miércoles, 23 de mayo de 2012

Café à Paris - Capítulo 3

Hola Yurifans,

Ya que estamos en la semana eurovisiva, dejo por acá el video de Zaleilah, canción que representa a Rumanía, la coloco porque tiene un toque muy latino y ando con ganas de bailar XD

Vamo'allá...


Seguimos con algo que muchas esperaban: Café à Paris, veamos cómo se van conociendo nuestras protagonistas...

Enjoy!

Autora: Utena 93
Capitulo 3:

Cerré la enorme verja tras de mí y escuche como Louise se marchaba en esa espantosa máquina del diablo. Caminé por el amplio jardín, adoraba estar allí, escuchar el ruido de la fuente central, el viento susurrar, el dulce movimiento de los árboles, el aroma de la flor de lis, la flor emblemática de Francia, encargada especialmente por mí prometido para mí… Adoraba vivir allí. Vivía como una reina, tenía un prometido guapo, amable, perfecto… ¿Qué más se podía pedir? Me detuve en la fuente y me senté a relajarme, me apetecía dejarme llevar por el sonido del agua, era todo tan tranquilizador… Ni siquiera me di cuenta de que alguien se había acercado a mí. Unas manos se posaron en mis hombros dándome un pequeño masaje. No abrí los ojos, ese tacto no podía ser de otra persona.

-Te he visto llegar por la ventana… Llegas un poco tarde. – afirmó con su carismática voz.
-Lo sé… - suspiré – no era mi intención.
-Me prometiste que cenarías conmigo y que después…

Me incorporé de inmediato y me giré para encararle.

-Ya sabes lo que pienso de eso, así que deja de insistir. – le dije enfadada.
-Inés, cariño, estamos prometidos... ya va siendo hora que…
-Es tradición en mi familia, no voy a ser yo quien la incumpla.

Me encaminé hacia la casa con un paso firme. ¡Ya está otra vez con lo mismo! ¿Qué pasa? ¿Los hombres sólo piensan en eso? Suspiré. No pienso desobedecer a mi padre, además no hay necesidad de que… Cuando nos casemos podrá hacer conmigo lo que quiera… Impaciente. Enfurruñada subí a toda prisa las inmensas escaleras del recibidor y tomé el pasillo de la derecha, pasando por el baño principal, la habitación de invitados y la habitación del servicio, hasta llegar a mi habitación personal. Cerré con un portazo. Me desnudé y me metí directa entre las sábanas de seda azul. Alguien llamó a la puerta.

-¿Quién es? –pregunté aún sabiendo la respuesta.
-Cariño… por favor, abre la puerta, vamos a hablar… - suplicaba.

Me lo podía imaginar perfectamente, con su pelo castaño perfectamente peinado, sus ojos verdes con esa expresión de saber que se ha equivocado, sus grandes manos tensas, y su cuerpo derrotado enfrascado en aquellos perfectos trajes de Armani.

-Vete. – respondí.
-Inés… no pretendía… - ya claro, no pretendías ofenderme.
-Ve a tu habitación, aquí pierdes el tiempo.

Escuché como sus pasos se alejaban de la puerta. Últimamente estaba muy insistente cuando sabe que lo máximo que puede conseguir es dormir conmigo… No lo entiendo… Siempre nos ha ido bien así… Sin darme cuenta me quedé dormida.

Un ruido me despertó a la mañana siguiente, alguien me hablaba en la distancia…

-Señorita Inés, - golpeaban suavemente la puerta – Señorita Inés, despierte Señorita.
Somnolienta me incorporé.
-Ya estoy despierta Charo. ¿Qué desea?
-El desayuno está listo Señorita. – afirmaba al otro lado de la puerta.
-Enseguida bajo. Gracias Charo.

Había dormido estupendamente, esa cama valía cada euro de la millonada que había costado… Fui directa a la ducha. Abrí el agua caliente y deje que se llevara mis problemas… pero algo asaltó mi mente. Louise. Vaya, tenía que agradecerle lo que hizo ayer por mí, siendo una desconocida me invitó a su casa y a cenar… Pero no me dio su teléfono… bueno, no tengo nada que hacer, espero que en la galería me digan cómo encontrarla. Salí de la ducha.

