lunes, 1 de julio de 2013

El Pacto. Cap. 9 - Presencia

POST NÚMERO 1000 DEL BLOG
   Hola Bauler@s!!!! pues después de unas merecidas vacaciones, estarme muriendo de tos, y algo flojita para seguir, me dí algo de autoánimo y aquí ando subiendo el siguiente capítulo de El pacto. Recientemente estuve en la ciudad de Gto y nuevamente en GDL (México) ciudades bellísimas por cierto, aunque Gto centro me pareció estresante por las minicalles, no deja de ser romanticona en cierta forma. Si viven en México, les recomiendo ir de visita :)
   Y en éste cap conoceremos a la amiga más cercana que Jessie tiene (después de la que fuese su prometida), falta presentar a un personaje más. Por ahora vamos a ir decubriendo algunas cosillas, que si bien parecen fuera de contexto, les aseguro que TODO, absolutamente TODO, está relacionado. Así que sin más demora, les dejo con el capítulo 9. Nos leemos en la siguiente entrega :)

"He soñado contigo cada noche desde que te ví. Aunque no recuerde al despertar de qué trató mi sueño, me basta mirarte para saber que se trata de tí. La musa de mis noches, que se esfuma en las mañanas”

Cap 9 - Presencia

  Jessie estaba un poco extraña ese día. Ansiaba tener más información acerca del pasado de Jamie, pero realmente no existía nada de él y mucho menos de su hermana. El mundo económico de Australia había sufrido una verdadera revolución cuando se dió a conocer que Jamie Andreakis era quién heredaba todo lo que concernía a Nikos Andreakis.

  Aún así, en sus manos tenía toda la información de lo que Jamie necesitaba para la remodelación de sus hoteles. Y parecía que sería un arduo trabajo. El restaurante y los spa tendrían serias remodelaciones para incluir una ampliación de terreno apto para un gimnasio y una serie de tiendas en su interior. Estaba segura de que Jona lo encontraría divertido al igual que Sam, pero no tenía ni una ligera idea de lo que pensaría Becca. Seria mucho mejor llamarle. Dudó unos instantes y luego se decidió. Una voz le contestó después de unos momentos.

- ¿Jessie?
- ¿Beckie? Hola cariño ¿cómo estás?
- Oh Jess, ha pasado tanto tiempo, desde la ocasión esa en la que mandaste a volar a la zorra de tu exnovia.
- Beckie...
- Admítelo cariño, jamás estuve de acuerdo con esa boda. Por cierto ¿qué ha pasado que te has dignado a hablarme? Pensé que me tendrías ignorada de por vida por haberte dicho que jamás te casarías con la...
- ¡Basta Becca!
- ...De acuerdo Jessie ¿De qué querías hablar?
- Me encontré con Jona hoy, a eso de las dos de la tarde.
- ¿Y que cuenta de interesante el muy zorro?
- Bueno, yo le comentaba sobre cierto trabajo que tengo pendiente por hacer, de forma independiente claro, pero requiero de una fotógrafa capacitada.
- Mi amor, te aseguro que no existe nadie mejor que yo en el país entero.
- Lo sé. Es por ello que te estoy llamando.
- Oh, ya veo  - soltó Becca complacida - ¿ y quién es el cliente?

