sábado, 24 de octubre de 2009

sweetly reeling

Hola fanátic@s hoy os traigo un one shot que he traducido y editado yo (¡¡¡¡no me quemen en la hoguera!!!!!) desde la edición portuguesa-brasileña realizada por el blog amigo moonlight-flowers, no dejen de visitarlo.

Primero quiero pedir disculpas por lo chapuza que pueda resultar ya que yo no hablo portugués pero si chapurreo gallego XDDDDDD, la verdad es que me lo he pasado pipa por que hacía años que no lo practicaba, y me ha traído bonitos recuerdos de La Coruña.....

Segundo, lo he elegido porque me encantan los tatuajes y estoy pensando si paso mis pruebas el hacerme uno, admito sugerencias de lugares y dibujos ;) , pues nada a disfrutar








viernes, 23 de octubre de 2009

Estrella Roja Entertainment Company - Capítulo 9

Buen@s días/tardes gente,

Viernes, una vez más con ustedes, les tengo la continuación de este Fanfiction, un AU (Universo alterno) de nuestras amadas y adoradas Shizuru y Natsuki.

Que lo disfruten.

Autora: KaoriD
Capítulo 9: Tácticas de guerra



La semana pasó tranquila, desde aquel día la convivencia entre las chicas era mucho más llevadera, salvo por sus “tradicionales” discusiones en el baño y la fascinación que desarrolló la castaña por sonrojar a Natsuki. La morena ya no sentía a Shizuru como una intrusa y en cierta forma, apreciaba pasar tiempo con ella. No eran amigas, o al menos eso pensaban, pero algo era evidente… con Shizuru cerca, el recuerdo de Nao no agobiaba a Natsuki e incluso su mal humor desaparecía… con Natsuki cerca, las sonrisas de Shizuru llegaban a mostrarse sinceras y espontáneas.

La mujer de ojos escarlata, aparte de ocuparse del aseo del departamento, comenzó a hacerse cargo de la comida. La despensa ahora contaba con alimentos saludables y un gran surtido de té, rara vez almorzaban juntas debido a que Natsuki inició sus entrenamientos de motocross pero sobre la mesa un bento siempre esperaba por ella, al principio la motociclista renegó aunque luego se acostumbró, sobretodo porque la comida de Shizuru aderezada con mayonesa era una gran combinación.

La joven de ojos verdes tomó por rutina escuchar tocar a Shizuru en las tardes, Kiss the rain, se había vuelto otra tradición “nuestra canción” así la había bautizado la castaña a pesar de las quejas y rubor de Natsuki.

Se acercaba el día en que empezaría oficialmente en Estrella Roja y en tan sólo una semana ya contaba con un par de buenas piezas para mostrar al director, fruto del trabajo constante y un halo de inspiración que la rodeaba últimamente. En todo caso, de existir algún problema o que se necesitara algún cambio, podrían hacerlo con tiempo suficiente para cumplir con los plazos pautados, la chica de Kyoto no podía ocultar su emoción y orgullo, estaba haciendo lo que le gustaba y por primera vez en su vida se sentía plena y realizada. Por fin el esfuerzo y sacrificio estaban dando sus frutos, de seguir trabajando así de duro y aprovechando las oportunidades que se le presentaran muy pronto podría pararse frente a su padre y mostrarle que no era una fracasada como él mismo le había vaticinado que sería al salir de su casa.

Por otro lado, esa misma semana, Nao se presentó a una audición privada con Reito y un par de miembros de la organización. Inmediatamente después fue acordada su incorporación al elenco de la obra en el papel principal. El domingo por la tarde la chica llamó a Natsuki para contarle la buena noticia; esto en mitad de un ensayo de Shizuru, o más bien un concierto privado que la castaña le ofrecía a la princesa de hielo, la sorpresa casi hace que Natsuki cayera del sofá, no esperaba volver a recibir una llamada de la pelirroja en lo que le quedaba de vida. En seguida, salió del departamento para irse a encontrar con Nao en un café.

-Kuga, que bueno que viniste, realmente quería compartir esta alegría con alguien especial. – ¿había escuchado bien? Nao acababa de llamarla especial, esto no estaba sucediendo.

-Calma Natsuki y tú deja de latir tan fuerte que te va a oír. –se repetía la morena, estaba realmente emocionada por las palabras de Nao pero no quería crearse falsas esperanzas.

-De verdad aprecio lo que hiciste al recomendarme para la audición. –la voz de Nao resultaba extrañamente dulce.

-Ah, eso, no fue nada. –sonreía tratando de ocultar su nerviosismo. –maldito Kanzaki le dije que no mencionara eso.

En ese momento llegó un mesonero ofreciéndoles tomar su orden.

-Quiero una taza de té verde por favor y Nao, ¿qué vas a pedir? – Nao tenía una expresión de desconcierto bastante chistosa.

-¿Té verde, por favor? Kuga, ¿te golpeaste la cabeza otra vez al caer de la moto?

-Ah, eso… verás, es que a Shizuru le gusta mucho y terminó por gustarme a mi también.

-Ya veo. –la expresión de Nao se tornó sería tan sólo escuchar nombrar a la castaña, pero la morena no lo notó –Yo quiero un expreso.

Pasados unos minutos de silencio que finalmente fue roto por la voz de la chica de ojos verdes.

-Si bueno, en serio me alegra saber que protagonizarás esa obra y más aún que me llamaras para contarme.

-Gracias, pero… sabes Kuga, creo que te debo una gran disculpa. Por lo de la recepción, realmente fui terrible contigo.

-Ah, no ni lo menciones, ya es asunto olvidado. –En ese momento pasó una mujer a la cual Natsuki volteó a mirar.

-Y bien, ¿es acaso conocida tuya esa? – replicaba la pelirroja sin ocultar su molestia.

-Oh, no para nada, es que se me pareció a Shizuru, pero no es tan bonita. –lo dijo prácticamente sin darle mucha importancia.

La pelirroja estaba a punto de decirle algo, pero se vio interrumpida por el mesero que llegaba con las bebidas. La tarde se les pasó volando, hablaron de todo, recordaron viejos tiempos. Hasta que Natsuki miró la hora y se levantó algo exaltada.

-¡Es tarde!

-¿De qué rayos hablas Kuga? Apenas son las 19:30. –miraba con fastidio y esa expresión gatuna.

-Lo siento, es que hoy quedé en acompañar a Shizuru a un recital, tengo apenas media hora para llegar.

-Shizuru, Shizuru, Shizuru ¡No sabes hablar de otra cosa Kuga! –Natsuki se sobresaltó por la reacción de la pelirroja, al igual que un par de clientes que voltearon a verlas.

-No-no te enojes Nao, lo siento pero es que yo…

-Has cambiado Kuga, sólo te importa esa chica, es igual que en el almuerzo de hace una semana, no me hiciste el menor caso.

-¿De qué rayos hablas? Si ese día te di la razón y ya no me hagas recordarlo que sólo puedo pensar en Kanzaki y su “accidente” –la morena tuvo que usar todo su autocontrol para no comenzar a reírse como posesa.

-Está bien, lárgate, tomaré un taxi para irme a casa.

-Eh, no es necesario, yo te llevo. –Natsuki volvió a mirar el reloj, consideró que con su forma de manejar tenía suficiente tiempo.

Ambas subieron a la moto y en muy pocos minutos se encontraron frente a la casa de Nao.

-¿Quieres pasar? –la mirada de Nao era completamente diferente a cualquier otra que Natsuki hubiera conocido. La estaba invitando a su casa, en un tono…¿seductor?

-Este… yo….

-Ah, es cierto, tienes que ir a buscar a “esa”, es más importante para ti que yo.

-¡Eso no es verdad! –gritó Natsuki y casi al instante se ruborizó por completo, no debió decir algo así.

La pelirroja se sentía satisfecha consigo misma, sus tácticas seguían siendo bastante efectivas. Caminó lentamente hacia su casa, luego de bajarse de la moto supuestamente enojada.

- Uno, dos, tres, cuatro, cinco…

-¡Espera Nao! Voy contigo.

-¡Victoria! -gritaba la pelirroja para sí.

***

Un tanto alejado de ahí, frente al teatro donde se presentaría el recital, se encontraba una esbelta castaña perfectamente arreglada para la ocasión. Portaba un conjunto estampado que resaltaba el color de sus ojos y contrastaba con su tono de piel, el cabello recogido dejando un par de mechones sueltos acentuaba su rostro y su manera siempre delicada y elegante llamaba la atención de cuanto caballero pasara por su lado, también de alguna que otra dama.

Los minutos transcurrían y la espera comenzaba a hacerse tediosa, intentó comunicarse con la morena, pero esta simplemente se negaba a tomarle la llamada. Cuando se dio por vencida, ya el recital había dado inicio por lo que prefirió volver a casa, sería de mal gusto entrar en esas circunstancias. Un tanto decepcionada esperaba obtener una explicación coherente por parte de Natsuki.

En lugar de tomar un taxi prefirió caminar, era su mejor terapia para drenar... aunque, si lo pensaba bien, últimamente su mejor terapia consistía en lograr sonrojar a la morena, esa semana había sido sin lugar a dudas la mejor. No tenía memoria de haberse sentido tan cómoda siendo ella misma frente a alguien más, sin máscaras ni falsas sonrisas. En cualquier otra situación, con cualquier otra persona, hubiese esperado lo justo y luego habría entrado al recital sin darle mucha importancia… pero hoy no había sido así, de verdad quería estar ahí con ella, ¿Por qué le importaba tanto que no hubiese llegado y que faltara a su promesa?

