viernes, 20 de marzo de 2009

Reiniciando la vida - Capítulo 8

Hola a todos!

No estoy segura de si mañana tendré tiempo para postear, así que dejo programada la entrada y de paso el nuevo Puzzle, por lo que esto es una grabación :P

Continuamos esta semana con la historia de Eileen y Katsumi, veamos qué sigue ahora que se revelen algunos secretillos.

Autora: Eli

Capítulo 8: Volver a empezar.

“...Por favor perdóname”. Sus palabras resonaban con fuerza en mi cabeza. Sentía una rabia enorme por todo lo que estaba pasándome, pero no sentía nada en contra de Eileen, es más, sentía que mis sentimientos por ella no habían cambiado en lo más mínimo. Entonces, luego de un momento de silencio dije:

- Eileen –me volví hacia ella.-: necesito que me digas una cosa.
- Si... lo que sea.- una lágrima comenzaba a correr silenciosa por su mejilla.
- Lo que sucedió entre nosotras, en las citas que tuvimos ¿fue real?
- Si, lo fue – respondió ella mirándome fijamente con la mirada llena de tristeza y lágrimas.
- Y cuando me dijiste que yo te gustaba, la otra noche en tu apartamento, ¿de verdad lo sentías?
- Claro que si, te besé porque todo esto es verdad.
- Pero hace un rato dijiste que te daba lo mismo que yo te mirara.
- En ese momento, pero desde el día en la batalla de bandas, comencé conocerte y me di cuenta que eres una gran persona.
- Eso es suficiente para mi.- miré a Eileen con mi único ojo y apreté su mano con suavidad. (mi mano aún estaba entre las suyas).-: Mírame.

Ella levantó la vista, sus ojos lloraban gruesas lágrimas que caían por su cara, su expresión arrepentida me hizo decirle:

- Te perdono, porque veo que lo sientes y porque me has dicho que todo entre nosotras es real.
- Katsumi, debo irme- dijo Antonia interrumpiendo el momento-: va a comenzar la clase y tengo que asegurarme de entrar al mismo tiempo que el profesor, sino me lincharán.
- Gracias por haber venido- dije volviéndome hacia ella para poder mirarla -: lamento que estés involucrada en esto.
- Te veré pronto, cuídate.- y con estas palabras mi amiga salió de la habitación.
Eileen lloraba a mares en ese momento, mientras se iba a sentar a la silla que estaba al otro lado de mi cama.
- No llores- le dije dulcemente, tratando de llegar a ella con mi mano sin enyesar. Ella alargó su mano y tomó la mía tiernamente sin dejar de mirarme llorando, lo más probable era que se sintiera culpable por mi estado. -: esto no es tu culpa.

Nos quedamos en silencio entonces; ella me miraba a la cara de vez en cuando, cuando yo no la miraba, porque a ratos necesitaba cerrar mi ojo izquierdo, sino me agotaba y me dolía la cabeza; cuando ella desviaba la mirada era porque una nueva lágrima corría por su rostro.
Y así se hizo tarde, ya casi era de noche, me atrevería a decir que eran algo así como las siete y media, hora a la que pedían a las visitas que se marcharan pues los enfermos debían comer y descansar.

- Eileen, creo que es hora que te marches- le dije mirándola amorosamente, ella levantó la cabeza mirándome y asintió lentamente -: antes que te vayas, mañana me darán de alta, me gustaría que estuvieras conmigo.
- Claro, aquí estaré- respondió con voz cansada. Entonces se acercó a mi y me besó suavemente en los labios, como no había sucedido desde que nos despidiéramos el viernes anterior en la noche antes del accidente.-: Adiós, te veré mañana.

La observé mientras se marchaba y luego me recosté mirando el techo (o más bien, la porción de techo que podía ver con mi único ojo), pensando en lo que haría cuando me dieran de alta, quería buscar a la culpable de mi condición, vengarme si pudiera, no sólo me había dañado a mi sino que también a mi motocicleta.

Por primera vez desde que desperté en el hospital que pensaba en mi moto, pues mi mente había estado concentrada en acostumbrarse a tener un ojo menos, que considerando las circunstancias era lo único que podía hacer. Recordé que al chocar contra el poste, mi motocicleta se dobló a la mitad como una barra de mantequilla.

“Bueno, de todas formas dudo que me den un permiso para conducir una motocicleta, tuerta y coja. ¡Vaya cosa!” pensé para mi, mientras recordaba el montón de fierros doblados en los que quedó convertida mi bella moto.

Entonces llegó mi cena, apetitosa comida de hospital; dentro de la bandeja había un sobre con mi nombre, lo abrí y saqué un papel que había adentro.

“Cuando te den el alta te traeré conmigo a mi departamento, no puedo permitir que estés sola en tu casa; es lo menos que puedo hacer... no aceptaré un no. Te quiere Eileen.”

Sonreí mientras miraba la nota, la letra ni siquiera era parecida a la que estaba en las notas de amenaza, era ordenada, pero no tanto como las notas; me puse a pensar entonces en que aceptar el ofrecimiento de Eileen era una oportunidad para ella de redimirse, de quitarse el sentimiento de culpa que tenía sobre mi accidente. La imaginé acostada en su cama o tal vez en su sofá, mirando un punto fijo en el techo de su apartamento, sin poder conciliar el sueño, culpándose por mi ojo perdido, y mi pierna coja, pasando en vela largas horas por la noche.

Casi podía verla, escuchando baladas tristes en la radio pensando como reparar el daño que había causado. Detuve mi pensamiento, ¿Creía yo que ella había ocasionado el daño que me aquejaba?, por un momento pensé que si, creí que ella debía pagar por su error, pero luego me llegó otra idea a la cabeza. “Ella no fue quien quiso sacarte del camino la otra noche, ella sólo cometió el error de haber escuchado a su “amiga””. No podía culparla por hacerle caso a una amiga, yo misma lo hubiera hecho si hubiera sido una de mis amigas, quien me sugiriera algo así.

Decidí que Eileen me ofrecía su casa porque quería ayudarme, lo cual me demostraba que ella me quería, que lo sucedido entre nosotras era todo cierto, preferí pensar eso antes de creer que ella lo hacía para sentirse menos culpable.

Cuando llegué a esa conclusión, ya me había terminado la cena y sentí los pasos de las enfermeras afuera, apagando las luces de los cuartos luego de retirar las bandejas de la cena, o al menos eso creí que eran las pisadas. Pocos segundos vi entrar por la puerta a los agentes de la policía por segunda vez en el día.

Rodríguez entró primero acercándose rápidamente a mi cama seguida a los pocos segundos por González.

- Señorita Takashi, buenas noches- saludó la mujer.
- Buenas noches agente.- respondí de inmediato.
- Tenemos novedades sobre el caso, estuvimos en la universidad en la que usted estudia.
- ¿Qué sucedió?- pregunté asustándome un poco.
- Ha habido algunos enfrentamientos entre estudiantes, entre dos grupos específicamente. Tenemos algunas personas arrestadas por hacer desordenes en la vía pública, creemos que la mujer que le envió las amenazas está entre ellas.
- Queremos que la identifiques- dijo entonces González.
- Claro, por supuesto que los ayudaré- dije sorprendida por la noticia.
- El problema es que el hospital no dio autorización para que pudiéramos llevarte a la comisaría esta noche.- siguió González.
- Mañana me darán de alta- dije yo sin pensarlo dos veces.-: Iré con ustedes apenas salga de aquí.
- No será necesario.- dijo Rodríguez sacando de su bolsillo un pequeño aparato que identifiqué como una grabadora, la depositó en mi mesita de noche y dijo -: recordamos que dijiste que nunca pudiste ver a la mujer, sólo escuchaste su voz. Grabamos las voces de todas las detenidas.
- Todo lo que debes hacer es escuchar la grabación.
Rodríguez presionó un botón en el aparato, de inmediato se escuchó la voz de un hombre que dijo el nombre de una de las detenidas y a continuación la detenida habló. Miré a González y negué con la cabeza, no era la voz que buscaba. Así, una y otra vez negué con la cabeza hasta que se terminó la cinta, la mujer que casi me había matado no estaba en la cárcel.
- No es ninguna de las mujeres de la grabación.- dije apesadumbrada.
- Cuando estés recuperada como para regresar a la universidad, por favor llámanos.- dijo Rodríguez entregándome una tarjeta con un número telefónico.
- Y por el momento piensa en quien podría identificar a la mujer.- dijo González.
Un pensamiento pasó por mi cabeza a la velocidad del rayo: “Eileen”. Ella sabía quien era la causante del accidente.
- Sé quien puede- dije sin pensarlo-: es... es...mi... ehm...- dudé en como decirle a Eileen ¿podría llamarla novia o debía decir que era una amiga?-: amiga, Eileen Jonson.
- ¿Dónde podemos localizarla?- preguntó González.
- ¿Algún teléfono?- dijo Rodríguez.

Les di la dirección y el número de teléfono de Eileen, pues si alguien podía aclarar todo esto era ella. Pocos minutos después, los detectives se marcharon; apenas desaparecieron caí en la cuenta que haberles dicho que Eileen conocía a la mujer que buscábamos podía implicarla como cómplice. Maldije entonces el momento en que se me había ocurrido decirle a la policía que Eileen sabía todo.

Traté de calmarme pensando que quizás los detectives no la señalarían como culpable si ella cooperaba a capturar a la responsable de todo esto. Y pensando en eso me dormí en un sueño inquieto que lo único que deseaba era que la noche pasara rápido para poder salir de ahí.

A la mañana siguiente desperté antes de comenzar el bullicio del hospital; me dolía mucho la cabeza y me sentía como si hubiera pasado toda la noche en vela. Quise saber que hora era, pero no había ningún reloj para poder verla; entonces traté de dormirme otra vez, pero no podía estaba demasiado ansiosa como para poder dormirme.

Me quedé ahí mirando al techo (o sólo la mitad de él) hasta que a media mañana llegó Eileen con cara de no haber dormido nada, pero sonriéndome de todas maneras. Al llegar a mi lado, sin decir nada me besó suavemente en la frente.

- Hola ¿cómo estás?- dijo sentándose a mi lado en la cama.
- Bastante ansiosa por irme de aquí- respondí sonriendo.
- ¿Leíste mi nota?- preguntó tomando mi mano entre las suyas.
- Si, te agradezco esto, me siento realmente inútil, aunque para lo que fue el accidente tuve mucha suerte.
- ¿Podemos no hablar del accidente ahora? Por favor- dijo ella bastante afectada por lo que yo había dicho.
- Eileen... – comencé a decir -: esto no es tu culpa ¿ok?
- Si lo es, es mi culpa, si yo no hubiera aceptado llevar a cabo el plan, tú estarías bien- descargó hablando rápido, se estaba guardando todo eso sin decirlo -: no habría perdido el ojo y tu motocicleta no estaría echa añicos y...
- Pero... – dije interrumpiendo -: si hubieras aceptado el plan, nunca nos hubiéramos conocido.
- Es muy alto el precio.- replicó.
- Podré reponerme y estaremos juntas; para mi eso es lo importante.- se hizo silencio entre nosotras, ella seguía sujetando mi mano y la acariciaba suavemente -: Te amo.
Eileen levantó la vista hacia mi con los ojos llenos de lágrimas, pude notar que se sentía en extremo culpable por mi condición.
- No es tu culpa, nada de esto; es culpa de quien me amenazó, la mujer que me sacó del camino, ella es la única culpable de esto.
Dejé que se mantuviera el silencio por unos minutos, cerré mi ojo y apreté mi mano entorno a la de ella. Me gustaba, definitivamente me gustaba mucho. Entonces recordé que había dado su nombre y dirección a la policía:
- Eileen- abrí el ojo y la miré, encontrando su mirada fija en mi-: ¿se ha contactado ya la policía contigo?
- Me llamaron, anoche. Querían que les dijera lo que supiera sobre tu accidente- respondió algo nerviosa-: ¿tu les dijiste que yo sabía algo?
- Si, lo siento mucho- me justifiqué-: es que no podré descansar hasta saber quien me hizo esto.
- Está bien, les he dicho quien fue.
- ¿¡Qué!?- sus palabras me dejaron absolutamente anonadada, yo creía que ella no diría nada a la policía.
- Se los he dicho, porque ella ha desaparecido, no se le ha visto por la universidad desde que ocurrió el accidente... sé que el resto del grupo de los chicos populares saben donde está. He dicho a la policía con quien pueden hablar para encontrarla.
- Yo creía que la policía te iba a tachar de cómplice, temí por ti- dije respirando aliviada al saber que ella estaba cooperando con la justicia.
- Me han prometido ayudarme frente a mi buena disposición.- dijo mostrándose muy tranquila, al menos con respecto a como estaba el martes, el día en que desperté en el hospital.
- ¡Me alegro mucho de escuchar eso!- exclamé.
- Pero de todas formas estoy preocupada...- dijo ella mirando hacia la ventana.
- ¿Por qué?, la policía la va a atrapar y tendrá el castigo que se merece.
- Tengo miedo de que los chicos populares quieran vengarse de mi...- hizo una pausa y añadió-: Temo que quieran vengarse haciéndote daño.
- No lo harán, no creo que tengan el valor.
- Son capaces de muchas cosas, no has visto lo que sucede en la universidad, hay peleas todos los días y la gente de tu bando es la más perjudicada, todos los días hay alguien con alguna clase de herida. Esto es una guerra.- dijo angustiada.
- Yo estaré bien, he sobrevivido a dos accidentes, bastante terribles, que pudieron matarme instantáneamente, pero aquí estoy, puedo moverme, sólo caminar ya es demasiado bueno, no creo que puedan ya dañarme mucho más- le dije muy segura de mi misma.
- ¿Dos accidentes?- preguntó curiosa.
- Si, en Japón, antes de venir a España choqué mi motocicleta, estuve seis meses en el hospital, los doctores dijeron que yo no volvería a caminar, de hecho me dijeron que iba a quedar parapléjica de por vida, afortunadamente, cuando estaba por completar los seis meses en el hospital, comencé a sentir las piernas otra vez y con un poco de tiempo logré a aprender a caminar de nuevo.
- ¡Vaya! Increíble,- Eileen iba a decir algo más cuando entró en la habitación mi doctor. Nos saludó sonriente y se acercó a mi para examinarme.
- Veamos como está tu ojo- dijo tomando una linterna y acercándola a mi ojo perdido.-: abre el párpado lo más que puedas.
Encendió la linterna y miró mi ojo con detenimiento. Luego apagó la linterna y me dijo:
- Está bien, ha cicatrizado muy rápido, ahora déjame ver tu rodilla- dijo acercándose.