Decidí ponerme unos vaqueros ajustados, una blusa color salmón y unos zapatos bajos. Miré el reloj, aún era temprano, pero la invitaría a comer, así saldaba mi deuda con ella… Baje las escaleras y me dirigí hacia el comedor elegantemente decorado que se encontraba a la izquierda del recibidor. Un grupo de sirvientas me recibió.

-Buenos días Señorita. – dijeron al unísono.
-Buenos días. – Me senté a la mesa.
-Enseguida le traigo su desayuno. – dijo una de ellas mientras salía disparada hacia la cocina.
-Señorita – me dijo el Ama de llaves, Charo.
-Buenos días Charo. – Contesté.
-Buenos días Señorita, le informo de que han llamado de la escuela, quieren saber si está disponible esta mañana.
-Dígales que no, que me encuentro indispuesta o lo que sea. Tengo cosas que hacer esta mañana. – respondí tajantemente.
-De acuerdo Señorita  ¿Quiere que alguna chica le acompañe? – preguntó obediente.

La chica de antes llegó con un desayuno a base de tostadas con mantequilla, zumo de naranja, café con leche y algo de mermelada.

-No, gracias Charo. Es algo personal. No me esperen para comer. – dije - ¿Y Carlos?- pregunté viendo la ausencia de mi prometido.
-El Señorito salió esta mañana temprano, tenía una importante reunión en la embajada. Dejó esto para usted.

Otra chica se acercó con un inmenso ramo de flores. Lo tomé entre mis manos. Venía acompañado de una tarjeta:

“Siento lo de anoche. Perdóname. Eres el amor de mi vida. Te amo.”
Carlos.

-Póngalo en agua. – ordené a la chica que lo trajo.

Tomé el desayuno mientras leía El País… Eran las únicas noticias que tenía de mi país. Suspiré. Agradecí el desayuno al servicio y salí de la estancia, recogí unas cuantas pertenencias que guardé en mi bolso y decidí coger el coche para salir, aquel bonito Mercedes Clase S que me regaló papá. Recorrí las calles de París en aquel flamante coche hasta llegar a la galería.

-Bonjour – me dijo la anciana recepcionista.
-Bonjour, quería saber cómo ponerme en contacto con Louise Doisneau, s’il vous plaît. – dije cortésmente.
-La jeune fille d’hier! Oui, oui.

La señora rebuscó entre una montaña de papeles y me apunto un par de teléfonos y unas direcciones.

-Éstos de aquí – me dijo – son el teléfono y dirección personal de Louise. Si no la encuentra éstos son los de su trabajo.
-Merci beaucoup.- agradecí.

Con la reciente información adquirida guardé ambos teléfonos en mi agenda. Decidí llamar a su móvil. Esperé. No lo cogía, mejor sería llamar a su trabajo. Dio un  par de tonos hasta que un hombre contestó.

-Étude délices, que voulez –vous?
-Bonjour, mademoiselle Louise ?pregunté.
-Un moment.

Esperé unos minutos. Hasta que la voz de una mujer contestó.

-Oui?
-¿Louise? Soy Inés.
-Bonjour Inés. Un placer volverte a escuchar.
-Quería agradecerte por lo de ayer.
-No hacía falta… oye, ¿cómo has conseguido éste número? – preguntó nerviosa.
-Me lo dieron en la galería ¿por qué?
-Sólo me parecía raro que tuvieses mi número del trabajo, pero no te preocupes por lo de ayer.
-Quería invitarte a comer como agradecimiento. No puedes rechazarlo.
-Em... Me encantaría pero estoy liada con un rodaje… - parecía apenada.
-Venga, por favor, te prometo que no te arrepentirás. – insistí.
-Está bien… un momento, ahora vuelvo.

Noté como tapaba el auricular para hablar con alguien. Tenían un tono bastante serio, Louise habló largo rato, el hombre rió.

-¿Inés? – preguntó.
-¿Sí?
-Está bien, puedo ir. ¿Quieres que vaya a buscarte?
-No hace falta, yo te recojo. – dije contenta.
-Em… no creo que sea necesario, este sitio está bastante lejos…
-No creo que esté tan lejos cuando te mueves en una Vespa.
-…Está bien… - afirmó. – Dentro de media hora estoy lista. ¿Tienes la dirección?
-Sí, no te preocupes. Nos vemos ahora. Chao.