-Shizuru-san, ¡Que agradable sorpresa! –esa voz conocida la sacó de sus pensamientos.

-Ara Reito-san, empezaré a creer que el destino siempre nos está juntando. –mostraba una sonrisa ensayada.

-Me emocionaría mucho pensar que es así, luego de una semana sin tener el placer, creo que al fin el destino es amable conmigo. Si Shizuru-san no tiene inconveniente, me gustaría invitarle un café. –la castaña no tenía mucho ánimo, pero después de todo, desde su llegada a Fuuka, Reito era lo más parecido a un amigo.

-Muy bien, acepto pero preferiría que fuese un buen té.

-Perfecto.

***

Volviendo a la casa de Nao, ésta y Natsuki conversaban animadamente, la pelirroja había descorchado una botella de tinto y se encontraban bastante a gusto. En algún momento, la chica se acercó demasiado y la morena reaccionó sonrojándose enormemente, esto fue capitalizado por Nao quien aprovechó de darle un corto beso muy cerca de la boca.

-Sabes Kuga, no había notado lo linda que eres.

-Ahora estoy segura de que me volví a caer de la moto. –Natsuki tenía la mirada fija en un punto de la pared, esperaba el momento en que su manager la despertara con sales aromáticas o mojando su rostro con agua helada.

-Kuga, ¿no piensas decir algo? –Nao comenzaba a impacientarse.

-Es que no se qué decir Nao, no entiendo lo que está pasando.

-Pasa que detesto que alguien sea más importante que yo en tu vida.

-Ya te he dicho que tú eres más importante para mí que cualquier otra persona. –Nao se encontraba prácticamente sobre Natsuki.

-Tienes que demostrar lo que dices, las palabras no son suficientes Kuga.

-¿Cómo esperas que haga eso?

-No se, demostrando que te importo.

***

Cuando llegaron a la cafetería, Reito caballerosamente colocó la silla para que la castaña se sentara, ordenaron y después de recibir su pedido comenzaron la charla.

-Ahora Shizuru-san me podrá contar lo que la tiene triste. –por una milésima de segundo, la chica pareció sorprendida, luego se limitó a sonreír.

-Ara, nada se le escapa a Reito-san.

-Cuando alguien me interesa, puedo leer sus ojos.

-Reito-san es un romántico, me gustaría creer que nuestro encuentro fue casual. –la mirada de Shizuru era sagaz e inquisitiva.

-Vaya, Shizuru-san siempre tan perspicaz. –Reito reía nervioso. –lo confieso, nuestro encuentro no ha sido casual. Supe que hoy habría un recital e imaginé que Shizuru-san vendría. Al llegar observé que esperabas fuera del teatro y luego te retirabas, supuse que la persona por la que esperabas era Natsuki y al no llegar decidiste no entrar.

-Tienes mucha razón pero en lugar de sólo mirarme y suponer cosas, Reito-san podría haberse acercado para viéramos el recital juntos. –pronunciadas estas palabras, el rostro del moreno experimentó un súbito cambio de coloración, al sentir la sangre acumulada en sus mejillas, prefirió toser un poco para disimular.

-Ara, sonrojarlo no es tan divertido como con Natsuki –pensó la castaña mientras emitía un suspiro.

***

Un par de horas más tarde, Natsuki llegaba al edificio completamente hundida en sus pensamientos, las palabras de Nao aún la confundían, cómo rayos podía demostrarle que le importaba; prefirió no indagar, era demasiada información por un día, salió de casa de la pelirroja casi a la carrera. Al levantar la vista, vio como Shizuru bajaba del auto de Reito y se despedían cordialmente, sin pensarlo demasiado entró rápidamente.

Shizuru terminó de despedirse del hombre, concluyeron su velada improvisada conversando sobre el trabajo, después de todo al día siguiente empezarían oficialmente como jefe y subordinada. Al entrar al edificio, una voz la sobresaltó.

-¿La pasaron bien juntos? –Natsuki había permanecido esperando en el pasillo.

-Ara, ¿Natsuki la pasó bien con Nao-san? –de repente la morena recordó que había dejado plantada a Shizuru.

-Yo-yo pregunté primero. –habló nerviosa.

-Creo que Natsuki tiene más cosas que explicar que yo. –la castaña aprovechó el momento de confusión de la chica y entró al ascensor, al fijarse Natsuki se apresuró a entrar tras ella.

-¡No me dejes hablando sola! –exclamaba la morena, bastante irritada colocando sus manos en la pared del ascensor a ambos lados de Shizuru, quedando frente a ella.

-¡Y tu no me dejes esperando sola, no faltes a las promesas que me hagas! –la voz de Shizuru se quebró un poco al decir esas palabras. Natsuki enmudeció ante esa reacción, sólo pudo bajar la cabeza y acercarse aún más.

-Lo siento –dijo casi en un susurro, la morena se acercó más hasta apoyar su cabeza en el hombro de Shizuru.-de verdad, no quise dejarte esperando.


Shizuru estaba petrificada, realmente no se esperaba una reacción de este tipo, Natsuki levantó la cabeza y sus miradas se cruzaron. La adrenalina hacía su trabajo, ninguna pensaba, lo desearan o no, simplemente sus bocas fueron acercándose… cuando... se escuchó la campañilla del ascensor y las puertas se abrieron, habían llegado a su piso. Ambas se separaron y sin mediar palabras entraron al departamento y luego cada una a su respectiva habitación.


Continuará…

jueves, 22 de octubre de 2009

Circunstancias Capítulo 2

Holaaa!!! Hoy es jueves así que toca post blackítico(?) El tiempo es una ful de estambul, no para de llover, y la semana que viene me voy a Port Aventura!! Quiero buen tiempooo!!! Grrrrrr venga basta.

Proseguimos con el segundo capítulo de Circunstancias ole ole ole ole!!! Lena sigue trabajando en la casa de Julia, Julia rarita de coj**** (chsstt no sueltes palabrotas!!) Siguen los acercamientos... cada vez más cerca... arneses de por medio.... xd en fin ya lo vereis :P


No tengo mucho más que decir así que disfrutad con esta historia! :)


Capitulo 2

Autor: Alejandra



Lena tenía trabajando unas semanas en la casa de Yulia, realmente no hacía nada fuera de lo normal, Yulia era muy hermética y casi no hablaba, se encerraba horas en su cuarto y después salía muy seria, seguía con sus acercamientos como el del día que llegó pero no pasaban a más, Lena se había acostumbrado a ellos y a su escaso uniforme, iba a ver a sus padres los domingos, faltaba poco para la operación de su madre, los estudios ya estaban hechos, era muy buen tiempo para comenzar a tratarla.

******

-Lena, ¿ya está la cena lista?- preguntó entrando a la cocina.

-Ya señorita- dijo la pelirroja de pie en la estufa checando la comida.

-Bien…- dijo parándose detrás de ella, Lena podía sentir el cuerpo de Yulia pegado en su espalda, Lena se sobresaltó y casi deja caer la cuchara- tranquila- le susurró al oído mientras se alejaba- espero la cena en la mesa- dijo saliendo.

Lena se quedó de píe, esos acercamientos eran muy comunes pero ese había sido más fuerte que los demás.


-¡Lena!- le gritó desde la mesa, por poco vuelve a tirar la cuchara y empezó a servir la cena, llegó nerviosa con el plato y lo puso al frente de ella iba a retirarse pero Yulia la tomó de la mano.

-Explícame- le dijo sin soltarle la mano.

-Co… ¿cómo?

-Explícame, ¿en qué consiste la cena de hoy?

-Ah… es pollo en caldo… con…-la mano de Yulia empezó a tocar la pierna de la pelirroja.

-¿Con qué?

-Con… verduras y algo de… arroz- Yulia estaba ahora tocando el muslo de Lena.

-Suena bien, retírate, termino en 20 minutos- le dijo dejando de tocarla, Lena casi corrió a la cocina.

Su respiración era agitada por la sorpresa, ¿qué pasaba con Yulia? ¿Por qué había hecho eso? ¿Qué pasaría si empezaba a tocarla más? No podía irse... no podía dejar a su madre con el tratamiento sin comenzar, Yulia era extraña pero no pensó que tanto... ¿qué podía hacer?

Escuchó un ruido en la escalera, Yulia había terminado de cenar, ¿tan rápido? Se asomó por la puerta y vio el comedor solo, fue a recoger el plato y lo lavó, después fue a su recámara, se puso la pijama y se acostó en su cama pensativa.

******

Al día siguiente Lena despierta a la misma hora de siempre, apagó el despertador, se estiró después iba a levantarse y casi cae de la cama al ver a Yulia de pie viéndola.

-¡Señorita! Me asustó, ¿necesita algo?

-No, solo quería estar aquí, antes del amanecer.

Lena voltea a la ventana y ve el sol.

-¿Entonces tiene aquí mucho?

-Un tiempo- Yulia desvió la mirada y vio a Lena con una blusa de tirantes pegada al cuerpo, Lena se sonrojó- te veo en la mesa en un rato, iré a trabajar- dijo saliendo.

-Ok.... ¿que nunca duerme?- preguntó a sí misma cuando la morena ya estaba afuera.

Se levantó y se bañó, se puso su pequeño uniforme y salió directo a la cocina, Yulia leía el periódico en la mesa.

-Lena- la llamó antes de ir a la cocina.

-¿Si?- le dijo acercándose.

-Ven, quiero que veas algo.

La pelirroja se acercó, Yulia le señaló algo del periódico, Lena se agachó y se acercó un poco más.

