; pero se veían tristes. Recién pude percatarme toda la tristeza que denotaba ella a través del antifaz de unos ojos de mirada calculadora. ¿Por qué guardas tanta tristeza en tu corazón? Quisiera saberlo……

- Párate Wong – Sentí un pequeño empujón por parte de ella. Intenté no caer hacia atrás - ¿Wong?...¿Estás bien? – Jamás pensé que una persona tan desagradable pudiese hablar con una voz tan dulce y delicada, totalmente diferente a la que empleaba al burlarse o reírse de los demás, del mundo.
******
Nao giró su cabeza suavemente al oír mis pasos detrás de ella. Me sostuvo la mirada, desafiante, yo hice lo mismo. Ahora fue mas claro que antes. Esos ojos tristes no estaban enmascarados en ese momento, tal vez por eso Nao estaba sola en ese momento. De mi boca escuché salir su nombre, de manera no agresiva, suave y delicada.
- Nao… Yuuki… -
- ¿Qué estas haciendo aquí, Wong?
- Nada en especial – Pude percibir su disgusto ante mi indiferencia. Así que es eso ¿Te sientes sola, Nao?...... Yo también….- ¿Puedo sentarme contigo?
Me senté sin más. Sus ojos solo acompañaron mi camino hasta la ladera. El silencio duró…no lo sé, no recuerdo cuanto fue, pero fue lo suficiente para desaparecer para siempre ese aire denso, irrespirable que siempre se formaba entre las dos.
- ¿Te pasa algo, Wong?
- No… - respondí, pero rectifiqué - No recuerdo mucho de ni esta semana ni la anterior…
La voz de Nao sonaba inquieta, interesada en lo que le decía, al menos alguien podía escucharme esa noche.
*******
La vi ahí de nuevo, apoyada en el marco de la puerta mientras el viento, la suave brisa del día que se desvanecía, agitaba su cabello. Se veía extraña, se veía en paz, con una expresión tan diferente a otras muecas que le he visto. ¿Si miraba algún punto perdido en el horizonte?... Mmm, no lo sé, probablemente yo hubiese hecho lo mismo de estar parada ahí sin hacer nada. No jugaba con su móvil como siempre hacía, no hacía nada, solo estaba ahí parada, apreciablemente inmersa en su propio mundo, porque no notó que yo estaba ahí, observándola ya varios minutos.
- ¿Hmmm? – su rostro de sorpresa era muy cómico, como el de una niña atrapada haciendo algo que no debía - ¡¿Nina?!... ¿Qué haces aquí?... me asustaste… - me dijo.
- ¿Asustarte?... ¿Hacías algo malo? – Dije con la voz calmada y la cara seria, como siempre solía ser, pero disfruté internamente al verla inflando los mofletes, cruzando los brazos y volteándome el rostro para que yo no la viese. De verdad, Nao, a veces eres tan infantil… pero eso no es malo, desearía poder tener esa frescura en mi actuar, esa manera de encarar al mundo y llevarle la contra solo por querer hacerlo; y la desfachatez con la que desenvuelves con los demás, de verdad te admiro…Nao…
*******
- Ese maldito dolor de nuevo…… ¿a dónde iba?... el dolor ya no me deja pensar ni en las cosas que estoy haciendo. ¡Vaya! Ahí esta de nuevo… esa punzada… ¿qué demonios significa?... Quisiera, desearía saber que es y… ¡ahhh! – Solo sé que mi cabeza tocó el suelo en ese momento…

*fin del flash back*

- N-Nao……
- Creo que ya esta despertando…… - Había una voz lejana que retumbaba en sus oídos.
- Nina…… - la luz blanca que tenía encima fue cubierta por una sombra, una persona. Unos ojos verdes la veían atentamente.
- ¿Nao? – su vista se aclaró… no era Nao, era Natsuki quien estaba observándola junto con Youko-sensei.
- Nina…… - musitó por lo bajó la morena.
- ¿Dónde estoy?
- Estás en la enfermería Nina – dijo Youko – te desmayaste en la mitad del pasillo – Nina no dijo nada más, solo se dio la vuelta sobre sí y se escondiendo bajo las cobijas.
- Yo me quedaré un rato con ella, Youko-sensei – dijo Natsuki. Esta escena era terriblemente familiar para Natsuki y Nina, ambas habían estado ahí y Nina había llorado en los brazos de Natsuki aquella vez.



Nina había regresado a su habitación. ¿Qué habían sido todos esos recuerdos?
- “No lo entiendo…… ¿Por qué Nao?......Pero si mis suposiciones son correctas…”



Natsuki había dejado a Nina en su habitación para que descansara. Antes de ir a la suya (como Youko le había dicho que hiciera, pero ya sabemos como es Natsuki) decidió dar un paseo por los jardines de la academia. Esos jardines que tanto le gustaban, pero no lo dijo nunca a nadie… su lugar preferido…
La brisa llegaba con los últimos rayos de atardecer, los cuales dejaban ver las marcas de la golpiza sobre la piel de porcelana de Natsuki.
- “pase con ella por aquí… a esta misma hora…Nina…” Pero… - Natsuki bajó la mirada y apretó los puños, sintiendo el suave calor de la tarde – Tú me dijiste aquella vez… - Natsuki agacho más la cabeza y sintió la rabia y la tristeza mezclarse dentro de ella e invadirle todo el cuerpo – tú me dijiste… que no debía… “Shizuru” – Natsuki cayó en la hierba de rodillas, sin poder ya reprimir las lágrimas que brotaban de sus ojos esmeraldas.
Y se sintió desbordada y sola.
Y se sintió incomprendida.
Y se sintió traicionada por los sentimientos y el destino que le jugó una mala carta. No pudo reprimir su desesperación.
- ¡¡¡SHIZURUUUUUUUUUU……!!! – su gritó se perdió entre en viento y su murmullo. Solo la soledad le acompañaba… de nuevo.




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