Levanté las cobijas de la cama dejando a la vista el parche que cubría la herida en mi rodilla. El doctor lo quitó con cuidado y miró la herida. Con satisfacción me dijo:

- Todo bien, dejaré que te marches hoy.

De inmediato miré a Eileen sonriente.

- ¿Has escuchado? ¡puedo irme!- estaba absolutamente feliz, hubiera saltado de haber podido.
- Te dejaré unas muletas para que camines, pero para irte debes esperar que venga la enfermera con la orden de alta y una silla de ruedas para que salgas del hospital, son políticas internas.- explicó el doctor antes de despedirse y marcharse caminando apresuradamente, de seguro a ver a otro paciente.

Eileen se acercó a mi y sin decir nada comenzó a acariciarme el pelo mirándome con ternura. Le devolví la mirada con mi único ojo y en un susurro le dije:

- Nunca me dejes... Te amo Eileen.
- No te dejaré, nunca.- se sentó a mi lado en la cama y pasó su brazo bajo mi cabeza atrayéndome hacia su regazo. Estuvimos en esa posición por mucho tiempo hasta que entró una enfermera con unas muletas y una hoja de papel; al llegar al lado de mi cama, dejó las muletas apoyadas contra la cama y puso la hoja de papel junto a todo mi expediente médico que descansaba en un gancho a los pies de la cama.
- El doctor firmó su alta, voy a buscar una silla de ruedas y la llevaré a la salida- dijo la enfermera volviendo a colgar mis papeles en el gancho -: por favor busque sus cosas y espéreme, ya regreso.

Siguiendo mis instrucciones, Eileen comenzó a buscar mis cosas, entre ellas un cepillo de dientes y las ropas ensangrentadas que llevaba puestas el día del accidente, al menos las que no quedaron destrozadas. Luego que todo estuvo sobre la cama, ella me miró con una extraña expresión en su rostro.

- ¿Qué sucede?- pregunté preocupada.
- Sólo pensaba...
- ¿Puedo saber en que?- insistí con un dejo de ternura en la voz.
- En que apenas se sepa que te han dado de alta mucha gente en la universidad querrá darte una paliza.- sin duda Eileen había tenido mucho tiempo para pensar en ello.-: ya sabes, mi bando por haber culpado a una de ellos de causar tu accidente y el tuyo... por traicionarlos al salir conmigo.
- No puede ser tan malo... no creo que todo el mundo me odie ¿o si?- traté de entender la rivalidad estúpida que nos había llevado a esta situación.
- Asi es, al menos la mitad de la universidad nos quiere ver denigradas, golpeadas, quizás hasta desterradas... o muertas.

Yo no quería creer eso, no podía pensar que la gente que me acogió tan calidamente a mi llegada desde Japón quisiera ahora causarme la mayor cantidad de daño posible...

Eileen y yo estuvimos en silencio un buen rato, hasta que llegó la enfermera que había venido antes, esta vez con la silla de ruedas. Con ayuda de la enfermera y de Eileen me levanté de la cama para sentarme en la silla acomodando la pierna herida en un soporte especial para que no la doblara.

Eileen tomó mis cosas, las puso en una bolsa y tomó las muletas y nos siguió a la enfermera y a mi hasta la salida del hospital; terminaba para mi parte de un calvario que tan sólo acababa de empezar, aunque en ese momento no sabía lo que vendría.

jueves, 19 de marzo de 2009

Verdades a medias Capítulo 2

Hola, bienvenidas al paraíso yuri ^^, aquí os traigo el segundo capítulo de uno de los mejores fiscs que he leído, agradecería inmensamente que comentarais que os parece, una gran autora como lo es Alejandra se merece saber la opinión sobre sus historias, ya sean buenas o malas ¿no creeis? así que os lo pido de corazón!! COMENTAD!!! T_T es una orden!! jajaja es bromita :P

Y centrándonos en la historia como podeis ver la relación entre Julia y Lena va avanzando poco a poco, pero ¿qué pasará con la repentina aparición del hermano de Lena?


VERDADES A MEDIAS


Capítulo 2


-¿Te gusta la pelirroja entonces?- le preguntó María a Yulia, estaban en el departamento de Yulia.

-Sí, eso creo, es linda y muy amable, me trata bien, no sé…

-Es linda Yulia pero una no se enamora de los clientes ¿recuerdas?

-Sí… platicamos casi como amigas, es diferente con ella.

-¿Han tenido sexo?

-No, solo platicamos.

-Eso sí me sorprende, tres meses y no te ha tocado… eso habla bien de ella, hazte su amiga, igual te da trabajo en la empresa y sales de este hoyo… y no hablo de tu departamento, hablo del trabajo.

-Lo sé, no quiero aprovecharme de ella así, quiero tenerla como amiga.

-Entonces inténtalo- le dijo María mientras se metía un bocado a la boca.

= = = = =

Dos días habían pasado desde que Sergey había llegado a Moscú, Lena trataba de no enojarse con él por las cosas que hacía pero siempre lo recriminaba.

-¡Lena!- dijo Sergey cruzado de brazos.

-¡Lena!-dijo Alex con cierta frustración.

-¡Ah ya por favor! Parecen niños, por última vez no Sergey, no voy a despedir a Alex, traten de llevarse bien o discutan donde nadie los vea, esto parece casa de locos.

-¡Ash, bueno!- dijo Sergey levantándose de la silla- me voy a casa, este trabajo es cansado.

-Lena…-dijo Alex cuando Sergey se fue.

-Alex no quiero más quejas por favor- dijo tomándose las sienes con los dedos y cerrando los ojos, esos dos días habían sido realmente estresantes a causa de Sergey y su relación odio-odio con Alex.

-Lena, Sergey despidió a todos los obreros del sector 15.

-¿Qué dices?- preguntó abriendo los ojos y quitando las manos de la cabeza- ¿cómo que los despidió? ¿Por qué?

-Por idiota, llegó según él a implementar un nuevo dispositivo de trabajo y como todo lo que decía estaba mal nadie lo hizo, se enojó y los despidió, no se han ido, quieren hablar contigo.

-Pues vamos… no sé cuánto tiempo más pueda soportarlo aquí Alex, me colma la paciencia y apenas lleva dos días.

-Y mañana es viernes, no lo olvides-le dijo mientras se levantaba de la silla.

-No lo hago…- dijo Lena mientras salía de la oficina.

Al llegar con los obreros Lena los convocó a una junta, estaban asustados porque pensaban que iban a perder su trabajo, le pelirroja les explicó que aunque Sergey era su hermano no tenía ningún poder sobre ellos o sus trabajos, nadie más que Alex o ella podían despedir gente, les recomendó tratar de sobrellevar a su hermano el cual no tardaba en irse de nuevo, los obreros tranquilos y sabiendo que contaban con el apoyo de ambas mujeres volvieron felices a sus labores.

Era viernes, Lena caminaba con dirección a la oficina de Alex, desde que Sergey estaba ahí Alex ya no iba a la oficina de la pelirroja, quería evitar enfrentamientos accidentales con él y solo se veían a la hora de comer, Lena iba caminando pensando en que por fin era el día de la cita con Yulia.

-Te digo que lo hagas así, lo quiero así y bien hecho ¡y que quede bonito!- la voz de su hermano sacó a la pelirroja de sus pensamientos y regresó sin hacer ruido hasta la puerta entreabierta de la oficina de la gerente de ventas- no, no quiero que lo hagas cuando puedas, debes hacerlo ahora, lo quiero así, con rojo aquí.

-Señor Katin, no puedo hacerlo ahora, la señorita Katina necesita de manera urgente estas cosas, podría dejármelo aquí y en 30 minutos a más tardar se lo tengo listo.

-¿Qué te dije? Lo quiero ya… o quieres que le diga a mi hermana que no haces bien tu trabajo, te mandaría a la calle en menos que ésto- dijo tronando sus dedos.

Lena frunció el ceño, sabía que su hermano era un flojo pero no pensó que molestaba tanto a la gente, estaba escuchando a un Sergey que no solo era sarcástico como lo era con Alex, ese Sergey era altanero y muy prepotente, la pelirroja abrió la puerta.

-Sergey…- el pelirrojo se separó de la chica y sonrió al verla, pensó que no había escuchado nada.

-¡Hermanita! Que sorpresa…

-Sergey necesito hablar contigo, buenos días Lidia, ¿podrías hacerme el favor de llevarle esto a Alexandra? dile que yo se lo mando, ella sabe qué es.

La chica se levantó y tomó la carpeta que Lena le estaba dando.

-Lidia, por lo otro no te presiones tanto, tenemos hasta las 4- dijo cuando la chica salía de la oficina.

-Muy bien señorita Katina, ahora regreso.

Ambos pelirrojos la vieron salir de la oficina y Sergey iba a irse también pero Lena lo detuvo.

-Te dije que quería hablar contigo Sergey, vamos a mi oficina.

El chico puso cara de fastidio pero la siguió, al llegar cerraron la puerta y Sergey se sentó frente a ella.

-Y bien Lena, ¿para qué soy bueno?

-Eso mismo me pregunto yo- dijo Lena seriamente.

El pelirrojo se estiró en la silla y se cruzó de brazos.

-Sergey, eres mi hermano y te quiero, pero te diré esto claramente, nunca, jamás vuelvas a hablarle así a Lidia ni a ningún otro trabajador de aquí, no puedes gritarles ni maltratarlos así, ¿queda claro? Ellos trabajan aquí pero de ninguna manera son cosas de tu propiedad ni de nadie ¿ok?

-…- el pelirrojo la veía con expresión fastidiada.

-¿Está claro Sergey?

-Sí Lena, está claro como el agua.

-Ok, y ya deja a Alex en paz por favor.

-Y ya deja a Alex en paz por favor- dijo Sergey imitando el tono de Lena- ¡bah! No le hago nada.

-…No te quejes después de lo que te diga, ella se ha contenido por mí, pero no siempre será así, déjala tranquila.

-Ok, ok… llorona, ya me voy a la casa-dijo poniéndose de pie y saliendo.
-Ay Sergey…- dijo en voz baja negando con la cabeza.

Después de un agotador día Lena maneja por fin a buscar a Yulia, la encuentra donde siempre.