-¿Qué opinas?- le preguntó.

-Eh… no sé que quiere que vea señorita- le dijo buscando con la vista algo familiar.

-Mira, acércate mas- le dijo tomándola del brazo y jalándola hacia ella hasta sentarla en sus piernas- aquí podrás ver.

Lena se vio sentada sobre Yulia con una pierna de la morena entre las suyas.

-Mira, aquí- le dijo dándole la vuelta al periódico y mostrándole una foto de ella con más gente en una fiesta- fue de hace dos días, ¿qué opinas?- le dijo con la otra mano en la cadera.

-Ah… sale muy bien señorita…- le dijo incómoda intentando levantarse, pero Yulia la detuvo de la cadera.

-Lena…- dijo soltando el periódico y poniendo la otra mano en la cadera.

-¡Ah!- dijo en un grito a medias suspirando ruidosamente- que… que… ah- dijo por fin levantándose- ¿qué desea almorzar?

-Lo dejo a tu elección- le dijo acercando la silla a la mesa mientras volvía la vista al periódico.

Lena fue a la cocina y empezó a cocinar tratando de no hacerse ideas extrañas sobre Yulia, sabía que era peculiar en algunas cosas, pero… no podía creer que fuera homosexual, no de esas que se ponen arneses para satisfacer a la pareja, Yulia podría satisfacer a quien sea sin necesidad de nada… se sonrojó ante semejante pensamiento, si bien la experiencia de Lena era nula sabía de la vida y de la vida sexual, por boca de alguien más claro y por lo que leía en libros y veía en Internet cuando le encargaban tareas de sexualidad y cosas así… aun así…

-No, debí confundirme- se dijo a sí misma en un susurro.

Al dejarle el plato a Yulia la morena solo agradece sin mayor problema, Lena vuelve a la cocina.

A las 11:30 de la mañana, Lena estaba acomodando unos libros en la biblioteca, deseaba que Yulia algún día la dejara leer algo de ese lugar, era fantástico, ni la de la escuela tenía tantos ejemplares como en esa.

-Lena- le dijo a su espalda, la pelirroja saltó del susto, empezaba a pensar que Yulia disfrutaba asustarla, siempre le hablaba cuando ella no la veía- no quise asustarte- le dijo caminando hacia ella.

-No se preocupe, estaba algo distraída.

Yulia sonrió y siguió caminando, Lena estaba casi de espaldas al estante lleno de libros, cuando se dio cuenta de que estaba en una posición cómoda para Yulia si quería hacer un acercamiento, ya era tarde, Yulia estaba frente a ella, muy cerca.

-Lena…

-¿Sí?...

-Ten- le dijo muy cerca de su rostro, Lena movió sus orbitas verdes al lado del rostro de Yulia y vio un papel en su mano.

-¿Qué es eso?- le dijo tomándolo.

-Tu cheque… sé que tu madre necesita eso, si quieres puedes ir ahora al banco, a depositarlo, antes de que lo cierren- le dijo acercándose aun más, casi al punto de rozar sus labios con los de ella.

-Gracias… sí… creo que iré ahora- le dijo moviéndose a un lado y empezando a caminar, después Yulia se puso a ver libros- ¿señorita?- le dijo antes de alejarse más.

-Mh…- le dijo volteando a verla.

-Gracias- la pelirroja sonrió y salió de la biblioteca.

Lena fue a su cuarto con los ojos azules en su cabeza, eran de un color tan hermoso, un azul no como cualquier azul un tanto común en Rusia, era un azul más oscuro, con más color, parecían brillar cuando la luz los llenaba, Lena volvió a sorprenderse al darse cuenta de cómo veía a Yulia, eso no le gustó nada, trató de borrar todo eso de su mente y salió de la casa con el cheque.

Ahora que podía, viajaba en taxi, llegó al banco, depositó todo el cheque en la cuenta de su padre y sacó del cajero algo, trataba de no gastar mucho, llegó rápidamente a la casa para avisarles y después volvió a la mansión, no quería abusar de Yulia.

Al entrar Yulia está sentada en la sala viendo la televisión.

-Señorita, he vuelto, muchas gracias.

-Sí claro…

La pelirroja va a la cocina a preparar la comida.

Yulia ese día estaba muy intranquila, iba y venía de un lado a otro de la casa, Lena solo la veía pasar, hablaba por teléfono, subía y bajaba.

-Lena- le dijo- por favor, necesito tu ayuda, sé que es poco ortodoxo pero, ¿podrías por favor mañana ayudarme con unas visitas?

-Claro- ¿le parecía poco ortodoxo pedirle ayuda con gente? Más poco ortodoxo era sentarla en sus piernas pero Yulia era peculiar.

-Mañana tendré una junta temprano, aquí en la casa, con cinco hombres, ¿podrías ayudarme a atenderlos y todo eso?

-Claro señorita.

-Llegaran a las 7 de la mañana.

-Muy bien.

-Gracias Lena- dijo volviendo a subir con el teléfono al oído, Yulia se regresa con el teléfono al hombro- en el despacho está el uniforme que usarás mañana- le dijo y después volvió a subir.

Los hombres que irían a ver a Yulia eran los gerentes generales de sus cinco empresas, tenía juntas con ellos cada dos meses, aunque diario le llegaba por correo electrónico y fax gráficas y archivos de las empresas, estaba enterada de todo en tiempo real.

Yulia pasó todo ese día ocupada, apenas terminaba de comer y se iba al despacho.

A las 6:00 a.m. Lena se puso lo que Yulia le dio el día anterior, era un uniforme como el que ella usaba de tamaño normal, al parecer no quería que los hombres la vieran la pequeñez que usaba, cosa que alegró a Lena, una cosa es que Yulia la viera y hasta cierto punto la tocara, pero alguien ajeno a ella sí la habría hecho sentir incómoda.

A las 7 en punto los hombres estaban tocando la puerta, no le extrañó su puntualidad conociendo a Yulia, la pelirroja abre.

-Buenos días, pasen por favor- le dice con una sonrisa.

-Buenos días- contestan al mismo tiempo.

-Si gustan ya pueden pasar al despacho.

Los hombres la siguen, la morena ya esta en su escritorio viendo unos papeles, todos toman sus lugares frente a ella, saluda y hace todo lo de la cortesía.

Yulia voltea a ver a Lena y asiente con la cabeza, la pelirroja sale y después entra con una bandeja con canapés, la junta transcurrió de lo más normal y casi al final Lena entró por la bandeja.

-No salgas por favor- le dice Yulia cuando Lena está por retirarse, la pelirroja vuelve a su lugar- bueno, esta es la cuarta junta que tenemos, me tomó unos meses acostumbrarme a esto y bueno, puedo decir que ya está controlado, aquí tengo unos reportes, sobre unos seguros de vida cobrados por familiares de nuestro compañero y amigo Ivanovich- el hombre se puso pálido, Yulia clavó su mirada en él- estos reportes aparte de las investigaciones que hice me demuestran que tú, me robaste más de medio millón de dólares, pero no te preocupes, no te demandaré pudiendo hacerlo, esta será la última junta para conmigo y no te molestes en regresar a la empresa, alguien más ya ocupa tu lugar- el hombre seguía pálido sin poder hablar- los demás ya pueden retirarse, muchas gracias por su tiempo, los veo en dos meses- Yulia se levantó y les dio la mano a los cuatro hombres- y tú, sal de mi casa ahora que tengo cosas que hacer- le dijo fríamente mientras los demás iban por la puerta.

-Pero señorita Yulia yo puedo explicarle…

-¿Qué me vas a explicar? ¿Que tu madre está enferma? ¿Que tus hijos tienen hambre? Investigue todo respecto a ti para darte el beneficio de la duda, no hay razón válida, eres un ladrón y quédate con el dinero, te hará mas falta a ti ahora ya que no conseguirás trabajo en toda Rusia, Lena- llamó a la sorprendida pelirroja- acompáñalo a la puerta por favor, y si toma algo en el camino, coméntaselo a Hans, él se arreglará antes de salir.

La pelirroja se acercó al hombre el cual solo se levantó y fue escoltado por Lena hasta la reja, el guardia esperaba señal de Lena ella le dijo que todo estaba en orden y el hombre se fue para nunca más volver.

Mientras volvía a la casa Lena pensaba en el comportamiento de Yulia, como se portó normal con él hasta el final, la humillación pública con sus compañeros y con ella, la forma como arregló todo para que todas las empresas rusas y filiales supieran que era un ladrón, Yulia estaba enojada y tenía razón para estarlo, ¿pero había reaccionado de una manera correcta? Talvez lo hizo para que los demás no intentaran robarle, era una lección para todos, no era buena idea tenerla como enemiga.

Llegó a la casa, subió por la bandeja y la llevó a la cocina.

-Lena- le dijo saliendo de no sabía donde tomándola de la cintura desde atrás pegando su cuerpo y recargando su cabeza en la espalda de la pelirroja- ¿fui muy dura con ese hombre?

-Señorita… yo no sé… es su empresa, hizo lo que tenia que hacer…

-No temas expresarte, si te pregunté es porque quiero saber tu opinión- dijo juntándose más a su cuerpo.

-Creo que… estuvo bien, no podía dejar que se aprovechara de usted pero…

-¿Pero?- preguntó sin soltarla.

-Pero, ¿está segura que no tenía necesidad de ese dinero?

Yulia la soltó y se puso frente ella.

-Lena, tu mamá está enferma ahora, ¿si necesitaras más dinero para algo me robarías?

-Claro que no.

-¿Qué harías?

