lunes, 4 de febrero de 2013

El Pacto. Cap. 2 - Jamie



Buen día a todos!

   El capítulo de hoy se supone que debía subirlo el día sábado, pero por azares de la vida operaron a mi madre dos días antes y como supondrán, hay cosas que van antes en la vida.  Entonces, hoy tranquilamente ya en mi pc, después de los estudios posteriores que me dan cierta tranquilidad para estar aquí de ociosa, me dispuse a continuar con el capítulo que sigue...a estas alturas del partido, mi editora en jefe me hizo dos preguntas especiales para el cap, ya que ella se leyó tres capítulos seguidos y sus dudas primordiales surgieron a partir de éste cap. Si alguna o alguno tiene duda de este capítulo en especial, me gustaría saberlas, quizá alguna concuerde con las dudas de Akari-kun ^^ Así que...les dejo el segundo cap :) 

¡Hasta pronto!


“Hay ocasiones en las que es mejor no dormir y otras en las que simplemente no debes cerrar los ojos si quieres seguir con vida”.


Cap 2  Jamie


Jessie abrió los ojos lentamente mientras sentía una brisa entrando cerca de su rostro. Miró instintivamente hacia el lado donde sentía el viento venir y notó una ventana abierta cubierta por sábanas blancas. Se incorporó lentamente mientras asimilaba el entorno, ya que no le era familiar en absoluto.

  Y empezó a escuchar una melodía que no era común, era de un lenguaje raro, si eso era. Ni siquiera entendía una pizca de ello. Aunque era empalagosa. Llamativa.  Jess se levantó lentamente y su rostro hizo una erupción de color. Tenía la cara tan roja y en su mirada había una inigualable furia. Tenía puesto un albornoz y sus interiores, pero el resto de su vestido de novia había desaparecido. Y no tenía la más mínima duda de lo que había pasado. Pero pensándolo bien ¿qué diantres había pasado? seguía escuchando el ritmo de esa música y abrió la puerta lentamente mientras se sujetaba fuertemente el albornoz. Avanzaba de puntillas por la pared, porque no tenía ni la más remota idea de donde estaba.

-Veo que ha despertado - sonó una voz a su espalda y Jessie dió un respingo y un salto que era imposible de disimular.
-Yo...- balbuceaba - Yo...
-Mi Jamie ha dicho que cuando despertara le sirviese el desayuno, le alcanzará en unos momentos.  Pero nunca ha venido antes a la casa, así que me atrevo a preguntarle ¿qué le gustaría desayunar?

    Y Jess se petrificó. El tono de la señora era bastante amable y sobre todo despreocupado. y...”su Jamie”. Que manera de decirle a ese degenerado. Contestó que una rebanada de pan tostado, algo de leche y un jugo de naranja.  El aire entraba con el olor característico del mar. Y se sentó mientras aquella señora salía de allí.

  La música cesó en ese momento mientras una puerta se abría, y una persona vestida con ropa deportiva y una toalla en la cabeza se dirigía a María mientras le comentaba algo en voz baja y desaparecía por el pasillo. Pasaron largos minutos y un rato después mientras María reaparecía con André, quién le ayudaba con alguna bandeja en la cuál habían servido frutas picadas, algo de cereal, pan, las tostadas antes solicitadas y mermelada.

  André se colocó tras Jessie. Le sirvieron lo que había pedido más algo de fruta. Mientras unas pisadas se escuchaban en el pasillo. La delgada silueta apareció en ese momento, con unos pantalones negros, zapatos a medida, una camisa blanca, un chaleco oscuro, saco a color  y con el cabello peinado rigorosamente hacia atrás.  Y por primera vez Jess conoció cara a cara a la persona que la había llevado a ese lugar. O mejor dicho, la había secuestrado.