-¿Qué tal tu día Lena?

-De locos, la verdad estoy algo tensa.

-Puedo darte un masaje llegando a tu departamento- le dijo Yulia con una sonrisa.

-Sí, sería bueno.

El resto del viaje transcurrió en silencio Yulia no quiso molestar a Lena con alguna platica y mejor vio hacia la calle, al llegar al departamento Lena fue a su cuarto a cambiarse de ropa por una más cómoda, realmente estaba cansada, nunca hacía eso, al salir lo hace con el cabello suelto y una bata.

-Estoy lista para el masaje- le dice mientras la invita a la habitación.

Yulia sonrió y la siguió, al entrar se quedó sin palabras, la recámara era del tamaño de la mitad de su departamento.

-Wow…- dijo Yulia con la boca abierta.

-¿Qué pasa?- preguntó la pelirroja deteniéndose.

-Nada… vamos- dijo volviendo a caminar, al llegar se quedan al pie de la cama, Yulia se puso detrás de ella y empezó a tocarle los hombros- ¿qué te puso así de tensa? Pareces una roca.

-Bueno…- dijo dando media vuelta para estar de frente a Yulia- mi hermano llegó de viaje…

-Aja…

-Y él es algo…
-Aja…

-Pues ya sabes, tiene eso que…
-Aja…

-Es un idiota.

-…Aja…- frunciendo el ceño.

-¿Pero qué hago? Es mi hermano, tengo que soportarlo, dime ¿cómo me pongo o qué?

-Solo acuéstate en la cama- le dijo la morena frotando sus manos, en su bolsa tenía loción para el cuerpo, no era que acostumbrara dar masajes, la usaba siempre que lo necesitaba, como para quitarse otras lociones de su cuerpo.

-¿Me quito la bata?- le preguntó antes de acostarse.

-Hasta la cintura por favor.

-Ok- Lena dándole la espalda a Yulia se quito la bata y la dejo hasta la cintura, después se acostó en la cama boca abajo, Yulia veía la espalda de Lena, llegó un momento donde se dio cuenta que tenia la boca abierta y empezó a caminar para acercarse a ella.

-Empezaré entonces- dijo aclarando la garganta, se subió a la cama y se sentó en las curvas de Lena, muy cerca de sus glúteos y empezó a tocarle la espalda.

La pelirroja realmente necesitaba un masaje, a cada contacto de Yulia se quejaba, primero de dolor y después de relajación, ambos gemidos eran extremadamente sensuales para Yulia quien solo trataba de concentrarse y hacer bien su trabajo.

Veinte minutos después Lena ya no se quejaba, su espalda ya no estaba tensa, Yulia seguía tocando a Lena desde los hombros hasta la cintura, donde la bata no le permitía seguir bajando, la respiración de Lena era lenta y tranquila, suspiraba en momentos, parecía como si estuviera dormida, tal vez lo estaba después de la sesión de masaje de Yulia.
-¿Lena?- dijo la rubia retirando las manos-¿Lena?- volvió a preguntar acercándose a ella

inclinando el cuerpo sobre el de ella sin tocarla, pudo verla, dormía entre las sabanas de seda y sus rizos rojos.

-¿Lena?...- la pelirroja parecía no despertar en un tiempo, ¿qué haría? ¿Despertarla? ¿Esperarla? ¿Irse?... decidió irse, se levantó de la cama y buscó el baño para lavarse las manos, lo encuentra después de un paseo por la enorme habitación, el baño no era menos impresionante que la misma habitación, todo en orden y limpio, no imaginó a Lena lavando su propio baño, con esas uñas de seguro no lo haría, se lavó las manos y se vio en el espejo, se acomodó el cabello y salió.

-¡Ah dios!- dice sorprendida para después taparse la boca con la mano, mientras estaba en el baño Lena se dio vuelta y ahora dormía boca arriba con la bata y la sábana solo tapando parte de su cuerpo, Yulia puede verla semidesnuda, puede ver parte de sus senos, se acercó un poco más sin dejar de verla, estaba ya al pie de la cama sin quitarle los ojos de encima, Lena está dormida aún, con los labios un poco entre abiertos y el cabello revuelto, la palabra sexy vino a la mente de la rubia, desvió la mirada al resto del cuerpo, sería tan fácil tocarla, acariciar sus piernas incluso besarle los labios pero no, no sería como esos patanes que tanto odiaba, como pudo tapó el cuerpo de Lena y se preparó para salir de su habitación.

-Yulia…- dijo la pelirroja adormilada.

-¿Lena? Creí que dormías- dijo volviendo.

-Lo hacía pero me despertó la sábana, ven, no te vayas aún.

La rubia se sentó a su lado, Lena tenía los ojos cerrados.

-Ven acuéstate conmigo- dijo haciéndose a un lado.

La rubia se quedó paralizada, su cerebro trabajaba a mil por hora, ¿qué quería Lena? ¿Compañía? ¿Platicar en la cama? ¿Seguir durmiendo? … ¿Sexo? Yulia sacudió la cabeza, Lena no quería sexo, solo quería dormir.

-¿Te vas a acostar o no?- preguntó Lena sentada en la cama con la bata puesta, tanto tiempo había pasado pensando que la pelirroja se levanto y se vistió y ella ni se enteró de eso.

-Sí, sí, creo que te sirvió el masaje- dijo mientras se quitaba los zapatos.

-Sí, eres buena con las manos- la rubia se sonrojó un poco y dejó salir una risa- ah digo, por el masaje… ya acuéstate, estoy cansada y quiero dormir, mañana no te vayas, quiero hablar contigo.

-¿Mañana?

-No pensarás irte a la mitad de la noche ¿o sí?

-No, no, descansa.

Lena abrazó a Yulia con la cintura y pegó su cuerpo al de la rubia, después durmió plácidamente.
El reloj empezó a sonar a las 7.00 a.m., Yulia abrió un ojo y se descubrió a sí misma abrazando a Lena quien ahora le daba la espalda.

Lena se movió un poco haciendo que Yulia la soltara, la pelirroja apagó el reloj.

-Yulia- dijo levantándose de la cama- necesito hablar contigo.

La rubia pensó que le diría que no podían verse más.
-¿Recuerdas que dije ayer que mi hermano volvió de viaje?

-Sí…

-Bueno, él es algo… amigable por así decirlo, ya no podré ir a buscarte.

Yulia se levantó de la cama y se puso los zapatos.

-Entiendo.

-Quiero pedirte un favor…

-¿Cuál?- dijo Yulia empezando a salir de la habitación seguida de Lena.

-Quiero que sigas viniendo, no podré ir a buscarte pero tú puedes seguir viniendo, en taxi si quieres, yo lo pago.

Yulia frunció el ceño y desvió la mirada de la pelirroja.

-¿Yulia?

-Ok, ¿mismo día? ¿misma hora?

-Sí, respecto a lo de ayer…

La rubia abrió los ojos y pasó saliva.

-Gracias- dijo Lena.

-¿¿Ah??

-Gracias por cubrirme con la sabana.

-Ah si… claro… debo irme, te veo el viernes- dijo saliendo apresuradamente de ahí, que bueno que no la había tocado pensó mientras caminaba a su casa.

= = = = =

-¡Vaya! ¡Por fin!

-¡Cállate! No grites.

-Pues es que después de tanto Lena.

-Alex, escúchame, no tuve sexo, solo dormimos juntas….

Lena y Alex platicaban en la oficina de Lena, Sergey de ninguna manera iría en fin de semana a la empresa.

-Bueno pero algo es algo, dormiste semidesnuda con ella y no te tocó, aún cuando pensó que estabas durmiendo, eso es muy bueno… niégame ahora que te gusta- dijo Alex tomando café.

-No, no puedo negarte que me gusta, no sabes lo linda que es- respondió con una sonrisa.

-Hum… ¿sabes cual es su trabajo verdad?

-…Si

-¿Te molesta?

-La verdad empieza a molestarme.

Alex solo asintió y volvió a beber café, el silencio se apoderó de la oficina.

-Bueno Lena, si tanto te molesta sácala de ese oficio y dale trabajo aquí.

-Ya lo había pensado, pero no quiero que piense que estoy loca, le daré tiempo a la situación a ver qué pasa.

-Bien… yo iré a ver las geniales ideas de tu hermano en el sector 11, me han llegado quejas de él desde que llegó.

-Ya sé- le respondió Lena entre fastidiada y enojada- a mí también, recibo más llamadas internas con quejas que llamadas externas… no sé qué le pasa, él no era tan… así como es ahora.

-Es un consentido, eso pasó, luego regreso a darte el informe- dijo poniendo la taza vacía en la mesita del centro y yendo a la puerta.

-Sí Alex, gracias.

Lena se quedó sentada en el sillón pensando su situación, invitaría a Yulia a cenar cuando fuera a su departamento, es más ella misma cocinaría, la idea la hizo sonreír.
A la 1:30, media hora antes de salir Alex volvió con un informe detallado de las cosas que Sergey había hecho, Lena estaba harta de él, hablaría con su padre, la única persona en el mundo que el chico parecía respetar y hasta cierto punto temer.

= = = =


El domingo Lena fue a casa de su padre, Sergey seguía dormido a pesar de que ya pasaba del medio día, la pelirroja le explicó todo lo que estaba pasando, las quejas, las llamadas, llevó los informes, todo, el hombre molesto se levantó y fue hasta la recámara del chico mientras Lena se retiraba, no quería ver la humillación de su hermano, aunque sabía que lo merecía, Sergey padre siempre estuvo metido en negocios y tenia buen olfato para éstos, después de trabajar 3 años para otras personas renunció y con el dinero que le dieron creó una empresa, después de algunos altibajos la empresa se consolidó, la manejó durante 30 años, le enseñó a Lena todo lo que necesitaba saber ya que Sergey siempre parecía estar en las nubes, al retirarse no era un anciano, solo quería disfrutar de la vida con su esposa, sabía que su empresa estaba en buenas manos, Lena era muy responsable y entendía que el dinero no lo era todo, sabía que la gente valía por lo que era, no por lo que tenía, al contrario de Sergey, quien simplemente se daba una vida que siendo justos no merecía, el padre de los pelirrojos fue un buen padre siempre preocupado por su familia a pesar de su excesivo trabajo, pero cuando se enojaba, era severo en sus castigos, en parte por eso Sergey viajaba todo el tiempo, casi siempre huía antes de ser castigado por las cosas que hacía, al llegar a la empresa Lena trato de controlar a su hermano, pero no funcionó, ahora le dejaba el turno a su padre.

-¡Holgazán! ¡Levántate!- gritó mientras abría la puerta, Sergey seguía durmiendo, el hombre llegó hasta la cama y tomó el vaso de agua que Sergey había dejado a un lado la noche anterior y se la echó en la cara.

-¡¡Aah!! ¡¡Qué demonios!!-dijo al despertarse asustado- quién diablos… papá…

-¡Cállate! no puedo creer lo que haces en la empresa, con la gente, ¿que no entiendes que la mano de obra hace a una empresa grande? ¿O qué? ¿si los despides tú harás el trabajo de los obreros?

-Papá es que…

-¡Cállate! El lunes irás a trabajar con Lena y ya levántate, tienes que podar el césped, ¡muévete!

-Pero…

-¿Pero qué?

-…Nada…

El hombre dio media vuelta y salió de la habitación, Sergey pasó todo el domingo podando el césped de la mansión, vació la alberca, la limpió y volvió a llenarla, Sergey padre pensó en ponerlo a podar los árboles pero su esposa le pidió no hacerlo, no quería que las figuras en ellos se arruinaran, después de la alberca el sol estaba por meterse y lo dejó descansar.


Continuará...

miércoles, 18 de marzo de 2009

El fic sin título X

Casi lo olvidaba, Ali D me pidió subir dos capítulos de su fic, así que tiene un buen material de lectura.

Enjoy!