-Pues… hablar con usted, pedirle un préstamo o algo.

-¿Ves Lena? era tan simple como eso, no me molesta el dinero, lo recuperaré la semana que viene, me molesta el hecho de que quiera verme la cara de idiota, que actúe a mis espaldas pensando que soy tan tonta que nunca me daré cuenta, ¿tú crees que se hubiera conformado con eso? ¿Crees que no me hubiera seguido robando?

-No.

-Es cuestión de ser lógicos Lena y respondiendo a tu pregunta, no, su madre está perfectamente bien viviendo a 30 minutos de aquí y su familia también está sana al igual que él- Yulia dio media vuelta- iré a la empresa a hablar con la gente, el reguero de chismes debe estar en su apogeo, regreso más tarde- dijo para salir.

Yulia era interesante, su pensamiento era lógico, un poco radical en cuanto a la toma de decisiones pero en el fondo tenía razón, además, se tomó la molestia de investigar antes de actuar, eso no cualquiera lo habría hecho, Lena volvió a sus labores.

*****

Dos semanas habían pasado desde que Yulia había despedido al hombre, el que lo suplió hacía un buen trabajo sabiendo por qué estaba ahí, la gente sentía un poco de miedo hacía ella pero les explicó que si hacían su trabajo normal no tendrían problemas, les dijo que despidió a Ivanovich porque “tomó cosas que no le pertenecían de la empresa” la gente no preguntó más y siguió con su trabajo.

Los acercamientos de Yulia eran más comunes y ahora eran de lo más normal, lo único que seguía incomodando a Lena era que algunas veces Yulia amanecía a su lado viéndola dormir, le parecía un comportamiento más extraño que el resto y sobre todo, lo que la tenia intrigada era eso que sentía cuando la abrazaba, ese arnés que parecía ponerse cada vez que se acercaba a ella, ¿para qué? ¿qué tipo de reacción esperaba ver en Lena? eso no lo entendía y le incomodaba pero le daba curiosidad al mismo tiempo.

****

Un mes después, la madre de Lena ya había sido operada, el doctor contaba con la recuperación pronta de la mujer para después entrar al tratamiento, la parte más dura y tardada de su proceso de curación.

Yulia preguntaba algunas veces por ella y Lena siempre decía que estaba mejor, era positiva, iba religiosamente cada domingo a verla, Yulia empezó a darle la tarde del sábado libres también, sabía que el tratamiento iba a ser largo y entrando a él, la mujer no saldría del hospital.

****

Ese lunes Lena estaba preocupada, su madre había entrado a tratamiento desde el sábado en la noche.

-¿Lena pasa algo?- le pregunta Yulia desde la mesa.

-No señorita, ¿por qué lo pregunta?

-Porque le has puesto azúcar al huevo y sal al café.

-¿En verdad? Discúlpeme por favor- dijo retirando el plato y yendo a la cocina.

Cuando volvió minutos después con la comida correctamente preparada Yulia la detuvo.

-¿Qué pasa Lena?

-Estoy preocupada por mi mamá, se puso mal con el tratamiento- le dijo seria.

-Es normal Lena, en unos días mejorará.

-Eso mismo me dijo el doctor…

-¿Entonces? Es normal Lena, trata de calmarte, a tu mamá no le gustaría verte así por ella ¿o si?

-No.

Yulia sonrió y Lena sonrió con ella, después le morena empezó a comer y Lena se retiró.

*****

Una semana después Lena estaba de ánimo normal, su mamá estaba mucho mejor.

-Lena, tengo antojo de algo especial esta noche- le dijo mientras la tomaba de la cintura y pegaba su cadera a sus glúteos.

-¿De qué cosa señorita?

-Pues…- dijo acercándose más, Lena pudo sentir nuevamente el arnés en su trasero y pasó saliva- digamos que tú…-el corazón de Lena se aceleró- podrías darme algunas ideas, quiero algo dulce.

-Ah… eh… podría preparar un dulce especial, que vi el otro día en televisión.

-Suena bien- dijo alejándose.

Lena estaba realmente confundida ahora, había sentido a Yulia al principio y todo parecía normal, después sintió ese arnés… no pudo esconderlo y después ponerlo, no se separó de ella… a menos que… Lena ahora quería saber qué pasaba… ¿preguntarle? No, sería demasiado… Lena tenía acceso a su cuarto, no quería quedarse con la duda, sabía que si Yulia la descubría tendría problemas, aunque no tenía porque saberlo…

El dulce quedó delicioso, Yulia comió y se puso de muy buen humor, el dulce es casi mágico.

****

Dos semanas después la curiosidad de Lena se había apagado por recordar al gerente de la empresa, no quería correr su misma suerte, pero los acercamientos de Yulia eran cada vez más obvios, Lena pensaba que quería que la sintiera pero nunca se quedaba tanto tiempo como para darle oportunidad de hacer algún comentario.

-Lena- le dijo mientras se acercaba a ella- ¿ya está lista la cena?

-Sí señorita- le dijo dándole un poco la espalda para ver las verduras que hervían en la estufa.

-Bien, tengo algo de hambre- le dijo tomando su cadera con una mano y juntando su cuerpo al suyo, Lena no se sorprendió ante eso, era algo normal pero, Yulia empezó a mover la cadera lentamente, parecía estar frotándose con ella, Lena se confundió un poco ante esto y solo se quedó de pie, Yulia seguía, Lena siempre imaginó lo que le diría el día que le diera oportunidad pero ahora que podía estaba en blanco, no sabía qué hacer- te veo en la mesa- le dijo al oído y se fue.

Lena aun podía sentirla pero ella ya no estaba ahí, la pelirroja sacudió la cabeza y sirvió la cena, al llegar la morena la vio de una manera muy extraña, casi se la come con la mirada, la actitud de Yulia había cambiado en el transcurso de los días pero hasta ese momento lo notó.

-Su cena- le dijo dejándole el plato.

Lena pensó que empezaría a tocarle las piernas pero solo la saboreó con la mirada y la dejó ir, la pelirroja ahora sí quería saber qué pasaba con Yulia.


Continuará...


Frota frota froootaa frotame los arnesesss(8) xd Próximamente más!!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Mai Hime Idiotness XDDDDD

Hola a tod@s l@s visitantes. Mi conciencia y yo estuvimos recorriendo un buen rato el youtube y resulta q nos encontramos con estos videos q son un gran, repito GRAN sin sentido, pero definitivamente, me he reído mucho (muchísimo) repito mucho, así que a acontinuación, los comparto con ustedes. Espero se rían tanto como yo.
Los videos por cierto, están en inglés, pero es muy fácil de entender y no hay pierde. Su autora es RoseOfDreaming y recomiendo sus videos de Youtube.
Ali Dagos^^ (y su conciencia)



ADVERTENCIA: TODAS AQUELLAS PERSONAS CUERDAS Y RAZONABLES DEBEN ABSTENERSE DE VER LOS VIDEOS XQ REPITO Q SON UN GRAN SIN SENTIDO Y SOLO PUEDEN VERLOS PERSONAS LO SUFICIENTEMENTE NECIAS (COMO YO). SI DE TODAS MANERAS DECIDE USTED (SER RAZONABLE Y CUERDO) VER Y APRECIAR LAS MUESTRAS AUDIOVISUALES, ESTO SERA BAJO SU PROPIO RIESGO.
ATENTAMENTE
LA GEREN....DIGO, LA Q PUBLICA.








Parte 1




Parte 2




Parte 3




Parte 4



Parte 5



martes, 20 de octubre de 2009

Un Mundo Ideal - Capítulo 10

Hola todo mundo,

Martes, qué rápido que pasa el tiempo. Hoy continuamos con Un mundo ideal (el fic, este mundo no es ideal, aún le falta mucho yuri XD) como muchos lo pedían pues acá lo tienen, versión extendida. Esperamos que lo disfruten y compartan sus opiniones con nosotras.

Enjoy!

Autora: Utena93
Capítulo 10.-

Ana y yo llevamos juntas algo más de un mes, cuando se es feliz el tiempo pasa volando… Nuestros amigos se llevaron una sorpresa con nuestra relación pero algunos más que otros lo aceptan. Cris en especial no lo llevaba nada mal, teniendo en cuenta su comportamiento con Ana, sabía que era feliz y es lo que realmente le importaba.

Este tiempo juntas había sido una experiencia totalmente nueva para mí y eso me emocionaba, cambiábamos los roles a menudo, nos tomábamos de la mano, aunque captáramos las crueles miradas de la humanidad nos comportábamos como una pareja normal. ¿Por qué no íbamos a serlo?

Sonó el despertador a las 10 de la mañana, tanteando conseguí agarrarlo y pararlo… Ahora lo recordaba, habíamos quedado para ir al centro. La casa estaba en silencio y se notaba un ambiente extraño, al que no le di importancia. Me senté en el sofá frente a mis padres, estaba demasiado dormida como para darme cuenta de la situación. Parecían preocupados…

- Elena… - se aventuró a decir mi madre.
- ¿Mhhnn?
- ¿Te gustan las mujeres?
Esa pregunta fue como si me hubiesen abofeteado, noté como los ojos se me abrían como platos y la palidez se hacía dueña de mí. Mi instinto me obligó a negarme.
- ¡No! ¡no, no…!
- Pero… tú tienes dudas ¿A que sí? – preguntó con gesto serio.
Observé a mi padre, no me miraba, parecía encontrar el suelo más interesante. Mi madre me observaba con el dolor dibujado en el rostro…
- Em…Bueno… - No podía mentirles.
- Estás con Ana ¿verdad?- Más que una pregunta, fue una afirmación.
Me encontraba entre la espada y la pared, el miedo se apoderó de mí, ¿Servía de algo seguir negándolo? Me armé de valor…
- Sí.