- El cliente es un magnate griego  - respondió Jessie - ya te enterarás luego, por ahora no se encuentra en el país, tuvo que salir de emergencia, pero en realidad necesito presentarlos.
- Oh, de acuerdo.
- Bien, porque necesito que se pongan de acuerdo tú, Jona y Sam para el proyecto.
- Oh, parece ir en serio esto.
- Si, así es.
-Oh, ya veo.
- ¿Tienes algún otro monosílabo en tu vocabulario que no sea “oh”? - preguntó irritada Jessie.
- ¿Eh?
- Olvídalo - musitó frustrada - por cierto, me he enterado de que han apostado sobre algo y que es bastante jugoso el final.
- Jajajajaja - se carcajeó Becca al otro lado de la línea - si, ya veo que el chismosote de Jona te ha dicho.
- Si. Pero ¿qué ocurrió exactamente?
- Verás, fui a la barra por unos tragos.
- Ajá.
- Y me bebí el de Sam por equivocación, así que le pedí otro mientras intentaba encontrarlos entre toda esa gente. Pero los muy cretinos se habían fugado a hacer sus cosas mientras me abandonaron allí en la barra.
- Si, de eso estoy al tanto.
- Bueno, pues entonces me quedé bastante lela allí pensando que iba a hacer con tres tragos a la mano estando completamente sola. Debía parecer muy idiota.
- ¿Y?
- Y de pronto una voz a un lado me preguntó ¿te vas a tomar todo eso? - imitó Becca - ¿o prefieres que te ayude con la tarea? Me dijo. Así que al voltear allí estaba. Una cara con una sonrisa encantadora, una sonrisa perfecta Jess, tendrías que verla.
- Jona dice que es un hombre.
- Jona puede decir misa, cariño, pero es mujer.
- ¿Cómo puedes estar tan segura? Sabes que Jona nunca se equivoca.
- Porque tenía puesto ese delicioso perfume de Chanel, Coco Mademoiselle. Pero no se lo digas a Jona, prefiero que azote como un cerdo toda su gran vanidad.
- Un perfume no es una victoria segura - puntualizó Jessie - pudo ser de alguna otra chica.
- Imagino que eso pensaría cualquiera, pero no - puntilló Becca - lo sé. Aparte de ello Jessie, es tan encantadora, deberías conocerle.
- Y ¿cómo es? Físicamente, digo.
- Pues, calculo que debe medir como 1.75, cabello negro, una boca seductora, un acento ligeramente extranjero - y mientras Becca describía eso, Jessie enlazaba perfectamente a Jamie - y sobre todo esos increíbles ojos verdes.
- ¿Qué?
- Unos increíbles ojos verdes - repitió Becca.
- ¿Verdes?
- Si.
- ¿Segura que son verdes?
- Cariño, te lo he repetido varias veces en menos de un minuto. Estoy segura que son verdes.

  Jessie permaneció un momento en silencio. Jamie no tenía los ojos verdes. Pero tenía la certeza de que había mencionado ese bar anteriormente.

- ¿Jessie?
- Sigo aquí Becca.
- Me preocupaste. ¿Pasa algo, cariño? - sonó la voz desde el otro lado de la línea.
- Me preguntaba si tu bombón de medianoche tiene un nombre.
- Bueno, eso es lo irritante del caso. No lo mencionó - bufó Becca - y yo que tenía tantas ganas de saber.

  Jessie sonrió para sus adentros. Becca parecía tan complacida hablando de la “chica de los ojos verdes”. Jessie no sabía porqué esa palabra, “verdes” le estaba causando urticaria. Había pensado por un momento en el azote de las tres vanidades y ahora estaba como al inicio, sin nada.

-Bien - continuó - de toda forma he quedado con Jona para hacerles compañía, tomarme unos tragos, mirar al bombón si aparece y darles mi punto de vista.
- ¡Oh! Jessie si le das a Jona información privilegiada no te lo perdonaré jamás.
- Sabes que jamás haría eso Becca - sonrió Jessie - primero te daré toda la investigación a tí.
- Me parece una excelente idea cariño, por cierto ¿en donde te encuentras? Podemos quedar y tomar un café, ya sabes, charlar un rato y así.

  Jessie carraspeó un momento. No estaba segura sobre si decirle a Becca todo lo que había pasado, porque seguro en alguna parte de su mente encontraría un espacio para hablar de príncipes y caballos blancos, con ferraris rojos y cosas por el estilo.

- En realidad estoy ahora en la casa de un amigo - eso era Jamie ¿no?
- Un amigo....espera...¿de qué amigo hablamos?
- De un amigo que conocí recientemente.
- Querida, si sus pantalones le quedan estrechos varias veces en tu presencia no es recomendable que duermas cerca de su persona.
- En realidad no sé qué pensar con respecto a lo estrecho de sus pantalones.
- ¿Qué quieres decir?
- Justamente eso. Voy a hablar con su ama de llaves, y le preguntaré si puedes venir a tomar un café conmigo.
- ¿Tiene un ama de llaves? Por Dios Jessie ¿dónde carajos estás?
- Si todo sale bien te enterarás Becca, te lo prometo.