- ¿Quién es ella?
- La chica que destruyó el primer distrito, señor.
- ¿Ella sola? ¡Vaya! Que maravilloso poder… ¿Cómo la encontraron?
- Datos restringidos que encontramos, la destructora del primer distrito.
- Ya veo, una de las HiME ¿Cuál es el nombre de esta niña?
- Fujino Shizuru, señor.
- ¡Vaya, Vaya! Pero que interesante… Si es la destructora del primer distrito… pues háganselo saber al general Wong, estará muy complacido ¿de acuerdo? Ahora quiero ir a ver a esta chica.
- Señor… Está sedada… el doctor Sanada dice…
- No me interesa… ¡Despiértenla! – el presidente se puso su saco y salió de su oficina acompañado por sus hombres uniformados, todos de negro. Llegaron hasta el piso más bajo del edificio. Un piso escondido, el sótano de la corporación. El doctor Sanada recibió al presidente al abrirse el elevador.
- Señor…
- No me interesa, Sanada – dijo calmadamente – Quiero hablar con esa chica... Despiértala…
- Ehh… si señor presidente.
En una celda muy grande con puertas de vidrio especial, se podía ver a Shizuru, sentada como una muñeca de trapo en el suelo, por el efecto del relajante muscular. Al escuchar pasos, levantó todo lo que pudo su cabeza, lo cual fue lo suficiente para ver las botas de un terno gris junto con unos zapatos negros muy lustrosos.
- Vaya, vaya, vaya… pensar que tan bella y delicada flor destruyó el primer distrito… - aquel hombre desconocido para Shizuru, se hincó un poco en el suelo para poder mirar a Shizuru a los ojos. El hombre llevaba un parche en el ojo izquierdo, pero sobresalía la marca de una larga y fea cicatriz.
- ¿Dónde……estoy? – Shizuru sentía que iba a vomitar
- Entiendo que te sientas confundida, ya se te darán los pormenores de tu “estadía” Bienvenida a las Farmacias Iwasaka – Shizuru abrió los ojos al escuchar el nombre. ¿Farmacias Iwasaka? Natsuki le había dicho algo de esa compañía. El hombre tomó a Shizuru por el mentón y miró directamente a sus ojos carmines. Los ojos del hombre eran grises, al menos el ojo que podía verse. El cabello finamente echado hacia atrás y canas que parecían hilos plateados en las sienes. Shizuru intentó liberarse de la mano cubierta por un guante negro, de ese hombre, pero estaba sumamente débil. A pesar de eso, reunió todas sus fuerzas y le dio una bofetada al hombre.
- ¡Púdrase! – Shizuru temblaba de rabia al hacerse una idea de donde se encontraba. Pero ¿Por qué la tenían ahí? ¿Qué buscaban de ella?. El hombre frotó su rostro y volvió a mirar a Shizuru con una mueca sarcástica en el rostro.
- Evidentemente el sedante hace sus efectos, puesto a que no te das cuenta en la posición en la que estás…… No hay que ponerse violentos con el anfitrión, señorita Fujino… Póngase cómoda – El hombre se incorporó y miró a uno de sus hombres – Asegúrense de instruir a esta bella señorita para que corrija sus modales – y se fue, dejando a Shizuru con un guardia dentro de la celda. El hombre tomó a Shizuru por el cuello con tanta fuerza que sintió que la asfixiaría. La levantó a unos centímetros del suelo. La soltó dejándola mal parada y le dio un golpe en el rostro. Como Shizuru seguía de pie, le dio otro y le propinó un golpe en el estómago.
- ¡¡¡AAAHHHHHH!!! – Shizuru cayó con un golpe seco y frío en el suelo, escupiendo algo de sangre por la boca. Sintió como todo su cuerpo temblaba de dolor. Estaba confundida… ¿Por qué estaba presa como un animal? Terminó de caer completamente hacía un lado, mientras cubría su rostro haciendo su mejor esfuerzo por reprimir las lágrimas. El hombre se puso de cuclillas y le dijo despacio al oído:
- La próxima vez será peor, esto no es nada. Será mejor que reformes tu conducta mientras estés aquí, pues será por mucho tiempo – el hombre rió a mandíbula batiente y se alejó, dejando a Shizuru en el suelo – doctor, ya puede entrar – en ese momento entró el doctor Sanada, acompañado por otras personas en bata blanca que la observaban detenidamente. Shizuru se desmayó, pero pudo oír algunas palabras del doctor.
- Vaya, Vaya… Una HiME al fin…







- “Siento un ruido lejano… ¿personas?... me estoy moviendo, pero yo no hago nada… ¿dónde está Shizuru?... ¿mi nombre?... alguien grita mi nombre…¿Quién es?...Hace frío… el cuerpo me duele… mi cabeza me duele… ahí esta otra vez ¿quién grita mi nombre… ¿Shizuru?... no, no es ella… una mano… ¿una mano?... ¿de quién es?...mi nombre de nuevo…”
- ¡Natsuki!¡Natsuki! – Mai y Mikoto iban corriendo por el pasillo de emergencias del hospital principal de Fuuka, detrás de la camilla que llevaba a Natsuki inconsciente. La habían encontrado golpeada y desmayada en aquel claro del parque - ¡Natsuki!¡Onegai, despierta!
- ¡Natsuki-chan!
- ¿Ma… Mai? – Natsuki había abierto un poco los ojos, pero los cerró de nuevo, las luces blancas del hospital le hacían daño. Volvió a abrirlos de poco a poco, sintió como todo su cuerpo se contracturaba, todo le dolía, pero su mente no terminaba de hilar los cabos - ¡¿Ni…na?! – Mai y Mikoto iban detrás de la camilla, era Nina quien aferraba su mano con fuerza ¿Cómo estaba ella ahí?
- No hables Natsuki, no hables – dijo con lágrimas en los ojos. Pronto sus manos se soltaron, los enfermeros se llevaron a Natsuki y Mai, Mikoto y Nina se quedaron en la sala – “Natsuki…” – Nina puso la mano, que había estado sosteniendo la de Natsuki, en su pecho y comenzó a llorar. Mai se dio cuenta de esto y puso su mano sobre el hombro de Nina, Mikoto se acercó también.
- No te preocupes Nina. Natsuki es una chica muy fuerte, estará bien – pero ni la misma Mai estaba convencida. Mikoto miró a Mai con tristeza, luego a Nina y por último a la puerta por la cual Natsuki se había ido. La paliza que le habían dado, fue tremenda.



Habían pasado unos dos días. Nina iba al hospital a ver a Natsuki, Mai y Mikoto iban también. Entraron en la habitación donde estaba Natsuki, quien aún no despertaba. Nina se veía afectada cada vez que veía a Natsuki postrada en la cama del hospital, con vendas en todo el cuerpo, sus brazos, piernas y rostro amoratados. Nadie sabría que pasó hasta que Natsuki despertase. Mai corrió las cortinas para que entrara un poco la luz de la tarde, la habitación estaba fría. Mikoto se sentó frente a la cama y Nina, a un costado, tomó la mano de Natsuki entre sus dos manos y se dedicó a observarla.
- “Tu mano está tan fría Natsuki… ¿Quién te hizo esto?” – Nina frotaba la mano de Natsuki para calentarla un poco. Los doctores ya les habían dicho que Natsuki estaba fuera de peligro.
*******
Ya habían pasado unas dos horas desde que las chicas habían llegado. Ya había oscurecido afuera y se habían prendido las luces blancas de la habitación. Mikoto y Nina se habían dormido cada una donde se encontraba sentada y Mai les arropaba cuando escuchó un murmullo.
- La… la luz es… - Nina se despertó tallándose un poco los ojos, Mikoto también – muy molesta…
- ¡Natsuki! – saltó Nina. Las lágrimas empezaron a resbalar de sus ojos. Natsuki no entendía nada, ni siquiera se había dado cuenta de donde estaba. Su corazón palpitó rápido al sentir el contacto con Nina. Giró un poco la cabeza y vio a Mai y Mikoto del otro lado.
- ¿Dónde está Sh….? – Saltó de su cama, pero un dedo de Nina acalló sus palabras.






- No hables, necesitas aún reposar, nos dirás que pasó después. Iré a llamar al doctor – Nina salió junto con Mikoto. Mai se quedó al lado de Natsuki, las dos vieron a las chicas salir. Natsuki miró a Mai con una mirada penetrante.
- ¿Dónde está Shizuru? – Natsuki estiró su mano y tomó a Mai de la manga del uniforme, aferrándola con fuerza, con toda la que podía en ese momento.
- ¿Shizuru? – Natsuki leyó en los ojos de su amiga la confusión ante su pregunta.
- Así… así que se la llevaron… - Natsuki soltó poco a poco a Mai. Su cuerpo estaba muy golpeado. Poco a poco el dolor venía a cada centímetro de el.
- ¿Natsuki?
- Se la llevaron… - Natsuki no escuchaba.
- ¿Natsuki?... ¡Natsuki! – Mai logró captar la atención de su amiga - ¿Qué pasó?
- ¿Dónde estoy?
- Estás en el hospital… Estuviste inconsciente dos días…
- ¿Dos días? – preguntó sorprendida.
- ¿Quiénes te hicieron esto?
- No… No lo sé… solo recuerdo que eran unos hombres vestidos de negro… se llevaron a Shizuru… pero ¡ahhhh!
- ¡No!¡Natsuki, necesitas descansar! – Natsuki había intentado levantarse, pero sentía mucho dolor – daremos parte a la policía para buscar a Shiz…
- ¡Nooo! Ellos… ellos no harán nada… no sé ni como fue…
- ¿No recuerdas? ¿Cuándo te golearon? ¿Nada?
- No……¡ah! No recuerdo que me hayan golpeado… solo… solo recuerdo un golpe en la cabeza…
- Te revisaron, afortunadamente, no tienes lesiones graves, ni fracturas, pero ¿de verdad no recuerdas?
- No, solo…solo recuerdo un golpe en la cabeza, y sentir que caía al suelo.
- Entonces te golpearon ya inconsciente… no hay otra explicación – dijo Mai, sujetándose la barbilla.
- No me importa, tengo que…¡ahhh!
- Señorita Kuga, no debe moverse – Nina y Mikoto habían llegado con el doctor y este con un tropel de enfermeros y enfermeras que al instante colocaron a Natsuki a la posición a la que estaba antes. El doctor empezó a revisarla, la retina, la pupila, reacción de las piernas, pulso…una infinidad de cosas y Natsuki solo quería salir corriendo, odiaba los hospitales.
- “Este olor a esterilización, el frío, el blanco de las paredes, el blanco de la luz… no lo soporto” – El doctor terminó de revisar a Natsuki. Se concluyó que estaba bien, pero debía ser observada una noche mas, cosa que no gustó mucho a Natsuki. Fuera de la sala estaba Nina contestando una llamada.
- ¿Si?... Estoy en el hospital… visitando a una amiga, yo estoy bien… ¿aquí?... bueno, esperaré entonces… Adiós – Nina colgó y entró a la habitación.
- Natsuki… - dijo Mai mirando a los ojos verdes de su amiga – tengo que regresar a la academia. Daré parte de tu condición y veré algunos trabajos pendientes para ayudarte luego.
- Está bien, Mai – Natsuki sonrió un poco.
- Ehh… ¿Mai-san? – dijo Nina – Yo me quedaré un rato más, mi padre viene a recogerme aquí, así que estaré un rato más con Natsuki.
- Bien Nina, nos vemos luego entonces. Hasta mañana Natsuki.
- Nos vemos mañana Natsuki-chan, nee, nee?
- Claro, Mikoto, mañana nos vemos – Natsuki acarició la cabeza de Mikoto a modo de despedida. Mai y Mikoto se fueron. Ni Nina, ni Natsuki dijeron nada por un buen rato, pero no había tensión sino tranquilidad en el aire. Nina tomó la mano de Natsuki, como lo había estado haciendo toda la tarde.



- Vamos Mikoto, hay deberes que aún no has hecho – Mai y Mikoto subían a su habitación, cuando se toparon con Nao en el pasillo. Mikoto se alegró al verla, como siempre. Se arrojó a sus brazos.
- ¡Nao-chan!
- Ara, ara, Mikoto, que alegres estamos hoy – dijo la chica con una sonrisa – Hola Mai-san – agregó.
- Hola Nao – respondió.
- ¿De dónde vienen? – preguntó Nao – es tarde para haber estado fuera…
- Pero… Nao-chan… tú siempre estás fuera a estás horas y vienes aún más tarde… - Nao se ruborizó un poco ante el comentario de Mikoto, le tapó la boca con una mano y prosiguió.
- Ehh… digo… porque ustedes no suelen andar fuera hasta tan tarde – Mai que estaba con ganas de reírse por la ocurrencia de Mikoto, respondió.
- Es que venimos del hospital, Nao…
- Humm… ya veo; y ¿han visto a Natsuki? La estoy buscando…
- Precisamente a ella es a quien hemos ido a ver – Mai pudo percibir la preocupación escondida un segundo después por la sorpresa en el rostro de Nao.
- ¿Natsuki en el hospital? “¿Qué demonios…?” – Nao miró un momento al suelo – tal vez pueda ir a verla mañana.
- “Nao esta actuando de manera muy extraña… la preocupación no es algo que se le vea siempre” – pensó Mai.
- Bueno, tengo cosas que hacer, hasta mañana.
- Hasta mañana, Nao.
- Adiós, Nao-chan.
Nao fue al piso inferior, pero antes de llegar se sentó en las escaleras. Sacó su móvil y miró la pantalla.
- “No ha llamado, ni contesta mis llamadas…¿Natsuki sabrá algo?... pero sería raro que yo pregunté por ella…tal vez sea mejor que…” – Nao se quedó un buen rato sentada ahí, hasta que sintió las piernas adormecidas.