No formularon palabra alguna, se miraron y bajaron la cabeza… Por un momento creí que el mundo se me venía encima, tenia tanto miedo… Mi padre rompió a llorar.

- ¡Mi niña! ¡Mi pobre niña! – decía mientras se agarraba el pelo.

Mi madre lo consolaba… Dolor, en ese momento solo sentí dolor, rechazo, angustia, desesperación, y por encima de todo… soledad.

- Venga cariño… vete ya, no queremos estropearte el día. – Me animó mi madre.

No lo dudé un segundo, tomé mis cosas y me fui. No hay palabras que expresen como me sentí, y no había amistad ni amor capaz de ayudarme. Vagué por las calles rumbo de la estación de trenes, allí me estarían esperando todos, y para colmo Ana no estaría allí.

- Cris… - susurré.

Ella era la única capaz de comprenderme en esos momentos… Corrí hacía ella y la abracé, no pude aguantar y rompí en llanto.

- ¿¡Qué te pasa!? – Pregunto alarmada.
- Mis padres….mis…
- ¿¡Qué ha pasado!?
- Lo…lo…saben.

La cara de Cris cambió por completo… sabía que las cosas no habían salido bien, me estrecho entre sus brazos y con un hilo de voz dijo:

- Estoy aquí, todo se solucionará, ya verás.

Montamos en el tren todos juntos, pero yo no me encontraba con ellos… mi cabeza se encontraba junto a mi familia y la imagen de dolor en sus rostros…

¿Por qué? ¿Tan mala era nuestra relación? Pensé que algún día se lo contaría y qué lo aceptarían como algo normal… ¿Realmente no era normal enamorarse? Qué más da que fuese una chica… La amaba y eso es lo que importa.

Mis padres… eran incapaces de ver la felicidad dibujada en mi rostro…

--------------------------------------------------------

El momento de volver a casa se acercaba, para ser sincera no quería volver, tenía miedo de la situación que podría encontrarme… Cris me animó y consiguió que me olvidara, más o menos, de lo ocurrido, ahora me encontraba sola… y tenía que afrontarlo.
Abrí la puerta y corrí hacia mi habitación, no quería ver a nadie, cerré la puerta y esperé, no tardarían mucho en venir a molestarme…

- Sal de ahí, queremos hablar contigo. – Anunció mi padre en tono amenazante.
¡Bingo! Suspiré…
- Siéntate. – Ordenó mi madre.
Por sus caras adiviné que la cosa iba de mal en peor.
- ¿Qué queréis?- La rabia se acentuaba en mi voz.
- ¿Te gustan las mujeres?
- Ya he dicho que no. – ¿Tanto les costaba escucharme?
- ¡Entonces explícame lo de Ana! – Gritó mi padre.

Las cosas se estaban poniendo feas, estaban realmente cabreados conmigo. Ante ese comentario no sabía defenderme, precisamente Ana era una mujer.

- So-solo… me gusta ella… - tartamudeé.- Me da igual que sea chico o chica…

Para que dije nada… la ira de mis padres se me vino encima.

- ¡Así que ahora eres bisexual! ¡JÁ! Y seguro que es por la dichosa moda que hay ahora con la tolerancia y todo eso. ¡Tú lo que eres es una viciosa!, te la da igual con quien ¿no?
- ¡No! ¡Eso es mentira! Lo importante de las personas es lo de dentro, ¡Qué más da que sea hombre o mujer! – Me defendí.

Mi madre rompió a llorar, yo aproveche ese instante para huir a mi habitación… fueron tan duras las palabras de mi padre…la pena se apoderó de mi, las lagrimas fluyeron solas, y la soledad se hizo abismo. En ese momento solo podía pensar en una persona, sabía que llamarla y contarle lo sucedido no sería buena idea, pero la necesitaba a mi lado.

Oía como mis padres hablaban sobre el “problema” y lo que deberían hacer… Lloraban desconsolados y lamentaban la situación. La rabia, la ira, solo ganaba terreno en lo profundo de mi corazón. Pasaron largo rato discutiendo sobre la mejor solución…

- ¿Elena? ¿Puedo pasar? – preguntó mi madre.

Dudé un instante…:

- Sí.

Se acomodó en el lugar de siempre y me dedicó su mejor sonrisa… más falsa imposible.

- ¿Qué quieres?
- Déjalo con Ana.
- ¡¿Cómo?! – pregunté atónita.
- Esa niña no te hará ningún bien.
- ¿Qué? ¡Pero si no la conoces! – Estaba bastante sorprendida – No pienso hacerlo.
- Está bien, te llevaremos a un psicólogo.
- ¡¿Perdona?!
- Si no la dejas, te llevaremos a un psicólogo.
- ¡Pues llevarme! ¡Aquí los únicos que necesitáis ayuda sois vosotros!

Eché a mi madre, estaba furiosa, ¿cómo podían ser tan…? Pensé que con la mentalidad tan “moderna” que tenían, o eso creía yo, lo entenderían o en su defecto, les costaría acostumbrarse… No lo dude un instante, no podía seguir allí, sola, lamentándome de la situación. Corrí hacía la puerta y sin mediar palabra me marché, corrí como una posesa intentando escapar y sin prestar atención a las amenazas, mi destino estaba claro… La casa de Ana.

Llegué 5 minutos después de una frenética carrera, me faltaba el aliento y mi respiración estaba agitada, respiré hondo y traté de calmarme… No quería subir directamente y encontrarme con sus padres y las preguntas que me pudieran hacer, así que opté por una llamada a su móvil.

- Hola amor. – me dijo en tono despreocupado.
- Ana… baja un momento, estoy en tu portal.
- ¿Qué haces aquí?
- Baja un momento, por favor. – supliqué.
- Voy.

Me conocía y sabía que algo no andaba bien, no me hizo esperar mucho, abrió la puerta y quedó sorprendida ante mi fachada, la abracé y lloré en su hombro, Ana estaba asustada porque yo solo sabía llorar y llorar, lo único que podía hacer era esperar a que me calmase…

- ¿Estás mejor? – preguntó
- Si…
- Ahora, cuéntame ¿qué ha pasado?
- Se han enterado y no sé cómo. – reconocí.
- ¿Quién se ha enterado de qué?
- Mis padres… de lo nuestro.

Cualquier color posible en la tez de Ana desapareció al instante, enmudeció y se quedó observando algún punto en la lejanía. No esperaba esa respuesta…

- ¿Cómo…? – logró decir.
- No lo sé.

Ambas sabíamos que nos habíamos expuesto a las miradas de todos, no era difícil que alguien cercano a mis padres nos hubiese visto.

- ¿Sabes lo que eso significa?
- Lo sé. – respondí.
Como podíamos llegar a imaginar, harían cualquier cosa para separarnos.



Continuará...

lunes, 19 de octubre de 2009

Jibun no Unmei Cap. XLII

Buen día a todos nuestros visitantes, hoy simplemente les traigo el fanfic, puesto que necesito terminar de publicarlo :) Sé que a muchas les gusta el pasteleo y demás cosas, pero me gusta mucho la descripciónde otras cosas XDD Sin más les dejo el siguiente capítulo. Hasta pronto :)



Jibun no Unmei Cap XLII Nebulaciones

El desenfado habitual en su rostro. Un rostro lleno de felicidad que ocultaba una máscara ruin. Nao se sentía de esa manera, inclusive no sabía cómo había podido aceptar tantas cosas de manera tan simple. Esa fiesta había sido uno de los mayores errores de su vida, sobre todo por varios sucesos, y por el hecho de que la maldita ojiverde que no se había separado de Shizuru ninguna vez.


Bebió una vez apuradamente el trago que sostenía. Mientras se recostaba en aquella cama que no compartía con absolutamente nadie.


Recelo quizá de algo que no comprendía. Había escuchado la interpretación de piano de Shizuru la noche anterior. Ni siquiera sabía que ella tocaba el maldito piano!


-Es increíble! – musitaba la gente a su alrededor.

-Shizuru-sama… - esas eran las exclamaciones de aquellas personas que la veían como a un dios – genial!!!

-Por favor enséñeme, Shizuru-sama – otra maldita fan, pensaba.


Dio media vuelta hasta quedar boca abajo mientras su mente rememoraba aquellas notas que no sabía que significaban pero que sin embargo habían dado lugar a un terrible desencanto. Su mente se llenaba una vez más de imágenes que no sabía como controlar, la muerte de su padre bajo esa noche lluviosa. Si, esa era la imagen que venía a su mente una y otra vez con esa melodía que Shizuru interpretaba tan elegantemente en el piano.


Notó con increíble pesar que no sólo ella tenía el rostro tan ausente. Shin también tenía una expresión sepulcral. Era como si su mente estuviese rememorando terribles escenas de un pasado. Se retiró, de ese lugar, sin notar que Shin abandonó la sala detrás de ella. Fue entonces cuando Nao, pensó que sin duda algunas, el sonido de un ángel también puede matarte al escucharlo.


La noche era fría, seguro que era mejor salir y entrar a algún bar de los mucho que su organización controlaba. Sonrió la primera vez que entró a uno de ellos y el encargado iba a proceder a retirarlo. El pobre hombre suplicó por su vida diez minutos después.