  Tenía la piel ligeramente dorada, al menos eso aparentaba en la cara, que era tremendamente atractiva y de perfil andrógino. Era tan fina que no podía ser un hombre, aunque tenía sus reservas. Su cabello era oscuro, aunque con tanta goma no podía saber si era liso.  Y sus ojos hacían juego con su cabello, negros totalmente. Tenía las manos en ese momento en el bolsillo mientras se acercaba.

- Joven Jamie - dijo André mientras le ayudaba a tomar asiento.
- Gracias André, María -  y su mirada se clavó en Jessie - Buenos día Jessie.

  Y ella dudó un momento antes de contestar de igual forma, mientras pensaba que sucedía con las personas secuestradas, recordaba algo del síndrome...si, era algo de un síndrome...

-Me alegra ver que has dormido bien - contestó mientras bebía ese café que André había servido sin hacer gesto alguno - Me siento menos culpable - continuó mientras le guiñaba un ojo – Por supuesto encargué a María que te mudase de ropa, perdona también por ello – continuó mientras miraba a los castaños ojos de Jessie.

    Jessie inclinó lentamente la cabeza, parecía que le había leído la mente. Miró su taza de café mientras dudaba de poder tomarlo así como si nada. Estaba ciento ochenta por ciento segura que su boca no la pasaría bien. Y en ese momento escuchó un ligero golpecito en la taza de Jamie. Y le miró sin poder disimularlo.

-Esos son...

-Hielo. Si claro. No creerás que arriesgaré mi boca en ese calor infernal  ¿verdad? Puedo ser fuerte pero sólo los dragones pueden convivir con el fuego...y ahora que recuerdo los dragones no existen - contestó despreocupadamente - seguro murieron si María les sirvió un café como este...¿sabes? hasta ahora no tengo la certeza de que maría me haya dicho su edad real...tengo muchas dudas con respecto a ello...

    Y Jessie le miró boquiabierta mientras atinaba a enlazar una idea con otra. ¿Estaba criticando a su propia empleada?

  Jamie terminó rápidamente su café y en ese momento tomó una tostada, la envolvió en una servilleta y la aplastó para pasar corriendo a la ventana y tirarla por allí, volvió a su silla con la misma rapidez cuando André carraspeó brevemente y se sentó con la misma posición que tenía antes de pulverizar la tostada. María aparecía nuevamente por el pasillo.

- A las palomas les gusta - le susurró a Jessie mientras le guiñaba nuevamente y empezaba a silbar una canción que Jess no reconoció - Y bueno - se interrumpió para mirarle - ahora que estás recuperada, supongo que puedo llevarte a casa.

-Realmente no tengo una casa en donde quedarme ahora - contestó Jess sin saber porqué - vivía con mi novia... - se interrumpió ligeramente al creer ver una sonrisa algo rara en Jamie.

-¿Qué ocurre? - preguntó con una voz bastante despreocupada.
-Debo regresar... - susurró - tengo que hablar con ella....
-¿Y luego qué? ¿Le rogarás para que vuelva contigo? - preguntó Jamie. Jessie volteó a verle mientras empezaba a odiar ese tono pedante de su voz.

-Eso no es parte de tu incumbencia. Te agradezco por lo que has hecho por mí, pero soy lo suficiente mayor para cuidarme por mí misma.
-¿Estás segura?
-No entiendo lo que tratas de decirme.
-Las cosas muchas veces no son lo que parecen - contestó Jamie mientras la miraba.
-Lo sé. Es sólo que no pensé...que vivía una mentira...
-Tendrás que acostumbrarte - respondió Jamie secamente - Este mundo está lleno de ellas. Como los casos en donde se dejan muchas novias en el altar - terminó mientras mordía una manzana y miraba fijamente por la ventana.

  Un dolor tremendo atravesó el pecho de Jessie en ese momento. Este si era un hecho verdadero. Y por mucho que esta persona no le simpatizara, tenía razón.

-¿Quién eres y qué quieres realmente? - le preguntó de forma brusca.

   Jamie le dirigió una mirada escrutadora antes de responder.