- ¿Nina?... ¿Nina? – Natsuki giró la cabeza para verla. Nina se había quedado dormida. La cabeza un poco ladeada hacia Natsuki, el cabello cayendo sobre sus ojos. Su respiración lenta y rítmica. Su mano no había soltado la de Natsuki. Miró el reloj, ya había pasado casi una hora. Natsuki bajó con mucha dificultad de su cama y arropó a Nina, como días antes. Natsuki volvió a su cama, pero solo se sentó, estaba harta de estar echada. Se dedicó a observar a Nina por un momento hasta que ella abrió los ojos.
- Nat… ¡Natsuki! ¿Qué haces fuera de la cama? – Nina se paró al instante al ver a Natsuki sentada con las piernas cruzadas sobre la cama. Vio con frustración su cuerpo moreteado, sin embargo, Natsuki sentía que el dolor había disminuido considerablemente en las últimas horas – Deberías recostarte…
- No gracias, Nina – contestó mordazmente – estuve echada dos días completos, creo que es suficiente.
- Pero… bueno Natsuki, ¿No te duele?
- No como cuando desperté….¡ah! – Nina tocó un brazo de Natsuki, suavemente, pero retiró la mano de inmediato al percibir su molestia.
- Aún estás muy débil – Natsuki solo frunció el ceño y giró la cabeza hacia un costado.
- Estoy rodeada de gente muy molesta – dijo, pero Nina rió de buena gana. Acto seguido miró el reloj en la pared y vio que había pasado una hora desde que su padre le dijo que iba en camino. Natsuki le vio mirar el reloj con preocupación - ¿Qué te dijo por teléfono?
- ¿Quién? – Nina salió de su trance.
- Tu padre…
- Que ya venía hacia aquí.
- Deberías llamarle – Nina asintió. Después de todo era la opción más lógica. Nina tomó su móvil y llamó a su padre. Timbraba, pero la llamada no era contestada. Nina lo intentó una segunda vez y después de tres timbradas, contestaron.
- ¿Padre, Dónde estás?...... Pero que haces aún ahí…… ya veo…… Está bien……
- Y bueno ¿Qué te dijo? – Nina colgó el teléfono con poco entusiasmo y lo apretó en su mano. Con una voz baja y opaca dijo:
- Asuntos del trabajo… Bueno, me iré… - Natsuki pudo percibir el tono desganado de su voz. Casi dando un salto, bajó de la cama y cojeando llegó hasta Nina para detenerla.
- No puedes irte…Ya es muy tarde – Nina volteó y miró con sus ojos color de la miel a los de Natsuki, a esas dos esmeraldas. La capturaron de inmediato, pero se parecían a unos ojos que también estaban en su mente.
- Natsuki… - Nina recordó algo – “Ahora… Solo te tengo a ti, Natsuki….. Solo… solo me queda mi amor por ti, Natsuki. Te amo” – Nina estaba confundida, ese recuerdo – “Este recuerdo… ¿Es real?” – En su mente apareció el rostro de Shizuru; y tan rápido como vino, se fue.
- ¿Te pasa algo Nina?
- Ehh… ¿Qué?
- Si te pasaba algo…. Es que te decía que ya es muy tarde, no puedes irte así sin más.
- Ehh…bueno entonces… - En ese momento entró el doctor a la habitación. Al ver a Natsuki parada, le hizo regresar inmediatamente a la cama, luego dijo.
- Señorita Wong ¿verdad? Hay un auto fuera, enviado por el señor Wong para llevarla de vuelta a Fuuka Gakuen, si me hace el favor de seguirme – el doctor salió.
-“¡demonios!” – pensó Nina – “Sabía que mandaría algo” - Nina le siguió el paso al doctor, pero pensó un momento y fue donde Natsuki.
- Hasta mañana – Iba a darle un beso en los labios, pero se contuvo y le dio uno en la mejilla.
- Nina… - Natsuki tocó su mejilla mientras escuchaba los pasos de Nina perderse en el eco del interminable pasillo – Shizuru… - los ojos de Natsuki miraron hacia abajo. Natsuki sentía que tenía un hoyo en el corazón, un vacío.



- “¿Qué querrán ahora?¡Diablos!” – Serguey tomó su teléfono móvil y contestó – Si… ya salí de la oficina…… ¿importante?... mjm… ¿Y de quién se trata?....... ¿pero es tan importante?...... bien, bien, voy en camino – Serguey colgó e hizo girar el auto para tomar el camino de regreso a las farmacias Iwasaka.
*******
- “¿Para qué me habrán hecho venir con tanta prisa? El tráfico un infierno, la peor hora del día… ¿qué será…?”
- Wong… que bueno que llegas, me alegra mucho.
- Señor presidente. Disculpe usted ¿pero qué era tan urgente?
- Todo a su tiempo… ya verás – Serguey no pudo percibir la sonrisa que se formó en los labios del presidente.
- Señor… tenía que recoger a mi hija…
- ¿Dónde está?
- En el hospital…
- ¿Le pasó algo a ella?
- No…… es una amiga “Ese falso tono de preocupación…”
- Humm… pues enviaré por ella para que la regresen a su escuela… ¿está bien?
- Pues, la verdad yo…
- No me lo agradezcas… Serguey – El presidente sacó su móvil y llamó y digitó un número – Necesito un auto que vaya al hospital de Fuuka….la señorita Nina Wong…A Fuuka Gakuen, Ahora…- colgó - …. Tu móvil está sonando…
- “No me di cuenta” ¿Aló?... en el trabajo…… asuntos importantes, Nina…… Solo espera ahí ¿de acuerdo?.... Bien – Serguey colgó con parsimonia y miró por un momento la pantalla del celular.
- Bueno… ya llegamos… - El presidente le hizo pararse frente a un gran ventanal o una puerta de vidrio muy grande. Adentro estaba totalmente oscuro.
- ¿Qué es esto señor?
- Pues, atrapamos a la asesina de tu esposa… - el presidente se deleitó con cada una de las palabras que conformaban esa simple y pequeña oración. Serguey tardó unos instantes en asimilar la importancia de lo que le acababan de decir.
- ¿Señor?............ ¡¿Qué?!....¡¿QUÉ?!
- ¡Enciendan la luz de la celda 5!
Unas luces blancas se encendieron dentro de la habitación. Los recuerdos de ese fatídico día regresaron a la mente de Serguey en un segundo. Ponía ver a la asesina de su esposa en ese instante, pero… No era más que una niña. Había una jovencita de no más de 19 años dentro. Uno podía sentir su miseria de tan solo verla. Serguey no pudo evitar darse cuenta de que había sido brutalmente golpeada. Ante tanta luz, la joven no hizo más que intentar cubrir sus ojos, evidentemente le hacía daño. ¿Esa joven, en tan deplorable estado era la asesina de su esposa, la destructora del primer distrito? Sin embargo, tenía todas las características físicas que él podía recordar. Cabello castaño, piel blanca y esos ojos carmesíes que alguna vez helaron su sangre, ahora estaban opacos, deslucidos, sin vida. Esa pobre joven, a vista de Serguey, se veía patética. No estaba encadenada, no era necesario, no tenía a donde ir. Serguey sintió pena por ella, pero recordó que era una asesina, una asesina miserable en lo que a él le podía constar. Una asesina de sangre fría, despiadada. No dejó casi nada a su paso aquella vez y todo esto parecía algún tipo de justicia divina.

Shizuru levantó la vista, lo que pudo. A estas alturas, sentía que había estado una eternidad encerrada, pero no podía pensar. Vio una sombra en el espejo. ¿Sería una persona?... Si, si lo era. Era un hombre, alto, cabello rubio y ojos azules. Su mente no daba todo de sí, pero lo había visto antes, eso lo sabía. Fijó su mirada en el suelo, ya no tenía ni fuerza para levantar la cabeza. Aquellas vacunas o lo que sea que le suministraran, la ponían cada vez más débil. Cada vez que el Dr. Sanada (hasta había aprendido su nombre de tantas veces que lo escuchó) iba a verla, la trataba como una rata de laboratorio, pero eso era; en ese lugar, ella era una rata de laboratorio, nada más, pero ¿qué pasaría cuando ella ya no fuese útil? ¿Qué buscaban de ella? Hasta ahora sus preguntas no habían sido respondidas, aunque todavía tenía esperanzas de salir… todavía. Levantó un poco la vista, alguien se acercaba a ella con pasos firmes y duros. Levantó la mirada un poco más y se dio de lleno con los ojos azules que estaban tras el vidrio. Esos ojos azules la escudriñaron minuciosamente en un afán de percibir, de encontrar una mínima señal de culpa en los ojos, es su rostro, en el suave temblor de sus manos, de su cuerpo.

- Fujino… Shizuru… - dijo con suma gravedad en la voz. Los ojos azules del hombre temblaban ante tal visión. Aquel hombre apretó los puños y frunció en ceño. El odio en aquel rostro hizo que a Shizuru se le sobrecogiera el corazón. Inconscientemente, le rehuyó como un animal asustado, refugiándose en la esquina de su lúgubre y fría prisión.
- ¿Quién….Quién es usted? – preguntó casi sin mirarlo. Una nueva ráfaga de odio fulminante se apoderó de la persona que Shizuru tenía enfrente. ¿Iba a decirle algo?... No. Aquel hombre salió con mismo paso firme con el cual había entrado. Aunque más lento, más pesado, como si tuviese plomo en sus zapatos. Shizuru lo observó alejarse. Las luces se apagaron y se encontró nuevamente en la oscuridad, en las tinieblas. En aquel lugar, tenía mucho tiempo libre para pensar, para reflexionar, para imaginarse una y otra vez, unos ojos verdes, que a veces creía ver en la oscuridad como dos faros. Tiempo para alimentar aún, su esperanza de salir, su esperanza de morir sabiendo por que.



Una semana entera había pasado. Hace tres días que Natsuki había sido dada de alta. Natsuki caminaba con evidente frustración por su habitación. Aún podían verse algunos golpes, pero ella ya no sentía casi dolor. Siempre intentaba salir, pero antes de llegar a su motocicleta, alguien le detenía. Esos días había estado muy ansiosa y de un evidente y apreciable mal humor.
- Pero Natsuki – le dijo – ya senté denuncia en la jefatura policial, lo hice inmediatamente después de que me lo dijiste. La Universidad está alertada y también la busca. Debes calmarte un poco Natsuki.
- ¡Maldición!¡No puedo, Mai!¡Simplemente no puedo! Ya es más de una semana que lleva desaparecida y nadie tiene la más remota idea de donde puede estar. Tengo que ir a buscarla yo misma.
En la ciudad y en la universidad de Fuuka que estaba desarrollando una exhaustiva búsqueda de una joven perdida. Lamentablemente nadie sabía nada, o nadie decía nada. Simplemente, la tierra se había tragado a Shizuru. Todos pensaban esto, menos Natsuki, ella vio cuando se la llevaron e insistía en que no eran simples secuestradores, pero nadie le creía. Hasta en la jefatura de policía se burlaron de ella y entre risas le dijeron que debió ser el golpe que los secuestradores le dieron lo que le generaba semejante confusión. Natsuki sentía que nadie más podía encontrar a Shizuru si no era ella. Sentía que hasta sus amigos empezaban a creer que ella estaba loca. La única que tal vez le creía era Nao, o al menos la que se mostraba más preocupada que los demás a ojos de Natsuki. Por cierto, no la había visto desde que fue a visitarle al hospital. Se acordó de la conversación que tuvo con ella en aquella ocasión.