 Jessie colgó sin poner más atención a lo que Becca reclamaba. Su amiga ciertamente era muy comunicativa cuando se trataba de la vida privada de Jessie. El problema es que Jessie nunca se lo impedía. Dentro de sí sabía que Becca acertaba todo el tiempo.

  Caminó lentamente por los pasillos de la casa mientras en su mente siempre veía un rostro que hasta esos días no recordaba mucho. Parecía como si alguien insertara esos pensamientos en su mente. Negó tentativamente mientras se decía que eso era imposible, pero a la vez era tan difícil de evitar.

  Se detuvo en ese momento mientras se daba cuenta de que había llegado a la habitación de Jamie. La puerta estaba cerrada y eso sólo le daba una sensación de agobio por mirar nuevamente a la chica de oscuros cabellos y mirada en aquel cuadro.

- ¿Cuál es tu nombre? - le susurró a la puerta - ¿por qué tengo estos pensamientos que no había tenido antes? ¿Quién eres realmente?
“Jessie”

  Jessie dió un respingo. Había escuchado su nombre en un susurro. Estaba completamente segura de ello. Aún así miró por la ventana al otro lado del cuarto. La tarde empezaba a morir mientras veía la noche avanzar. Era una noche sin luna. Se había dado cuenta de ello justamente ahora y no sabía el motivo. Nunca era de su interés ver si había luna y contar las veces que estaba en el cielo. Miró nuevamente el cuarto antes de avanzar y salir de allí. Miró por la ventana, la noche se veía sin brisa y rematadamente tranquila. Recordó el lugar donde le pareció ver una silueta blanca pero no había absolutamente nada fuera de lugar allí.

  Encontró a María y al encontrarla le preguntó sobre el café con Becca. María le dió una pequeña agenda. Jessie tardó unos segundos en comprender que debía preguntarle directamente a Jamie.

  Tras estar en la comodidad de su cuarto Jessie le marcó pero el servicio le envió a buzón. Así que decidió mandarle un mensaje. Unos minutos después recibió un mensaje de texto. Jamie había respondido que bien podían usar la terraza pero desconfiaba un poco. Le pidió a Jessie mantenerse atenta porque no quería filtraciones de ningún tipo  a la prensa sensacionalista. Jamie argumentaba que no le habían dejado a sol ni a sombra en un día completo.

  Jessie sonrió. Los mensajes de Jamie siempre eran tan personales. Siempre hablaba de más de lo obvio y nunca de lo que no quería hablar. Llamó a Becca y quedaban para un café esa noche, ella pasaría a buscarla ya que su casa no quedaba a más de media hora de distancia, así que Becca empezó a arreglarse mientras Jessie tomaba sus llaves.

“¿Está bien que hayas accedido a eso?”
- Si no lo hacía estaría en graves problemas.
“Una desconocida vendrá entonces a casa”
- De toda forma ya son muchas las personas desconocidas.
“A ésta de cierta forma no la conoces”
- Da igual. Siempre será lo mismo. Por ahora sólo quiero dormir Mo.
“Entonces duerme Andreakis, yo vigilaré tu sueño”
- Suenas tan galante en ocasiones como ésta.
“Jajajaja. A veces haces bromas tan buenas”
- Son las ventajas de estar muerta, Mo.
“ Y a veces eres tan drástica”
- Si. Bien Mo, ahora sólo déjame dormir. Mientras yo duerma, él... - sus labios no terminaron de decir lo que quería. Un ligero suspiro escapó en ese momento de sus labios mientras su respiración se acompasaba.
“Mientras tú duermas, él estará despierto. La maldición de dos gemelos separados - continuó la voz de Momo - Duerme, Andreakis. Despierta Andreakis. Es hora de volver”



  Un rato después, el auto de Jessie entraba al estacionamiento y minutos más tarde, Becca continuaba mirando la terraza con piscina iluminada y una vista al mar que le quitaba el aliento a cualquiera.