-Alguien de aquí y por allá.


  Al final Jessie acabó vestida con una ropa sport y unos tenis que le quedaban exactamente a la medida. Casi le daba gana de preguntarle cómo le había atinado pero Jamie parecía distraído. Porque era distraído ¿verdad? Un chico delgado y con esa tendencia tan gay. Se veía genial. Demasiado lindo para ser hombre...o un hombre que no quería serlo. Aunque esas manos. Eran muy delgadas y elegantes.

-Eh, cenicienta, hemos llegado.
-¿Ah? - reaccionó lentamente mientras miraba el edificio donde vivía anteriormente. Apartamentos de lujo. Desde luego, Julieta Nelson no vivía realmente mal. Sus familiares eran dueños de una cadena de hoteles de lujo. Julieta se dedicó a la publicidad y su empresa propia se encargaba de la misma del negocio familiar, así que los ingresos por operación era monstruoso. Virtualmente nadaba en dinero.

-Muchas gracias. - le respondió a Jamie mientras bajaba del auto. El auto de Jamie no sabía que marca era, sólo parecía muy lujoso. En realidad no sabía nada de autos. Descendió de él mientras sentía su corazón latir con fuerza. No sabía que pasaría ahora que viera a Julieta, era el día que se suponía estarían en alguna isla del Caribe disfrutando de la playa y el sol. Y ella se encontraba en el agobio de la ciudad que no dormía nunca.

-¿Segura que estarás bien?
-Si - susurró Jessie mientras inspiraba - no necesitas preocuparte.
-Bien - Contestó Jamie mientras ocultaba sus ojos tras unas gafas para el sol - Fue un placer Jessie- Terminó mientras encendía el motor del auto nuevamente y se alejaba.

  Jessie se encaminó directamente a la entrada.

-Señorita Jessie - interrumpió una voz.
-Hola Mario - contestó Jessie - me alegro de verte, no tengo mis llaves a la mano.
-No será necesario señorita Jessie - respondió Mario - La señorita Nelson ha dejado sus cosas en la recepción junto con algunos documentos.
-¿Qué?
-Me dijo que se los entregara cuando viniera, ya que ella se iba de viaje.
-¿De viaje?
-Lo siento mucho señorita Jessie, es todo lo que puedo decirle, acompáñeme por favor.


   Jessie salió media hora más tarde del edificio. Junto a ella, Mario dejó cuatro maletas y una caja llena de documentos. Por primera vez, Jess se sentía incapaz de sentir algo. Un taxi  se detuvo junto a ella sin que fuese capaz de mirar. Sin embargo, no hizo ningún movimiento mientras permanecía allí parada, una ligera lluvia comenzó a caer sin previo aviso, mientras el cuerpo de Jessie se mojaba lentamente. Y lloró nuevamente. Al menos parecía que el cielo se compadecía y lloraba con ella. Dentro de su bolso había un cheque con una compensación monetaria por sus servicios. El puntapié del trabajo con una suma irrisoria si comparaba la cantidad de contratos que había conseguido ella para la empresa en los últimos tres años. Si eso era venganza, Julieta lo estaba haciendo bastante bien. Se sentó sobre una de sus maletas incapaz de detener su llanto.

  La lluvia dejó de sentirse sobre ella y miró hacia arriba mientras trataba de ocultar las lágrimas y una cara conocida le dedicó una sonrisa.

-Creo que no te sientes del todo bien.

    Jessie se quedó mirando la cara de Jamie mientras el color rojo de su sombrilla se mostraba tras su cabeza. No entendía propiamente que pasaba hasta que sintió un reconfortante abrigo sobre su cuerpo y se dió cuenta que Jamie le había dado su propia gabardina.

-Vamos - le dijo antes de tomarla de la mano y materialmente empujarla dentro su auto.

  Jessie le miró a través del cristal mientras un empleado del consorcio de apartamentos metía todo dentro de la cajuela y le extendía al empleado un billete antes de dirigirse dentro de su auto.