*Flash back*
- ¿Natsuki? – Nao se apoyaba silenciosamente en el marco de la puerta.
- ¿Nao…? – Nao no era de las personas que te iban a visitar al hospital, lo cual extrañó a Natsuki.
- ¿Cómo te sientes? – dijo sin mirarla. Miraba todo a su alrededor y apretaba los puños. Era evidente que detestaba estar ahí tanto como Natsuki. Tal vez más.
- Estoy bien, mañana me dan de alta, pero…. – Natsuki midió bien lo que diría. Nao le había contado durante el carnaval de las HiMES acerca de su madre, de su estado. Sabía que ella no estaba nada cómoda en ese lugar - …… Ehh Gracias por haber venido… - dijo a último momento.
- ¿Cómo soportas el estar aquí? Ese remaldito olor de hospital, es horrible.
- Entiendo… a mi tampoco me gusta – contestó Natsuki echando la cabeza hacia atrás – Es más, te pediría que me saques de aquí, es lo único que deseo – Nao rió por la ocurrencia, al igual que Natsuki. Pero luego su mirada se tornó tan seria que fue imposible no notar el cambio – Por cierto… Natsuki…
- ¿Sí?
- ¿Es verdad? ¿Todo aquello que vi… que vi afuera, en la ciudad?
- ¿Qué cosa? – Natsuki la observó con rostro de preocupación.
- Que Sh – Nao lo pensó un momento, Natsuki no sabía nada – que Fujino-san está perdida… ¿Es verdad?...
- Si… loes – Natsuki agachó la cabeza. Los recuerdos de esa noche se amontonaron en su cabeza. Apretó las sábanas entre sus manos, con mucha cólera. Nao a su vez, apretó más los puños, esperaba que Natsuki le desmintiera semejante cosa.
- Espero… espero la encuentren pronto – Nao sintió que la voz se le empezaba a quebrar y no dijo nada más – Debo irme… nos vemos – Nao estaba visiblemente alterada. Natsuki nunca le había visto así.

*fin del flash back*


- “¿Dónde podrá estar?” – se preguntaba Natsuki.
- ¿Natsuki?
- “Estaba muy extraña ese día”
- ¿Natsuki?
- ¿Natsuki-chan?
- “Y si tal vez….”
- ¡¡Natsuki!! – Mai le sujetó del hombro, haciendo que Natsuki volteara.
- ¡Ahh! ¿Qué? ¿Qué pasa, Mai? Me hiciste asustar.
- Te estoy diciendo que tomes tu medicina desde hace cinco minutos.
- Ohh era eso.
- ¿En qué piensas Natsuki-chan? – dijo Mikoto.
- Ehh…. No nada…. Este… ¿Has visto a Nao en estos días Mikoto?
- Ehh… no – Mikoto se puso un dedo en la barbilla – No… no la he visto en estos días y desde hace unos cuatro que no va a clases.
- ¿Hummm? – Natsuki se iba a internar en su mundo de nuevo cuando…
- ¡Natsuki, tu medicina! – Mai era toda una madre.
- Esta bien, esta bien…




Nao despertó en una habitación oscura. No podía ver nada. Sentía fuerte olor a humedad de esas paredes de piedra helada. Intentó caminar a tientas por la oscuridad. Tropezó pero volvió a pararse. Pronto, vio unas luces q estaban cerca, intentó acercarse, pero había un grueso vidrio entre ella y la luz. Las cosas empezaban a tomar forma. Escuchó pasos lejanos. Hacían mucho eco.
- ¡Enciendan las luces! – las luces se prendieron de repente y Nao sintió una ligera quemazón en los ojos. Eso era ¿una celda? Levantó un poco la vista y vio a través de otro vidrio que estaba enfrente. En otra habitación como la suya, esta una chica castaña, sentada cubriendo sus ojos. Se veía débil, demacrada ¿Qué había pasado con ella? Entonces, al ver sus ojos rojos, la pudo reconocer.
- ¡¡¡SHIZURUUUUUUUU!!! – Nao golpeó el vidrio con sus manos, sin conseguir nada.

El fic sin título IX

Buenos días gente!

Hoy Ali D no podrá postear, así que lo hago por ella. Otro emocionante capítulo de su fic sin título. Como podrán notar, estoy haciendo cambios en el blog, así que por razones que escapan a mi entendimiento (la gripe me pone algo más lenta) algunas funciones del blog no están disponibles, trataré de solventarlas lo antes posible.

Capítulo IX: Desaparición


- “¿Por qué eres tan cruel conmigo, Shizuru?” – Nao estaba atrapada en los brazos de la chica de quien estaba enamorada, pero lo que estaba pasando la sacaba de cuadro. Nao por fin pudo reaccionar y se apartó de Shizuru de inmediato - ¡No, Shizuru! Esto no está bien – Nao volteó la cabeza para no ver a Shizuru a los ojos.
- ¿Nao?... ¿Pero…?
- ¡Shizuru! ¡Tú amas a Natsuki!...... No puedo besarte…sabiendo que piensas… que piensas en otra persona……yo….
- …….. ¡Basta, Nao! – Shizuru empujó a Nao contra la pared sujetándola de las muñecas.
- ¡¿Shizuru?! – Nao le miraba sorprendida, luego se zafó bruscamente de Shizuru, quien finalmente se apoyó en la pared, cayendo de rodillas, avergonzada.
- ¡Es cierto! No… no hago más que dañar a las personas… Nao… yo…. Yo lo siento… Nao…
- ¡Basta, Shizuru!¡No quiero que hables así! – Nao se puso a la altura de Shizuru y tomó su rostro con ambas manos - ¿Me escuchaste? No vuelvas a decir eso… No estás sola… siempre… siempre me tendrás a mi…
- Nao… - Sin poder contenerse, Shizuru volvió a besar a Nao, pero esta vez, ella no se resistió.
- “Aunque me haga daño a mi misma… yo… Shi…zuru……” – el frío de la noche que se avecinaba, ya se podía sentir. Las dos chicas se separaron y Nao se abrazó a Shizuru, con la cara sonrojada y escondida entre los brazos de aquella que la besó, muerta de vergüenza y lágrimas silenciosas en sus ojos verde claro. Shizuru abrazó muy fuerte a la chica que tenía en brazos y acarició sus cabellos.
- “Eres demasiado perspicaz para poderte engañar… Nao… sé que sabes que no te amo como tú a mí… ¿Por qué lo hice?... No paro de hacerle daño a los demás…..Nao…¿no te importa?...... yo…..” – sus pensamientos se vieron interrumpidos por una ráfaga de luz blanca que atravesaba todo el cielo en la ciudad de Fuuka. Nao y Shizuru salieron apresuradamente del callejón para encontrar que la gente miraba el cielo, perpleja. La luz provenía de Fuuka Gakuen. Shizuru y Nao se miraron con interrogantes en su rostro, luego volvieron a dirigir sus ojos hacia la academia.
- “¿Qué puede haber pasado?” – pensó Nao.
- “Nat…suki……………………………………” – pensó por su parte, Shizuru – “Ni…. Nina………”
Un sonido como un silbido lejano, se pudo escuchar mientras la luz se desvanecía.



- ¿Dónde estará Natsuki? Salió muy temprano y ahora que se esta haciendo tarde…… aún no llega…… ¿Por qué siempre hace eso? – Mai cocinaba – “¿En qué andarás, amiga?”
- ¡Bbbbrrrrrrrrrrr! – el estómago de Mikoto hacía mucho ruido – Mai….. – decía un una voz desfallecida – Tengo hambre, Mai….
- ¡Vaya, Mikoto! Jejejejeje, aún debes esperar un poco ¿sí?
- De acuerdo, Mai….ahhhh……. – Mikoto estaba echada en el piso de la habitación, aburrida y con el estómago vacío, buscaba algo con que entretenerse mientras Mai terminaba de hacer la comida. De pronto, Mikoto vio la cajita metálica bajó la cama de Natsuki. Mai le había prohibido tocarla, pero Mikoto sentía mucha curiosidad, así que sigilosamente sacó la caja y de la caja, sacó la K-500. Fue con el arma hasta cerca de la ventana y empezó a darle vueltas y a jugar con ella cuando vio un pequeño gatito. Dejó el arma en alfeizar del balcón y salió saltado tras el gato. Luego de dar tanta vuelta tras el pequeño minino, Mikoto llegó a saltar al balcón y sin querer con el pie, activó el arma, que dio un sonoro disparo al cielo convirtiéndose en una cegadora y potente luz que se vio en lo alto del cielo.






- ¡¡Mikoto!!
- No puedo ver nada, Mai……
- ¡¡Mikoto!! – Mai trataba de cubrirse los ojos, pero la luz era muy fuerte. Luego de un momento que pareció muy largo, esta comenzó a desvanecerse - ¡Mikoto! ¡¿Dónde estás, Mikoto?!
- ¡Mai! ¡Por aquí, Mai! – De repente siguió un sonido que parecía un silbido de alta frecuencia que duró unos segundos - ¡¡AHH!!¡¡MAI!!
- ¡¡AHH!!¡¡MIKOTO!! – de pronto el ruido desapareció y junto con él, el resto de la luz.
- ¡¡¿¿QUE FUE ESO, MAI??!!
- ¡¡No grites Mikoto!! – Mai se tocó los oídos. Las dos chicas aún estaban un tanto sordas. En eso Mai logró divisar la pistola de Natsuki en el suelo. Vibraba un poco y por lo que Natsuki les había mostrado la vez anterior, se veía descargada - ¡¡Mikoto!! ¡¡Te dije que no jugarás con las cosas de Natsuki!!
- ¡¡Pero si yo no….!! – la pequeña ya estaba reclamando cuando Mai le indicó con el índice muy firme, que la pistola estaba fuera, cerca del balcón – Ehhh……bueno…… - Mikoto sonrió con ánimos y esperanzas de salvarse de la reta que le venía.



- “Shizuru… Shizuru ¿Por qué?” – Natsuki abrió los ojos de un golpe – “¿Dónde estoy?...... ¿estrellas?..... ¡Vaya! Que hermoso está el cielo…… a Shizuru le gusta ver el cielo……. ¿Por qué sigo pensando en ella?” – Quiso levantarse pero sintió un peso en el pecho. Irguió un poco la cabeza y pudo ver a Nina que dormía sobre ella. Nina temblaba un poco – “Esta haciendo frío… mejor irnos” – después de todo, la ropa que llevaban puesta no era muy abrigadora. Natsuki se levantó sosteniendo a Nina en sus brazos – Nina… - dijo con una voz delicada – Vamos Nina, es tarde…. – Nina empezó a abrir los ojos.
- ¿Natsuki? ¿Dónde estamos? – La voz de Nina aún sonaba adormilada.
- En el bosque. Nos hemos quedado dormidas…
- ¿En el bosque? ¿Qué estamos haciendo aquí?
- ¿Nina? “¿Qué diablos?” ¿No recuerdas como llegamos aquí?
- No……yo…… ¿Qué día estamos?
- “¡Oh por Dios!” ¡Vamos Nina que no es gracioso! - En ese momento una luz blanca atravesó el cielo extendiéndose y cubriendo a las estrellas en su totalidad. La luz era cegadora, parecía venir de un lugar cercano. Natsuki refugió a Nina entre sus brazos y volteó la cabeza para cubrirse un poco, sin dejar de buscar el lugar exacto de donde provenía la luz. La luz poco a poco se desvanecía y se escuchó un silbido un tanto distante. Natsuki vio de pronto que la luz venía de Fuuka Gakuen – “¡Mai!¡Mikoto!” ¡Vamos, Nina! – Natsuki tomó a Nina por el brazo, pero se detuvo a ver su herida desprotegida. Recordó que Nina se había arrancado la venda unas horas antes.
- ¿Qué fue eso, Natsuki?
- “Aún me recuerda… pero…… no hay tiempo” No hay tiempo Nina, tenemos que regresar a la escuela – Las dos chicas corrieron en dirección de la escuela.