En el mundo externo era una estudiante común y corriente de bachillerato. En los bajos mundos…simplemente era de cuidado, cuál animal ponzoñoso la gente que conocía ese mundo se apartaba ante su presencia. La única heredera de ese clan. Sin duda un botín jugoso que nadie se atrevía a robar.


Entró y escogió para sentarse como era costumbre el rincón más lejano de todo el lugar. Un trago de los que acostumbraba beber le fue servido un minuto apenas de haber tomado lugar. Sus rojizos ojos se encontraban ocultos tras esas gafas de color. Aún así, era capaz de ver cuanto ocurría a su alrededor.


-Tenías que entrar sólo por el dinero! – peleaban en la mesa de adelante.

-Maldita sea, si tanto lo deseabas hubieses entrado tú! – le contestaba el otro sujeto. Poco después se líaban a golpes y eran retirados del lugar de la misma manera.



Bebió, mientras dejaba el vino resbalar suavemente por su garganta, sorbiendo ese néctar cuál vampiro a la sangre humana. Sonrió. Si, ella también se robaba la sangre de distinta manera. Después de todo había muchas formas de obtenerla.


-Anciano dame una cerveza – exigía una persona que nunca había visto por aquel lugar mientras murmuraba por lo bajo a ese anciano para preguntarle sobre “negocios”.



Fue así como a sus oídos llegó el rumor de que alguien estaba reclutando para un trabajo especial. Un solo pago por un evento planeado de un solo día, silencio total y discreción absoluta, así como el boleto para dejar el país al menos cinco años y la promesa de vivir si mantenía cerrada la boca o desaparecer por siempre.


Nao agudizó los sentidos de forma total, esto podía ser una gran oportunidad para cualquiera de sus miembros que bien darían la vida por ella tras las sombras. Uno de ellos trató de saber, pero contra todo, al preguntar, sólo le dieron una pequeña tarjeta donde tenía una dirección y fecha. Si quería saber, tenía que escribir sus datos en esa tarjeta y depositarla donde habían dicho y una vez dentro hacer el trabajo y largarse de allí. Ni una vista más.


Nao meditó esa noche sobre lo que significaba. No sabía que hacer en aquellos momentos, si su persona de confianza iba, era seguro que no volvería a saber de él. Ni siquiera sabía que tendrían que hacer. Buscar en los barrios bajos, significaba que lo que prometían no era cierto. Todos los participantes morirían.


Miró la pequeña tarjeta una vez más. La había mandado inspeccionar, pero no había nada más que revelar.




Natsuki contemplaba aquel rostro lleno de serenidad plácidamente dormido. Pensaba que ayer había estado sorprendente en aquella pequeña presentación. Había visto un piano en algunas fotos, pero nunca se le pasó por la cabeza que ella hiciera esas interpretaciones.


Dio un largo suspiro mientras seguía contemplando aquel rostro. Lo mejor era dormir. Cerró los ojos lentamente y una sonrisa se formó en sus labios al sentir un cálido abrazo. Shizuru se abrazaba a su cuerpo cada noche y para Natsuki, no existía nada mejor que ello.


Natsuki no pudo pensar nada en ese momento, mientras veía y escuchaba la interpretación, pero sabía que el piano y Shizuru habían llorado aquella noche. Su corazón se había desgarrado al escuchar aquellos sonidos. Miró el rostro de Shizuru una vez mientras le preguntaba.


-En qué estabas pensando, Shizuru…?

-No pensaba en nada, Natsuki - sonó una voz de Shizuru en ese momento.

-Shizuru! Cuando tú…?

-A veces no necesitas hablar para que te escuche, no sé como es pero me agrada- sonrió Shizuru – esta comunicación sin palabras – se estiró.

-Entonces?

-Es sólo que era la única pieza que recordaba en ese momento – contestó Shizuru pícaramente mientras sonreía.

-Shizuru no baka - contestó Natsuki mientras le devolvía la sonrísa.

-Hace un rato no decías eso – respondió la otra mientras sus acciones remplazaban sus palabras y la otra se quejaba sin mucha convicción.




Caminos largos y pendientes. El rumbo a Fuuka era así todo su trayecto. Tras las montañas. Caminos largos y sinuosos. Nao veía cada uno de ellos como algo que podría salvarse fácilmente con mudarse de lugar. Miraba la inquietante tarjeta una vez más. Había una persona que podría indagar más cosas de las que ella deseaba en ocasiones.


-Pero es que no puedo concentrarme con ese estúpido rostro frente mío! – se quejaba Nagi una vez más – por qué en todos los eventos tiene que estar? Y encima con Okuzaki! Pareciera que es cierto ese extraño doujunshi que anda circulando por a…ough! – se vió prontamente con un puñetazo en la cara de parte de Akira.

-Cierra la boca!

-Vaya, vaya – dijo Nagi – pero si es Akira-sama – son de burla – ahora por qué diantres me golpeas?!

-Por qué las cosas que dices no tienen sentido – musitó Akira mientras miraba a Takumi irse con Mashiro – O es que acaso lo que te molesta es que Mashiro-chan – decía en canturresco tono – haya corrido a ver a Takumi?

-Moo, basta! Cómo si ello me importara – Nagi se cruzó de brazos mientras le daba la espalda a la escena que Akira miraba – Ah… Nao.

Akira dio un carraspeo al escuchar el nombre y volteó el rostro. Nao baja de aquel auto que la traía cada noche. Y Nagi se mostraba un poco extrañado al notar que Nao llevaba por primera vez su portafolio de clases.

-Muy extraño – musitó mientras se acariciaba la barbilla y los ojos de Akira se tornaban en pequeñas rendijas de desaprobación.

-No entiendo porqué – dijo al fin mientras miraba a Nagi fijamente.

-En ocasiones es mejor no entenderlas sonrió el ojirubí mientras miraba fijamente a Nao otra vez. Dejó de sonreír en ese momento. Mientras miraba que Nao hacía una conocida seña con la mano derecha – a veces es mejor no entenderlas – repitió cansadamente.



-Y bien? – preguntó Nagi – me has hecho venir a esta hora de la tarde, qué tienes para mí, Nao-chan?

-En realidad – sonrió felinamente- quiero que me digas algo, Nagi.

-Yo? – se sorprendió – y qué debiera decirte? – preguntó una vez más.

-Qué sabes de esto? – preguntó Nao a su vez mientras le mostraba la pequeña tarjeta.

-En realidad no – contestó Nagi mientras se encogía de hombros – si es todo me retiro – siguió hay algunas cosas que tengo que hacer.

-Entonces no quieres saber de qué se trata – atacó Nao mientras le daba vueltas a la pequeña tarjeta.


El tono de voz surtió el efecto deseado. Nagi miró otra vez la tarjeta dando vueltas en la mano de Nao. Algo planeaba. Algo peligroso. Qué diablos, por unas veces estaba bien. Regresó frente a ella y corrió la silla mientras se sentaba.

-Bien contestó – entonces dime…

domingo, 18 de octubre de 2009

Staff del Baúl by F.D.

Pues eso... hoy os traigo un dibujo rápido donde sale el staff del baúl.
Blacky sale con la camiseta de I love Hombres de Paco (ya sabeis lo enganchada que está a esa serie), KT y Arena (a la que he puesto rubia, como la guapa de la película) están tomando té y suspirando y... bueno, Ali y Akari, como no, son perseguidas por sus fans... yo... yo... bueno!!!!
Por cierto Ali, si te he puesto con el pelo laaargo y azul marino, es porque me es imposible no dibujarte como a Natsuki.

Y bueno, siento que el dibujo sea caótico.


sábado, 17 de octubre de 2009

blue drop kaijin final

Bienvenid@s a la semana uno del año dos de nuestro blog, disfrutad con el final del Blue drop Kaijin amablemente traducido por conloshuevs. En próximas semanas disfrutareis de más aventuras de estos aliens que no tienen forma de "censura" XDD venga disfrutadlo.


























































viernes, 16 de octubre de 2009

Whispering Corridors 3 - Wishing Stairs

Hola Bauler@s!

Les deseo tengan un buen fin de semana, no se ustedes, pero esta semana me ha dejado agotada, pero bien ha valido la pena. Por cierto, ya pueden leer en el blog Lesbicanarias mi nuevo reportaje sobre Anime Yuri, en este caso comento un poco sobre Aoi Hana, se que much@s de ustedes ya lo conocen ^^ Mil gracias a Rogue por publicarlo. Ahora hablemos del post de hoy...

Wishing Stairs o los escalones del deseo (no se guien por el título en español, se refiere a los deseos tipo Aladdin pero el genio es un maldito zorro con muy mal sentido del humor), es la tercera película de la saga Corredores susurrantes (Whispering corridors) y es la segunda en mi lista de preferidas, luego de Memento mori.

Quizá la relación entre las protagonistas sea menos evidente que en la anterior e incluso pueda parecer una tanto platónica, pero no tiene desperdicio verla. De hecho, esta fue la primera de toda la saga que llegó a mis manos y por lo que empecé a interesarme en el resto. Dicho sea de paso, a mi gusto la actriz que interpreta a So-hee es realmente preciosa.

Género: Drama, Terror
Protagonistas: Song Ji-hyo es Yoon Jin-sung
Park Han-byeol es Kim So-hee
Jo An es Eon Hae-ju
Park Ji-Yeon es Han Yoon-ji
año: 2003
País: Korea del sur
Género: Terror, suspenso, paranormal.

Argumento: Cuenta una leyenda, que si subes los 28 escalones del zorro y aparece el peldaño 29, tu deseo será concedido. Sin embargo, ese deseo puede no salir como esperabas o implicará pagar un alto precio.