- Dios Jessie. La próxima vez que te desmayes, avísame. Quizá me toque encontrarme a un chico guapo con dinero y mucha vena artística. Esta casa es fabulosa.
- Deja de decir tonterías, Becca. Es la casa de nuestro cliente y me está haciendo un gran favor.
- Si, cielo. Pero bueno, no te olvides de llamarme de toda forma.
- Tranquila Becca. Iré por el café, pero por favor, no te muevas de aquí o de lo contrario, los guardias te detendrán apenas des dos pasos sin mí - mintió Jessie - está casa aunque no lo parezca tiene un sistema de vigilancia que no alcanzo a imaginar siquiera - en esta parte no mentía, Jamie sabía exactamente todo lo que hacía en ese lugar y ella no sabía cómo se enteraba.

  Así que mientras ella preparaba café y llevaba algunas galletas que María le sirvió amablemente, Becca se quedó tumbada en un sillón de la terraza, con la maravillosa brisa nocturna del mar acariciando su rostro. Jessie llegó momentos después. Al cabo de ponerse al corriente, mientras terminaban de disfrutar de un delicioso café. María y André se presentaron con una cena que Jessie no había pedido. Sin embargo se dió cuenta que servían en ese momento para tres personas y Jessie sabía contar. Eran sólo dos personas. María dejó una pequeña tarjeta del lado de Jessie. La tomó y leyó el mensaje que llevaba.

“Perdona por haberme autoinvitado. No se molesten en esperarme, bajaré en un momento. Jamie”.

- Jessie...  - susurraba Becca - ¿quién es la otra persona que vendrá a cenar?
- Me temo que conocerás a nuestro cliente antes de lo esperado - contestó Jessie con toda calma.
- ¿Estás diciendo que el galanazo vendrá a cenar esta noche con nosotras? - seguía susurrando Becca sin que Jessie supiera porqué lo hacía si podía hablar normalmente.
- Tu bisexualidad a veces me trastorna Becca - le contestó.
- No juegues conmigo. No es pecado serlo - respondió Becca ofendida - no es mi culpa tampoco el que me atraigan los dos tipos de... - calló en ese momento al ver una figura asomar por la parte posterior del jardín.

  Jamie había aparecido de la nada, a decir verdad Jessie no lo había visto venir, ni mucho menos encontró su auto estacionado. También parecía algo diferente de lo que ella tenía por costumbre, parecía ligeramente más alto y un poco serio. Llevaba gafas. Era la primera vez que lo veía así. Aunque mantenía ese aire desenfadado, a Jessie no le parecía la misma persona y no sabía el motivo. Aunque ese encuentro serviría para poner a prueba la idea que ella tenía sobre la presencia de Jamie en el bar.

- Hola, Jessie - y las dudas de Jessie fueron confirmadas. Esa persona se parecía a Jamie, se vestía como Jamie, se comportaba como Jamie, hablaba como Jamie, pero no era el Jamie que conocía.
- Hola  - saludó un poco incómoda - seguí tu consejo y he invitado a Becca a tomar el café conmigo - continuó para hacer las presentaciones correspondientes.
- Deberán disculparme - continuó mientras tosía levemente - no me siento muy bien, sin embargo tenía interés en conocer a la señorita Jones - sonrió ligeramente - y debo admitir que me ha causado una impresión muy grata.
- Oh, gracias - contestó Becca - Jessie la miraba tranquilamente mientras había confirmado que Becca no daba señas de reconocer en Jamie a la persona del bar. Aún así mantenía su reserva, puesto que Jamie, no era la persona que ella había tratado esas dos semanas.

  La cena transcurrió sin problemas de ningún tipo y Jessie miraba a María y André que se encargaban de todo y atendían “al joven Jamie” sin mostrar ningún signo de extrañeza. Jessie se preguntaba si eso era posible, si sólo ella podía saber eso. Se preguntó si se estaba volviendo loca y al final no sabía que pensar, puesto que ese Jamie, sabía exactamente todo lo que ella había vivido esas dos semanas, tal como debía ser.