*Farmacias Iwasaka*

- “Parece que el brazo de Nina se está recuperando, pero Nina nunca recuerda nada de los tratamientos…..no creo q sea solo la medicina, como dicen los doctores….¡Maldición! no puedo confiar en ellos, pero…” – Serguey estaba sentado con el rostro iluminado por la pantalla de su computadora – “debo encontrar ese maldito código…… Nina…¿hummm?.... Alguien viene” – Serguey guardó su trabajo y se dispuso a apagar la computadora cuando…..
- ¡Vaya Wong! ¿Trabajando hasta estas horas?
- Presidente… Ya me iba…
- Mmmm, si, necesitas descansar…. Necesito que vengas mañana temprano para revisar unos documentos….
- ¿Sucede algo, señor?
- No….. Solo que no podemos encontrar el maldito paquete... – Serguey Rió disimuladamente.
- Perdone mi atrevimiento, Señor, pero ¿no esta mostrándose un tanto obsesivo con ese artefacto?
- Puede ser, Wong, puede ser… Pero quiero saber que es lo que hizo Kuga en sus experimentos….
- ¿Cuál es su propósito, si encuentra el paquete?
- Sin saber que contiene, no puedo darle un propósito – El presidente de la corporación Iwasaka, formó una ligera sonrisa maliciosa en sus labios – pero al ser algo de Kuga… para mi es de mucho valor, no importa que sea…. Fue una de mis científicas más brillantes, lástima que quisiera traicionarnos, pero obtuvo…. Su “recompensa”…….. ¿Qué es eso? – Una luz blanca se veía a lo lejos.
- No lo sé señor – Serguey también miraba la luz fascinado cuando se dio cuenta de donde provenía – “No puede ser….. ¡Nina!”
- Parece que proviene de Fuuka Gakuen ¿No es así?





Natsuki y Nina llegaron a Fuuka Gakuen, todos los alumnos estaban fuera de los dormitorios, confundidos y en busca de respuestas. Por suerte, había pocos alumnos en la academia al ocurrir el incidente. Natsuki fue corriendo a donde pudo ver a Yukino que investigaba junto con el consejo estudiantil.
- ¡Yukino!
- ¿Kuga-san? ¿Wong-san?
- ¿Se conocen? – preguntó Natsuki.
- Ehh, sí, es mi deber conocer a los alumnos de la academia, sobretodo a los nuevos – Nina sonrió y Yukino también.
- Bueno….. ¿Qué es lo que ha pasado? – Natsuki se cruzó de brazos.
- Es lo que investigamos, pero no hemos podido hallar nada, no tenemos nada. En cuanto sepa algo, te lo haré saber. Por el momento quisiera que los alumnos que están en la academia esperaran en sus dormitorios, el consejo se encargará.
- Está bien, Yukino – Natsuki se fue con Nina hacía los dormitorios – “Eres una excelente Kaichou-sama, Yukino-san…” – Inmediatamente no pudo reprimir una sensación de tristeza en ella.


- ¿Natsuki?...... – Nina tocó la mano de Natsuki para detenerla.
- Dime Nina…… - Nina se abrazó a Natsuki y hundió sus rostros en sus brazos - ¿Qué pasó…. Qué pasó en el bosque? – Natsuki enrojeció. Era verdad que Nina no recordaba nada de lo sucedido, pero eso no significaba que Natsuki no lo hiciera…pero…
- “Un momento, si no recuerda lo que pasó… ¿Recordará lo que pasó con Shizuru?” – Natsuki no sabía como preguntárselo, debía tener mucho tacto – Ehhh… no… no pasó nada Nina, solo paseábamos… - fue entonces que la propia Nina contestó su interrogante.
- ¿Y Shizuru-sama? – Natsuki quedó de una pieza y la mirada se le opacó, Nina tampoco podía recordar eso. Las interrogantes se agolpaban en la cabeza de Natsuki, una detrás de otra, esperando por una respuesta.
- Creo… creo que necesitas descansar, Nina – Natsuki llevó a Nina a su habitación y se quedó hasta que esta se durmió, lo cual fue casi al instante. Le dio un beso en la mejilla mientras dormía y la arropó, pero en su mente las preguntas continuaban sumándose, había cada vez mas – “Shizuru…..”
Natsuki salió del cuarto y se dirigió a su habitación. Abrió la puerta y encontró un desorden infernal por la habitación. Comenzó a preocuparse.
- ¡Mai! ¡Mikoto! – Mai apareció desde la cocina y Mikoto de debajo de las tantas cosas que habían en el suelo - ¡Oh, Por Dios! ¿Están bien?
- Sí, Natsuki…
- ¡Vaya, que bien! – Natsuki se aclaró la garganta y dijo – Este… Saben ¿Saben qué pasó? – inmediatamente vio ensombrecerse el rostro de Mai, quien miraba a Mikoto con ojos asesinos. Mikoto, se escondía debajo de unas sábanas.
- Creo que sí, Natsuki – dijo Mai – pero no podemos dejar que salga de aquí ¿Verdad?
- ¡¡NO!! – Gritó Natsuki, luego, al darse cuenta que había gritado, bajó la voz – No, claro que no, nadie debe enterarse. ¿Dónde está el arma, Mai?
- La puse a la caja de nuevo, aunque se ve descargada – Natsuki dio un vistazo y vio que Mai estaba en lo cierto.
- Mejor guardarla – dijo Natsuki y puntualizó – Y no le diremos nada a nadie. Debemos ser cuidadosas – miró a Mikoto - ¿Entendido?
- Si, Natsuki-chan.
- ¡Vaya, Natsuki! Esa arma si que es poderosa – finalizó Mai.



Nao ya se había ido y Shizuru se sintió la peor persona del mundo. Besar a Nao no fue la acción más inteligente, pero no pudo contenerse. ¿Cómo podía jugar con una persona de esa manera?... Pueda que las dos hayan necesitado consuelo. Shizuru volvió a entrar al callejón a recoger su naginata, no la iba a dejar ahí aunque bastante raro se hacía ver a una persona pasear con aquella cosa.
En el momento en que se disponía a tomarla, escuchó unos gritos ahogados. Vio a la víctima de Nao retorcerse como un gusano, tratando de liberarse. Shizuru miró fijamente al pobre hombre y tomó firmemente si naginata, su mirada se nubló por completo y el brillo en sus ojos se perdió de inmediato. Acto seguido, apuntó con el arma. El hombre al ver esto empezó a desesperarse y a llorar. La mirada de esa chica castaña causaba escalofríos. Shizuru se quedó por un momento así, con el arma levantada en sus manos, luego la puso en su espalda y empezó a salir del callejón.
- ¡Patético! – Murmuró – “¿por qué pensé que eso me haría sentir mejor?”
- Ehhh… perdón señorita – un hombre había chocado con ella y le ofrecía su mano para levantarse.
- ¡Oh no! Perdone usted – Shizuru se paró rápido y salió corriendo. El hombre volteó.
- “Vaya, que chica, jajaja” – pensó Serguey.




Nao entró calladamente a su habitación pensando que podría encontrar a Aoi dormida, afortunadamente no estaba, Nao necesitaba estar sola.
Se tumbó en su cama boca arriba y miró el blanco del techo.
- ¿Por qué ahora? – susurró – Solo juegas conmigo ¿no es así……… Shizuru?... ¿Por qué ahora? – Nao empezaba a ser vencida por el sueño y el cansancio – A pesar de todo… eres lo mejor que me ha pasado…… Shi…zuru….


Nina empezó a abrir los ojos. Sintió una punzada en su espalda. Veía el techo blanco cuando se encontró arropada en su cama. Eran las tres de la mañana y Nina sentía que no podía dormir más. Se quitó las cobijas y sintió el frío matinal hasta los huesos, pero se quedó ahí, sentada en su cama sin hacer mayor movimiento. Miró su escritorio y decidió escribir algo:
“Mi mente ahora, es un torbellino… un torbellino de emociones y pasiones que poco o nada quedan en mi memoria. No puedo hacer nada por recuperarlos más que disfrutarlos cuando mi memoria en una lucidez fugaz me da una muestra de las cosas que realmente pasaron. No sé cuanto mas pueda soportar de esta manera, sin recuerdos importantes, sin experiencias vividas. Ahora mismo sintió mis labios calientes y un sabor indescriptible en ellos. Solo puedo decir que pienso que fuiste tú, Natsuki, la causante de esta sensación. Me desperté con la mente en blanco pero el corazón palpitante. Mi mente no recuerda que sucedió, pero mis labios cuentan otra historia…”
Nina interrumpió la escritura y sin ver lo que había puesto en el papel, lo guardó en un cajón de su escritorio. Luego miró el cielo por la ventana. Veía que todo empezaba a clarear. De pronto pensó en su padre.
- ¿Qué estarás haciendo? – murmuró.





La habitación estaba completamente oscura. Mai y Mikoto ya estaban dormidas y el silencio reinaba. Natsuki estaba echada en su cama mirando hacia la pared. Siguió dándole vueltas a lo acontecido.
- “Shizuru…… ¿Dónde estás?” – Natsuki seguía mirando inmóvil la pared. Sentía un suave acelerar en el pecho. Vino a su mente la sensación de las manos suaves de Shizuru pasando por su torso, subiendo parsimoniosamente por él. Sus dedos palpando suavemente su piel, para descender y nuevamente subir. Esa sensación cálida que le brindaban aquellas manos, esa sensación estupenda que le daba el sentir el cuerpo de Shizuru pegado al suyo, de sentir esos pechos maravillosos en su espalda, esas piernas tan cerca de las suyas; y el viento, ese viento helado y refrescante que solo produce la velocidad en la moto. Nunca se había sentido con nadie así. Natsuki se volteó y miró hacia el otro lado. Mai dormía apacible con Mikoto abrazada a ella (mejor dicho enganchada). Las respiraciones de las dos chicas tenían el mismo ritmo, el mismo pulso, el mismo compás; era una sola respiración. Ella también había experimentado esa dulce sensación junto con Shizuru. Solo con ella y nadie más. Natsuki puso sus propias manos cerca de su cintura para emular esa extraña pero bella sensación. Sabía que aquella vez, Shizuru le había besado ¿Por qué no podía corresponderle? En verdad se sentía muy estúpida. Seguía haciendo daño a la única persona que siempre había estado con ella – “Shizuru… ¿Por qué no puedo…?” – Natsuki se interrumpió a sí misma al sentir temblorosas lágrimas en sus ojos. Tomó un pañuelo que tenía en la mesa de noche, pero se detuvo al ver las iniciales. “N.W.” decía en suave bordado. Estaba ella también, ahora Nina estaba en su vida. Por fin, las lágrimas escaparon del par de esmeraldas, por fin las lágrimas demostraban exteriormente el caos interno – “¿Por qué lo hiciste, Shizuru?... ¿Por qué mataste a toda esa gente?” – Natsuki apretó el pañuelo entre sus manos y las lágrimas continuaban desbordándose silenciosas por sus mejillas, lágrimas amargas que salían de lo más profundo de su dolor y confusión. Debía encontrar a Shizuru, no podía permitir que saliera de su vida.


- ¿Cómo van las lecturas?
- Tardaremos de unas horas a un par de días más, Señor presidente.
- Me parece estupendo, nuestro tiempo de búsqueda se minimiza. ¿No es grandioso Wong?
- Ehh…. Sí señor – Serguey estaba con la mirada perdida en una de las computadoras que hacían veloces análisis, conjeturas y especulaciones acerca de la luz blanca de noches pasadas. No podía dejar de pensar en Nina. Desde que el doctor Sanada la trataba, su comportamiento iba cambiando, cada vez un poco más. Cada vez reconocía menos a su hija – “Kaori… No dejaré que le pasé nada a nuestra hija…. Pero esto… es tan difícil sin ti… Solo un poco más de tiempo…”
- Pensé que estarías entusiasmado, Wong…
- Lo estoy señor… pronto daremos con ese objeto… - el presidente vio a Serguey con el rabillo del ojo.



- “Vaya…amaneció soleado” – Nao miraba por la ventana de su habitación. Su compañera aún no había llegado, probablemente no regresaría hasta el día siguiente, así que tenía la habitación para ella sola.
Mientras tanto, Shizuru, desde la habitación en la universidad de Fuuka, miraba el despejado cielo azul de ese día.
- “Esta vez, tú estás feliz, pero no puedes ayudarme a que yo me sienta igual…”
- “Solo… soy… ¿una conquista más?” – pensó, Nao.
- “Solo es…una conquista mas ¿no es cierto?” – pensó Shizuru.
- “Pero es tan… tan nuevo para mí…”
- “O es…¿es diferente con ella?.... Naaa”
- “Shizuru… lo siento…”
- “Nao… lo siento… pero…”
- “Natsuki” – pensaron las dos. Shizuru tomó su móvil he hizo una llamada corta.