Cerca de esas escalinatas, se encuentra una residencia para señoritas donde conviven dos chicas que son las mejores amigas So-hee y Jin-sung. Ambas lo comparten todo incluso el estudio del ballet. Sin embargo, Jin-sung siente celos de So-hee quien es considerada la mejor estudiante y a su vez es favorecida constantemente por los profesores. Por su parte, So-hee confiesa a su amiga que no siente una pasión real por la danza y que lo hace por complacer a su exigente madre, que para ella lo más importante en la vida es Jin-sung y espera que un día puedan irse a vivir juntas.

La gota que derrama el vaso es cuando So-hee es la elegida para participar en un importante concurso y Jin-sung ciega por la envidia decide pedir como deseo ser ella quien vaya a ese concurso... Deseo del que más tarde se arrepentirá.

Hice todo lo humanamente posible por subir mi archivo, pero la luz y megaupload se pusieron en mi contra, así que les dejo con la versión subida por Peterywendy para PorDescargaDirecta.



Contraseña: peterywendy


EXTRA

Como much@s de ustedes saben, hace unos días celebramos el primer aniversario de nuestro blog, por eso grabamos un saludo de voz todas las chicas del equipo. Me parece buena idea conservar dicha grabación en este post ;)


jueves, 15 de octubre de 2009

Circunstancias Capítulo 1

Hola!! Hoy no estoy muy fina, me he puesto malita T_T Y no es la gripe A!! Que todo el mundo me pregunta lo mismo!! ¬¬ En fin se me había ido la olla y no me acordaba que tenía que publicar (más bien es porque he dormido toda la tarde xd)

Aquí os traigo un nuevo fic!! Por supuesto de la genial autora Alejandra, que me dio los permisos para publicarlos :) Muchas gracias como siempre por dejarnos publicar tus magníficas historias :)

Aquí veremos a una Lena jovencita, de 16 años, que por diversas circunstancias tendrá que trabajar para la dueña de una de las empresas más famosas de Rusia, y quién va a ser?? Pues por supuesto que Yulia Volkova! De más o menos su misma edad y un tanto rarita... mmmm qué pasará?? juju ya lo vereis :D

He de decir que esta historia no es muy apta para menores, pero bueno es el primer capítulo y no sale nada por ahora (juju)así que pezqueñines no gracias ;)

Sin más aquí lo teneis!!

P.D.: Agradecería comentarios para ver si gusta o no la historia :)

P.D.2: Utena aprende, esto es un capítulo largo, no lo que haces tú!!! ;P jajaja


CIRCUNSTANCIAS

Autor: Alejandra

Capítulo 1



Lena llega a la pequeña y modesta casa en la que vive con sus padres, llegaba de la escuela con la mochila a su espalda.

-¡Mamá! Ya llegué… ¿mamá?- Lena da un paseo por la pequeña casa y la encuentra desierta- mm… que raro…

Deja su mochila en su cuarto, se cambia de ropa y va a la cocina.

-Ahh, tengo hambre- dice poniendo la mano en el abdomen, en la cocina no había rastros de comida preparada, ni siquiera del desayuno, cosa que se le hizo raro, su madre siempre tenía la comida lista cuando ella llegaba de la escuela… trató de no preocuparse y se puso a preparar algo de comer.


Mientras el guisado de patatas estaba listo se puso a hacer tarea, no quería quedar mal en la escuela, de ello dependía la beca para seguir estudiando, sus padres siempre le dieron todo lo que necesitó, siempre estaban al pendiente de ella y la amaban infinitamente, la crisis había llegado hacía algunos años dejando a su padre sin trabajo estable, su madre siempre delicada de salud no podía trabajar y se quedaba en casa, estudiar era importante y prácticamente imposible para ella en ese momento si no fuera por esa beca que luchaba por alcanzar, quería ayudar a su padre con un trabajo de medio tiempo pero él nunca aceptaba, “la escuela es más importante que cualquier otra cosa” le decía, realmente la comida nunca faltaba en casa, aunque no en exceso siempre había que llevarse a la boca, la ropa de Lena estaba algo deteriorada pero no le importaba, su uniforme de escuela siempre estaba impecable.

La comida estaba lista al mismo tiempo que Lena terminaba la tarea, se levantó guardando todo en su mochila de nuevo y fue a la cocina a servirse comida, eran ya las 5 de la tarde, su padre llegaba a comer a la casa entre 4 y 4.30, él debía estar con su madre, ¿pero donde? Nuevamente trató de no preocuparse y terminó de comer dejando el suficiente para ellos, lavó su plato y fue a su cuarto.

A las 9.30 de la noche escuchó ruido en la pequeña salita, se había dormido leyendo uno de los pocos libros que su padre pudo comprarle en navidad, quitó el libro de su pecho y salió.

-Mamá, papá, ¿dónde estaban? Estaba preocupada- pregunta ya en la sala, donde ellos están sentados.

-Lena, hija, siéntate- le dice su padre tomado de la mano de su madre.

-Papá me estás asustando.

-Siéntate por favor.

Ahora está realmente asustada, se sienta sin saber que esperar.

-Hija, tu madre se puso un poco mal esta mañana poco después de que te fuiste a la escuela y hemos ido al doctor…

-¿Y? ¿qué les dijo?- preguntó Lena asustada.

-Estoy enferma Lena- le dijo su madre seriamente.

-¿Es grave?

-Sí hija, necesito una operación y tratamiento… ambos muy costosos.

Lena estaba callada, escuchando, pensando.

-Nos es imposible pagarlo ahora Lena, pero ya veremos qué hacer, necesito que ahora ayudes a tu madre…

La voz del hombre se perdió para Lena, la pelirroja lo había decidido, dejaría la escuela y buscaría un trabajo, la beca podía esperar y estaría ahí el próximo año para ella, no podía decir lo mismo de su madre, Lena asentía a lo que su padre le decía pero no lo escuchaba, al terminar la plática ella se levantó, calentó el guisado y sirvió a sus padres, la mujer cansada y algo adolorida se fue a la cama.

A la mañana siguiente Lena salió como siempre dejando el desayuno listo, llevaba su uniforme y su mochila, no llevaba libros, después de darse de baja en la escuela y hablar con el médico sobre la enfermedad de su madre se cambió y se puso la mejor ropa que tenía, que a pesar de eso no era muy buena, guardó el uniforme en la mochila y caminó por el centro buscando trabajo en algún lugar.

-Señor por favor, necesito el trabajo.

El hombre gordo con barba la observa.

-¿Qué edad tienes niña?

-16, casi 17

-Escucha, no tengo problemas en contratar mujeres en el bar pero no puedo hacerlo contigo, eres muy joven… podrían multarme, incluso cerrar el bar. Lo siento, no puedo.

-Puedo mentir en mi edad.

-Lo siento, aun así te ves joven.

-Pero…

-No insistas niña, necesito gente pero no quiero tener problemas.

Lena salió del bar y se fue al parque a sentarse en una banca, ya casi era hora de volver a casa si no quería levantar sospechas, suspiró y observó a su alrededor, negocios abren, otros cierran, el lugar poco a poco se recupera de la crisis, era cuestión de tiempo para que su padre tuviera un buen trabajo y los problemas terminaran, por desgracia eso era lo que su madre no tenia, tiempo.

-Dicen que en la casa Volkov hay trabajo- escuchó a una pareja joven hablar cuando pasó frente a Lena.

-¿En la casa Volkov? Ni loca iría a ese lugar…

-¿La casa Volkov?- dijo Lena en voz baja- ¿donde es la casa Volkov?- Lena voltea a ver el reloj de la plaza, se levanta y empieza a correr a casa.

****

No batallo mucho para encontrar datos de la casa Volkov al día siguiente, estaba casi a la salida de la cuidad, 3 autobuses la dejaron relativamente cerca, al llegar el tamaño de la propiedad deja a Lena con la boca abierta, ¿qué hace un hombre con una casa así? Era demasiado espacio, demasiado cuidado, demasiada agua para demasiadas plantas y árboles, demasiado de todo.

-¿Qué necesitas niña?- pregunta el guardia de la casa a través de la reja, Lena empezaba a odiar ese término.

-Me enteré de que aquí solicitan gente, quiero trabajar.

El hombre frunce el ceño y se rasca la cabeza a un lado de la gorra.

-¿Estás segura niña?

-…Pues… sí, aquí necesitan a alguien ¿no?

-Sí, pero… espera- le dice entrando a una caseta, toma el teléfono y habla con alguien, minutos después sale abriendo la reja.

-Entra, la dueña te espera, camina en línea recta, llegaras a la casa, pregunta por Yulia Volkova.

-Yulia Volkova, entiendo, gracias- le dice Lena sonriendo.

El guardia levanta un poco la gorra en señal de despedida y vuelve a cerrar la reja.

El camino a la casa es hermoso, la casa es impresionante, cada detalle está cuidado, el jardín parecía un pequeño bosque, el césped cortado casi con exactitud milimétrica, las flores protegidas de lo demás con pequeñas cercas, el camino empedrado no tiene una mota de polvo o tierra, los árboles enormes, todo era realmente impresionante, pudo quedarse todo el día admirando ese jardín, no imaginó como era por dentro, nunca pensó que algo así existiera… al menos no tan cerca de ella. Al llegar toca la puerta y se encuentra con una mujer mayor.

-Buenos días, busco a Yulia Volkova.

La mujer la observa de arriba abajo y niega con la cabeza.

-¿Vienes por lo del trabajo niña?

-Sí.