  Al concluir la cena, Jamie se disculpó para retirarse a su habitación, se sentía muy cansado y realmente parecía estarlo. Quizá ese fuera el punto. Que no se encontraba bien, cansancio, escasas horas de sueño y problemas a la vista podían consumir a una persona rapidísimo. Quizá fuese eso. Jessie se lo repetía constante, pero había algo en esta nueva faceta de Jamie que la hacía sentirse insegura. Parecía estar ante un lobo con disfraz de cordero.

“Yo no soy un lobo feroz”

  Recordó instintivamente esa frase que Jamie le había dicho antes. Era por eso que no encajaba. Este Jamie si lo era. Las dos lo vieron marcharse. María le acompañaba mientras le pasaba una lista de recados. André se encargaba de seguir atendiéndoles y sin embargo no necesitaban de absolutamente nada más.

- ¿Algo anormal durante mi ausencia?
- Joven Jamie - la voz de María sonaba algo preocupada - la señorita Jessie entró en la habitación - Jamie se detuvo en seco - logré controlar la situación...
- ¿Cómo está ella?
- Debe continuar dormida, señor.
- ¿Dió señas de reconocerla?
- No señor. Se mantuvo ajena a la situación.
- Entiendo. Puedes retirarte María, ya estoy aquí, puedes relajarte - le sonrió a una preocupada María - No eres yo - le dijo dulcemente mientras le acariciaba los cabellos entrecanos - y sin embargo te encargas estupendamente de ello en mi ausencia.
- Es mi deber, señor.
- No María - contradijo Jamie - No lo es. Pero para tí, nunca fuimos los señores Andreakis. Siempre nos cuidaste como tus hijos y al crecer sin nuestra madre real, tú ocupaste su lugar - sonrió nuevamente - No es tu obligación lo que hace cuidarnos. Es el amor de una madre a sus hijos y viceversa. Gracias por ello - le dijo mientras le daba un suave beso en la frente - Ve a descansar por favor, madre - terminó de decirle Jamie mientras se detenía en la puerta de su habitación.

  María asintió lentamente mientras sonreía. Y se perdió en los pasillos de la casa. Jamie entró a su habitación. Se deslizó despacio en el interior, intentando no despertar a la joven mujer que dormía tranquilamente en la cama, sin embargo no pudo evitar que ella lo escuchara y abriese los ojos. El profundo color verde de los ojos se detuvo en él mientras una voz escapa de sus labios.

- Stéphanos...
- He regresado por fin...Helena...

8 comentarios:

  1. Despertarme y encontrar el nuevo capítulo fue de lo mejor :D *se emociona*
    Qué incertidumbre! Cada vez me desespero más por leer el próximo! Buen trabajo, estaré esperando. Animo! ;)

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  2. oohh mi dios creo q el club de fans debe crearse ya me entro el picor en la mente, maquinar tooodo lo q se escribe en este fic es perfecto, gracias

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  3. es genial porque nunca y digo NUNCA logro siquiera predecir ni una sola frase de un cap nuevo.
    me sorprendes bastante.

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  4. bno queridas escritoras tengo un comentario que me dejo pasmada de una amiga española, yo soy colombiana y le pase el link de este fic, "hostia p@☼/ta, no me pueden dehar asi como asi, me han enganchado y no me he dado cuenta, seran genias" esto me lo dijo tan pronto termino de ller toda la tanda de capitulos en un solo dia.
    muchas gracias

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  5. Gracias por sus comentarios, jajajaja, es un rollazo armar todo el escrito, porque si bien sé que quiero en el fic, las palabras se me va y los dedos se me traban :) Me alegra mucho que les vaya gustando, en cierta forma mi compromiso es bastante para con ustedes que siguen el fic atentamente. Y para la chica colombiana con la amiga española, gracias por compartir el link :)


    Besines :)

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  6. Me estás matando, está genial, genial, realmente es difícil anticiparse a lo próximo que acontecera en el escrito. Excelente

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  7. Cada vez se pone mejor, Jamie es tan interesante y misterioso

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  8. Ahora si me puse al corriente *-* Te juro qe me encantaaa!' :$ yo toda emocionada xD ajaja Saludos kat <3 :3

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