-Vaya con el clima, un momento un sol esplendoroso y al rato siguiente una lluvia del rayo. Y bien ¿a dónde vamos?
-Mi no... mi exnovia me ha corrido del apartamento...
-Bueno, eso es normal.
-También me ha dejado sin empleo...
-Bastante obvio.
-En realidad no tengo un lugar a donde ir - soltó ella con un leve suspiro - ¿Podrías llevarme a algún hotel cercano? Me hospedaré unos días mientras decido que hacer...
-¿Serán muchos días?
-Sólo mientras encuentro un apartamento para mí y un nuevo trabajo.
-¿No tienes empleo?
-Julieta me ha corrido del trabajo ¿recuerdas?
-¡Oh! Entiendo - contestó Jamie - bien, podemos solucionar todas esas cosas rápidamente - le contestaba mientras encendía el auto - sólo que necesito pasar a un lugar antes y tú necesitas algo diferente de ropa. Así que mientras yo soluciono mis asuntos, bien puedes usar el servicio y cambiarte ¿te parece?
-Si - contestó ella vagamente.


  Jamie se detuvo un rato después en un lugar que Jess conocía. Era un despacho de abogados que llevaba los asuntos familiares de Julieta. Jamie abrió la cajuela de la cuál Jessie sacó varias cosas que llevó consigo dentro de su bolso. Conocía bastante bien el lugar, puesto que algunas veces acompañó a Julieta. Bajo esas fachas, estaba casi irreconocible, cosa que agradeció mucho. Miró a Jamie presentarse con la secretaria y sentarse cómodamente mientras esperaba su turno. Jessie suspiró y se metió al servicio.

  Salió veinte minutos después y se dirigía a sentarme junto a Jamie cuando escuchó a la secretaria.

-Señor Andreakis. Puede pasar. El señor Kafka le recibirá ahora.

  Jamie se incorporó lentamente mientras Jessie se acercaba y se sentaba a un lado de donde él se había incorporado.

-Eso fue rápido - le soltó - trataré de no tardar - dijo antes de dirigirse al despacho de Josh Kafka. El abogado más extraño que ella conocía. Era honesto.

  Jess se quedó mirando alrededor mientras sentía la mirada de Imogene sobre ella, tampoco la otra ocultó que se retiraba a hacer una llamada. Por lo bajo escuchó que mencionaba su nombre, pero no se escuchó nada más. Se estaba quedando dormida después de un rato cuando la puerta se abrió y Jamie salía con Kafka. Por primera vez Kafka sonreía. Les observó darse un largo abrazo mientras Jamie empezaba a calzarse unos guantes de piel y despedirse de Kafka.

  Aún tenía la mirada sobre Josh Kafka cuando sintió que era mirada de igual forma y volvió la vista. Jamie tenía una mirada sonriente sobre ella.

-Perdón por hacerte esperar. ¿Nos vamos? - le preguntó mientras le tendía una mano a Jessie. Sus manos se encontraban cubiertas por esos guantes de piel que le había visto ponerse mientras salía del despacho de Kafka. Le aceptó la mano mientras se incorporaba y comprobó, como había pensado, que la mano que apretaba era delgada.

   La sonrisa de Jamie se le hacía tan amistosa y confiable y aunque no sabía quién era, de cierta forma se sentía cerca de alguien conocido, aunque también era verdad que en esos momentos ella no se sentía nada segura de lo que sucedía a su alrededor.

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho la forma en q narra la historia, Jaime s un personaje muy misterios@ del tipo q m gusta, espero leer el prox capitulo para conocer mas del personaje y sobre porque se llama el pacto.
    Muy bueno, sigue adelante!

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  2. Gracias Anónimo ^^ Jamie tb es mi personaje favorito. Aunque ciertamente esa es una de las dudas primeras que tuve al momento de escribirlo. La personalidad de Jamie es difícil plasmarla en escrito XD

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