¡Bien! La llevaría a comer a un restaurante español cerca de la Torre Eiffel, le iba a encantar. Me monté en el coche y aceleré como una loca, estaba emocionada… y sin darme cuenta llegué antes de lo previsto. Bueno tenía 10 minutos para curiosear por allí, siempre había querido estar en un estudio de grabación. Paseé por los alrededores… esos estudios estaban bastante viejos y no había tanta gente con esperaba… Estarían trabajando. Étude délices, bonito nombre para un estudio, pero su cartel en luces de neón se asemejaba más a… bueno, será que es antiguo. Pregunté al guardia dónde podría encontrar a Louise, me indicó y me dejó pasar sin más, no sin antes mirarme de arriba abajo y reírse… ¡Que poca vergüenza! Me dirigí al edificio que me dijo, ¿eh?, se escuchaban cosas raras ahí dentro… Decidí abrir la puerta cuando salió Louise por ella cerrándola rápidamente, se dio la vuelta y chocó contra mí.

-Excusex – moi… ¿Inés? ¿Qué haces aquí?
-Te venía a buscar ¿recuerdas? – estaba muy rara.
-Oui, oui, claro, vámonos. – Me agarró por los hombros, dirigiéndome hacía la salida.
-¿No me enseñas tu lugar de trabajo? – pregunté extrañada.
-No se puede abrir la puerta, la luz exterior arruinaría la iluminación interior. – dijo mientras seguía empujándome.
-Pero yo he escuchado…
-Están grabando una escena subidita de tono, nada explicito pero si sugerente. – cortó tajantemente.
-Vale… Mi coche está por ahí…
-Estupendo. – me agarró de la mano y tiraba de mi. - ¿Este es tu coche? Vaya…

Estaba actuando de una forma muy extraña… supongo que será el estrés de ser directora. Entramos y arranqué a toda velocidad devorando las calles de París. Louise miraba distraída por la ventana, algo me decía que estaba tensa. Quise romper un poco el hielo.

-Dime ¿qué conoces de la cocina española?
-¿Eh? – preguntó distraída. – pues… la paella, tortilla de patatas, gazpacho…

Sonreí.

-Lo típico ¿no?
-Pues sí… - dijo apenada.
-Bueno, pues te voy a llevar a un sitio, typiquement espagnol.

Me dedicó una dulce sonrisa y volvió a mirar por la ventana, esta vez más relajada. Llegamos pocos minutos después. Aparqué cerca de la Torre Eiffel para dar un paseo ya que quedaba una hora para comer. Bajamos del coche y caminamos por el Parc du Champ-de-Mars.

-¿Comeremos en le Tour Eiffel? – preguntó.
-No. – sonreí. – digamos que es un promenade romantique.
-Em… entonces déjame hacer algo… - dijo.

Sacó de su mochila su cámara réflex.

-Venga posa. Hoy serás mi modelo.
-Pero… si no voy arreglada ni nada…
-No te preocupes, estás preciosa.

Me sonrojé un poco, un detalle por su parte echarme ese piropo. Así que, como buena actriz, me dispuse a adentrarme en el papel de una modelo. Una pose por aquí, un par de flashes por allá, ahora desde esta perspectiva ¿qué tal con este ángulo?

-¡Una con la Torre Eiffel! – dije emocionada.

Louise guardó su cámara y se acercó a mí, tanto, que podía sentir su respiración.

-¿Por qué fotografiar algo que ya han plasmado muchos cuando tengo esta maravilla justo delante de mis ojos?

Louise extendió su mano y acarició mi mejilla con dulzura, yo no podía más que mirarla atónita. Aparté la mirada sonrojada y fue entonces cuando lo vi. Lo vi a él entrando en un hotel. 

Continuará…

5 comentarios:

  1. Gracias akari por publicar no imaginas cuanto espere la conti.y a utena por escribir tan Bien.

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  2. Te odio Utena por dejar la continuacion en ahi T.T

    jajajaja... es broma!! estare esperando el proximo cap con ansias :)

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  3. Quiero saber q sigueeee!!! muy bueno!! gracias!!

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  4. Creo que ya me he ganado la reputación de los finales abiertos en el baúl XD

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  5. Me encanto!!!!
    me encanta este fic ;D
    no puedo esperar a la conti!!!!! xD
    espero sea pronto :3

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