-Pasa, ahora te reciben- dijo haciéndose a un lado, Lena pasó, la mujer cerró la puerta y caminó tranquila hacia la escalera, subió con calma cada escalón y después se perdió en el pasillo.

Lena aprovechó para observar la casa, era elegante, los pisos de mármol, las grandes ventanas con cortinas de tela que nunca había visto, las alfombras que estaban debajo de las mesitas de caoba con los floreros de cristal cortado en ellos, cualquier cosa ahí costaría más que todas sus pertenencias juntas.

La mujer le habla desde arriba y la invita a subir, Lena lo hace rápidamente.

-Ve a la puerta del fondo, ahí te espera Yulia- después la mujer empieza a bajar las escaleras, Lena empieza a recorrer el pasillo y llega a la puerta, se acomoda sus gastadas ropas y toca la puerta.

-Pasa- dice una voz ronca desde dentro.

Le pelirroja entra a la oscura oficina, no ve a nadie y sigue caminando hasta el escritorio, la silla esta vacía.

-Siéntate- dice la misma voz más cerca, Lena se asusta pero trata de aparentar que no, toma la silla frente a ella- así que vienes por el trabajo… -dice una pequeña pero imponente mujer saliendo de las sombras cercanas ahí, no se veía mucho mayor que ella.

-Sí- dice siguiéndola con la mirada, la mujer se queda de pie frente a ella, observándola.

-¿Qué edad tienes?

-16, casi 17

Yulia sonríe y se acerca a ella.

-Eres linda…

Lena no sabe que hacer y solo agradece un poco intimidada.

-¿Me conoces?- pregunta Yulia.

Lena la observa detenidamente.

-No, lo siento.

-No lo sientas, es mejor… no has escuchado nada de mí entonces.

-No señorita

Yulia sonríe de nuevo.

-Para qué quieres trabajar…


-Lena, Lena Katina.

-¿Para qué quieres trabajar Lena?

-Mi madre está enferma, necesitamos dinero para curarla.

-Yo voy a pagarte esto al mes- dijo Yulia tomando un papel del escritorio, Lena vio la cantidad y casi se va de espaldas, en un mes ganaría lo suficiente para pagar en plazos lo que su madre necesitaba.

-¿Cual sería mi trabajo?- dijo regresándole el papel.

-La mujer que te abrió, se irá pronto, es vieja y no es lo mismo con ella desde hace tiempo… no pongas esa cara, se irá a un asilo especial del cual también soy dueña, será muy bien tratada, ella es como mi segunda madre, solo quiero que descanse.

Lena asintió.

-Te encargarías de que la casa esté limpia siempre, algunas cosas del correo, comida y demás.

-Sí

-¿Sí qué?- preguntó la chica de ojos azules.

-Acepto el empleo.

-Muy bien… una cosa más… hay dos condiciones para este trabajo.

-¿Cuales?

-Nadie debe saber lo que pasa dentro de esta casa- los ojos azules se pasearon por la figura de Lena y la chica sonrió- esa es una, no hablarás con nadie de lo que pasa aquí, la otra es que necesito tu presencia de tiempo completo, tendrás que mudarte aquí.

-¿Mudarme? Pero, mi madre…

-Esas son las condiciones- dijo acercándose demasiado a ella- lo tomas o lo dejas Lena- dijo poniendo las manos en los descansabrazos de la silla, Lena vio de cerca esos ojos… esos ojos azules que parecían devorarla… no le dio mucha confianza pero no tenía opción, mientras más rápido empezara su madre el tratamiento más posibilidades había para ella y sabía que esa era la única opción real que tenía.

-Acepto- dijo Lena, Yulia sonrió.

-Entonces te espero mañana en la mañana, a las 9- le dijo separándose y caminando a la puerta- sé puntual, odio la impuntualidad y no traigas mucha ropa, te daré uniforme- le dijo en la puerta.

Lena asintió y salió sintiendo escalofríos, esa chica era muy extraña, demasiado para su gusto.

Al salir de la casa no vio a la mujer mayor, fue directo a la entrada y llegó hasta la reja donde ya la esperaba el guardia.

-Te veo mañana Lena- le dijo el guardia, Lena le sonrió y volvió a casa.

Llegó a casa, no se tomó la molestia de ponerse el uniforme, su madre estaba haciendo la comida.

-Mamá, ¿qué haces de pie?- le dijo dejando la mochila en el suelo.

-No te preocupes hija, estoy bien, tu y tu padre me consienten mucho, ¿por qué no traes el uniforme?

-Mm… cuando llegue papá necesito hablar con los dos, ve a la cama, yo termino aquí.

La mujer no se sentía mal y se quedó con Lena hablando de cosas no tan importantes, la mujer sospechaba qué había pasado pero no quiso hablar del tema sin su esposo.


Cuando el padre de Lena llegó, comió y todo parecía normal, hasta que Lena le pidió sentarse en la sala.

-Tengo dos días sin ir a la escuela- dijo sin más- he estado buscando trabajo.

-Lena…- dijo su padre molesto.

-No papá, esta vez no, solo les aviso que he conseguido un trabajo donde me pagarán muy bien, el suficiente para la operación de mamá, en plazos claro pero podrá pagarse, a más tardar en un mes podrá empezar a pagarse, podrás empezar con el tratamiento mamá.

-¿Donde trabajarás?- dijo el padre serio.

-En la casa Volkov.

-¿Donde vive la dueña de las empresas Volk?

-Pues… no lo sé, supongo, no la conozco, se llama Yulia Volkova, es una chica como de mi edad, no creo que ella sea la dueña- le dijo Lena viendo que su padre suavizaba el tono.

-Creo que sí lo es, ella es muy conocida aquí, sus padres murieron hace unos años, ella tenía un tutor o algo así, ahora es mayor de edad, ya todo debe estar a su nombre.

Lena realmente no salía mucho ni hablaba con la gente, se dedicaba a estudiar, si Yulia era famosa definitivamente Lena nunca escuchó de ella antes.

-¿Te trató bien?- preguntó la mujer.

-Sí, muy seria pero no me trató mal…-recordó la incómoda plática con ella- ¿por qué?

-Dicen que ella es una persona rara, ¿lo es?

-No lo sé, es peculiar pero no precisamente rara, no lo sé, necesito tratarla, hay algo más… tendré que mudarme allá mañana, a las 9.

-¿Mudarte? Pero Lena…- le dijo su madre triste.

-Lo sé mamá, pero no hay otra opción… será por poco tiempo, cuando tú estés bien dejaré ese trabajo y volveré a la escuela, no se preocupen… haré la maleta ahora- dijo levantándose y yendo al cuarto, los padres se quedaron callados, no querían eso para su hija pero sabían que no había más remedio, Sergey, el padre se levantó y fue al cuarto de Lena.

-Hija… lamento mucho que tengas que hacer esto, pero te prometo que será por poco tiempo, estoy buscando algo estable…

-Papá no te preocupes, yo entiendo, además, aun así lo habría hecho, lo sabes, necesito que ahora que no estaré aquí no te ausentes tanto, necesito saber que estarás por aquí por si algo pasa, para poder irme tranquila y hacer bien mi trabajo allá.

-Lo haré hija, además la señora Shmitav ya volvió de ver a su hijo, ella estará checando a tu madre mientras no estoy.

-Esta bien- dijo buscando ropa en los cajones-… creo que eso es todo… vamos con mamá- dijo llevándose a su padre abrazado a la sala.

El resto del día pasó en una nostálgica calma, Lena no se iría de la cuidad si quiera pero el saber que no estaba en casa ponía a sus padres tristes pero todos sabían que no había más por hacer.

****

Al día siguiente, Lena estaba puntual en el recibidor de la casa, Yulia venia bajando las escaleras.

-Vaya, eres puntual, eso me gusta.

-Buenos días señorita- le dijo con la pequeña maleta en la mano.

-Ven, te llevaré a tu habitación- le dijo subiendo de nuevo, Lena la siguió, fueron al mismo pasillo y le dio un cuarto grande, más que el de su casa con cama, una pequeña televisión, despertador, un pequeño baño y demás comodidades- aquí vas a dormir, mi cuarto es el siguiente, la biblioteca está…- Yulia salió mostrándole la casa, era enorme, Lena batallaría en aprenderse todos los lugares pero con la práctica se haría experta- y aquí esta de nuevo tu habitación, entra- la pelirroja entró y Yulia cerró la puerta tras ella- ten, este será el uniforme, póntelo, quiero verte.

Lena incómoda por la mirada azul fue al pequeño baño y se cambió, al salir lo hizo con una faldita a medio muslo, una blusa blanca de botones pegada al cuerpo y zapatos de tacón no tan alto pero que hacían ver las piernas blancas muy sensuales.

-Justo como lo imaginé- dijo sonriendo, Lena seguía de pie sonrojada- escucha, saldré unas horas, volveré a las 12, a la 1 debe estar la comida lista, me gusta comer a las 2.

-Entiendo señorita.

Yulia se acercó lenta pero decididamente mientras Lena inconscientemente daba pasos hacia atrás hasta topar con la puerta del baño cerrada.

-Te veo más tarde- le dijo casi al oído y salió del cuarto, Lena se desconcertó al ver ese comportamiento, no sabía qué trataba de hacer al portarse así pero la intimidaba, podría jurar que la veía con deseo pero… sacudió la cabeza y empezó sus labores.

Justo al medio día Yulia estaba de regreso en la casona, era muy puntual, subió a su cuarto sin hablar, Lena se fue a la cocina buscando qué hacer de comer, había mucha comida en la alacena, más de la que ella había visto en toda su vida.


Continuará...