El centro de la ciudad estaba lleno de gente. Era normal, que un día así las personas salieran a pasear. El mediodía se acercaba y el sol estaba en su máximo esplendor y su fuerza, su calor alcanzaba hasta el que no quería ser alcanzando.
- Nao… - Nao volteó al sentir una mano en su hombro.
- Shizuru… - Shizuru estaba parada detrás de ella con una amplia sonrisa. No lejos de las dos muchachas, unos ojos espías observaban con detenimiento sus movimientos.
- ¿Qué quieres hacer?
- ¿Ehh? – Shizuru se acercó seductoramente a la chica y le miró directo a los ojos.
- Esto… esto es una cita Nao… - dijo en un leve susurró. Nao abrió los ojos hasta la pared de enfrente y empezó a balbucear algo pero no se le entendía.
- “¿Qué dijo?....... No puedo moverme….estoy paralizada…… ¿por qué me mira así?¿por qué no me muevo? Quiero…. Quiero correr…..” ehh….¿yo?.... cita…. ¿Tú….y yo?..... ahhh ehh…… - Shizuru posó el índice derecho en los labios de la pelirroja – “Shizuru…… ¿por qué me haces esto?”
- No hace falta que digas nada – seguidamente, tomó su mano y la jaló hacia el callejón.
- Ehhh ¿Shizuru…..? ¿Qué hac…? – un besó acalló sus preguntas. Nao sentía choques eléctricos por todo el cuerpo. Se separaron.
- ¿Vamos, Nao? – Shizuru volvió a tomar la mano de Nao y salieron de nuevo, por el otro lado del callejón.



- ¡Vamos Natsuki! Vayamos a la ciudad, para variar aunque sea ¿síiii? – Mai miraba a Natsuki con ojos de perrito abandonado a su triste suerte. Natsuki no quería ir a ningún sitio precisamente.
- Onegai, Natsuki-chan – rogó Mikoto.
- ¡Onegai! – imploraron las dos chicas.
- Bien, bien… Iré, iré… “¡Rayos!” Vamos antes de que me arrepie….. ¡Ahh! – Mai y Mikoto jalaron a Natsuki fuera de la habitación sin darle oportunidad alguna de terminar su frase, o de arrepentirse.
- Lo bueno – decía Mai en el camino – es que ahora no te arrastraremos hasta el centro comercial, como la última vez ¿verdad Mikoto?
- Si Mai.
- ¿Centro comercial? – Natsuki puso cara de pánico. Le gustaba ir a ver lencería y demás cosas, pero sola.
- Pues si vamos a la ciudad tenemos que pasa por ahí ¿no?......... ¡Natsuki! – Antes de que pudiera escapar, Mai sujetó a Natsuki por la capucha, casi ahorcándola – No escaparás de nuevo, dijiste que irías…. Y vas a ir……
- ¡NOOOO! – El gritó de Natsuki se ahogó entre las risas nada disimuladas de sus amigas.



Podía sentir una brisa fresca azotando su rostro, su cabello. Una mano cálida, apretando a la vez su propia mano, implorando que nunca la soltara; y a la vez, temerosa. Por un momento miró a la poseedora de esa mano, quería ver sus ojos y obligarse a creer en algo… pero ella tenía la mirada perdida, lejos de sus ojos, lejos de su alcance; los labios ligeramente entreabiertos y las mejillas sonrosadas.
- ¿Nao? – le dijo con una voz suave, alegre y tierna - ¿estás bien?
- ¿Ehh?.... Sí… - Nao la miró con cara de confusión.
- “Si tan solo fueras una chica tonta… podrías disfrutar mas esto…. Serías más feliz ¿no es así?” – pensó por un momento mirando los ojos verdes de su compañera. Se quedó un buen momento admirándolos. No tenían el mismo tono que los de Natsuki; estos eran más claros, de un verde oliva hermoso… pero eran inquietantes. Superficiales a primera vista, pero poco a poco te hundías en su profundidad. Nao se quemaba perdiéndose en esos ojos carmines, envolventes, hipnotizantes. Ambas chicas asieron la mano de la otra con más fuerza – “¿Por qué?” – se preguntó Shizuru. Pero no pudo contenerse, se volteó hacia aquella pelirroja y acarició su cabello.
- Shi… Shi…zuru…espera…
- ¿Qué pasa?
- Hay demasiada gente – Shizuru volvió a ver a su alrededor y era cierto. En el centro comercial había mucha gente y no faltó algún que otro curioso que se detuvo a ver. Shizuru miró picaronamente a toda esa gente y le dio un beso suave como un suspiro en la mejilla a Nao. Luego volvió a caminar, llevando a la chica por detrás. Apretó un poco su mano y sin previo aviso, la introdujo al tocador que estaba en esa recta. Ya en el tocador, la empujó dentro de uno de los cubículos.
- “Perdóname Nao, por favor” ¿Qué tal ahora? Aquí estamos solo tu y yo.
- “Shizuru, ¿Por qué haces esto?” – pero Nao no podía negarse, su corazón lo aceptaba, fuera un engaño, un juego, una tortura; su corazón lo aceptaba, lo aceptaba como pura poesía, estaba enamorada y no podía evitarlo – Shi……. – Shizuru puso un dedo sobre los labios de la chica.
- Shh… silencio no digas nada – fuera del cubículo se escuchaban pasos y a chicas conversando. Shizuru agregó en un susurró mas bajo aún – si haces ruido, la gente nos descubrirá – la mirada de Shizuru era muy sensual. Nao solo asintió. Aún con el ruido afuera, la adrenalina que circulaba por el cuerpo de ambas chicas era más fuerte. Shizuru tomó el rostro de Nao y la besó.





Nao pasó sus brazos por el cuello y espalda de Shizuru. La castaña tomó a Nao por el cabello y la cintura, arrinconándola a la pared. En este momento, poco importaba que pensaran las dos. Shizuru se separó algo violento de Nao, la miró a los ojos llena de desesperanza y reconoció la misma mirada en aquella chica, pero poco importó. Shizuru atrajo más hacia sí a Nao y empezó a besar a Nao en el cuello. El olor en su cuello era de jazmines, exquisito, aunque ya tenía un favorito. Shizuru continuó besando y acariciando a Nao, mientras ella trataba de reprimir la fuerza de su respiración agitaba por completo. La mente, el pensamiento de ambas chicas estaba nublado.
***** ***** ***** ***** *****
Shizuru y Nao salieron del tocador. Nao estaba abrazada al brazo de Shizuru y ella, sin incomodarse, acomodaba el cabello de la pelirroja. Ya era de noche y Shizuru acompañó a Nao afuera, pues ya debía irse. Después de despedir a Nao se sentó en una banca cerca de la puerta del centro comercial.



Mai, Mikoto y Natsuki salían del centro comercial. Mai llevaba un par de cosas para Mikoto y para ella. Natsuki prefirió no comprar nada ese día, solo estaba cansada y quería irse, pero lo había pasado bien con sus amigas, para variar.
- ¡EHH! ¿A qué ha sido bueno para variar, ver algunas cosas y pasear algo? – dijo Mai, muy contenta como siempre.
- Si, si, Mai – sonrió Mikoto.
- Y bueno si, ha sido bueno salir, para cambiar de aires – Natsuki sonrió derrotada ante la visible cara de triunfo de Mai. De repente, Natsuki vio una silueta conocida para ella. Estaba de espaldas, pero conocía esa figura – “¿Shizuru?”
- “¿Hmm?” – Shizuru sintió esa típica sensación de que alguien le observaba, se giró un poco y se encontró con esos ojos verdes. De nuevo esa sensación de inquietud tan particular en esos ojos. Natsuki también quedó inmovilizada. Mai y Mikoto se percataron, pero solo alcanzaron a ver a Shizuru levantándose apresuradamente y salir corriendo hacia el parque más grande que había cerca.
- ¡Natsuki! – Natsuki salió corriendo y Mai y Mikoto detrás de ella, pues no pudieron detenerla. Natsuki era bastante rápida.
- ¡Shizuru!¡Espera! – Shizuru también era rápida, pero Natsuki estaba a punto de alcanzarla cerca de unos matorrales, donde el parque ya estaba oscuro. Natsuki se abalanzó contra la chica, tomándola por la cintura y haciéndola caer junto con ella. Rodaron por una ladera hasta quedar quietas y adoloridas en un sitio plano. Natsuki presionaba con su cuerpo el cuerpo de Shizuru y aprisionaba sus muñecas.
- ¡Ahh!¡Me haces daño, Natsuki! – ni Shizuru sabía bien porque estaba forcejeando, pero luchaba por quitarse a Natsuki de encima y salir corriendo de nuevo.
- Calla, Shizuru… - Natsuki trataba de calmar a Shizuru, pero esta no se callaba. No quería estar con Natsuki, no quería verla, no quería escucharla, le remordía la consciencia.





- ¡Ahh!¡Suéltame o gritaré!¡Suéltame Natsuki!¡Ahhhh.........! – Su gritó fue ahogado en un beso profundo. Shizuru abrió bien los ojos y pudo ver el rostro de Natsuki tan cerca del suyo, sentía su respiración levemente agitada que iba al mismo ritmo que la propia. La presión en sus muñecas disminuyó poco a poco hasta que la soltó por completo. Natsuki se incorporó quedando aún encima de Shizuru. La castaña le miraba sonrojada y agitada.
- Lo siento – dijo quitándose de encima de Shizuru dejando que ella también se incorporará – Solo quería hablar contigo…… ¿Ehh? ¿Estás bien? – Shizuru había empezado a llorar en silencio - ¿Shizuru?
- Natsuki… – musitó agónicamente.
- No digas nada – la calló dulcemente – Solo quiero pedirte que no vuelvas a escapar así…
- Pero… ¿Y Nina?...
- No te preocupes… por eso… Acordamos que ese incidente quedaría en el pasado ¿verdad?
- Pero…
- Nina no recuerda que pasó ese día – en ese momento Natsuki se sonrojó un poco al recordarlo ella. Con Shizuru siempre se sentía segura, pero al estar con Nina sus sentimientos se confundían. Por el momento, eso no importaba – simplemente… cumple tu promesa…
- ¿Qué? – Shizuru levantó la cabeza.
- Prometiste que no me dejarías nunca, que estarías siempre conmigo… por eso… por eso no quiero que vuelvas a huir así.
- Natsuki… - Shizuru miró a Natsuki y sonrió. Quería besarla en ese instante, pero en su mente apareció Nao. Sabía que Nao se había dado cuenta de todo, pero debía hablar con ella; así que Shizuru solo abrazó muy fuerte a Natsuki, abrazó que fue correspondido. Las dos chicas se pararon y empezaron a salir del bosque cuando sintieron en sus nucas unos ojos espías.
Varios hombres vestidos de negro salieron de diversos sitios del parque. Uno de ellos informó por radio.
- Señor… la tenemos, e inmediatamente apresaron a Shizuru. A Natsuki, esta escena, se le hacía terriblemente familiar. Natsuki intentó tomar la mano de Shizuru y otros hombres la apartaron mientras ella gritaba.
- ¡NOOOOOOOOOO! ¡SHIZURU! ¡NOOOO! – el sueño que había tenido Natsuki, se hacía realidad. Un sueño donde la alejaban de Shizuru, se la llevaban. Solo que esta vez, al despertar, no encontraría a Shizuru calmando su fiebre. Natsuki se dio cuenta antes de recibir un golpe en la cabeza. La imagen borrosa de Shizuru fue lo último que vio.

martes, 17 de marzo de 2009

One Life (Negima!) - 27-33 (Final)

Hola gente!!!

Y si, para los que leen el cbox, otra vez ando enferma... y no, no me verán en bikini por estos días XD

Antes de caer muerta sobre el teclado, les dejo el post. Hoy finalizamos con este genial doujinshi, espero lo hayan disfrutado tanto como yo y como Blacky que se tomó la molestia de traducirlo y editarlo para nuestro bebé. Dentro de poco podrán contar con la versión para descargar, dependiendo de mi estado de salud, podría ser para esta misma tarde y también estaría colocando el capítulo 4 de shoujo sect que KT ya me pasó. Bueno, creo que eso es todo... por ahora.

Enjoy!













lunes, 16 de marzo de 2009

Shoujo Sect Cap 4. pags 95-104

Buen día amantes del yuri, hoy toca la continuación del shoujo sect y como el tema es un poco fuerte de entrada, les dejo la última página como instro, porque definitivamente no podía abrir con la que seguía. Al final, todo tiene su merecido...la frase final me encantó. Que lo disfruten ^^