lunes, 11 de febrero de 2013

El Pacto. Cap 3 - Kafka.

“Hay una cosa absolutamente cierta, por cada presa siempre hay un cazador. Aunque algunas veces no se sabe quien caza realmente a quién. Es por eso que me enferma mirar a gente que aparenta ser cordero cuando es un depredador en potencia. Odio ser la única persona que lo sabe, mientras las demás ríen a su alrededor”.


Cap .3


  Jamie le tomó del brazo y se retiró del lugar. Afortunadamente para Jessie, Imogene se encontraba más atareada revisando la lista de visitantes de Josh Kafka para notarlo. El ascensor era algo tan rutinario y ella se sentía mucho mejor ajena a toda esa gente. Nunca le había agradado ir a ese lugar. Y ahora que lo pensaba, suponía que Julieta coqueteaba con más de medio mundo no por tener informes ni favores, sino por placer. Aparte de ello, ahora pensaba tranquilamente ¿qué informes le eran tan interesantes a Julieta allí?

- Pareciera que te han comido la lengua los ratones - le interrumpió una voz.
- Lo siento - se disculpó - Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pisé este lugar.
- Mmm. ¿Lo visitabas frecuentemente? - preguntó Jamie con vacilación.
- Julieta - dió un suspiro - venía regularmente a hablar con Imogene en forma privada, nunca supe para qué.
- Ah, la secretaria de Kafka. Es una cosa bastante fea en comparación tuya, no entiendo que le atraía - soltó indiferentemente.
- Gracias - le concedió Jessie - pero creo que es bastante atractiva.
- Si te gustan los hombres entonces debe serlo - musitó Jamie mientras se encogía de hombros.
- ¿Qué?
- Qué si te gustan los hombres así debe ser - respondió nuevamente.
- Imogene...¿es un hombre?
- ¿Qué más podría ser? - preguntó Jamie mientras la miraba con esos ojos negros - Esa espalda ancha, los pies grandes, las piernas de esa manera y las caderas estrechas...por supuesto, le gustan las chicas.
- ¿Perdón?


  Jamie dio un largo suspiro mientras despegaba su espalda de la pared del ascensor y se acercaba a ella. Inconscientemente Jess dió un paso atrás y su espalda llegó al frío de la pared contraria.

- Dije - susurró Jamie - que le gustan las chicas.

Por primera vez Jessie miraba detenidamente su boca.  Era una boca bonita, labios que no eran gruesos ni delgados, justo en el término medio; de color rosa, natural. Tenía unos dientes perfectos, sin duda había pasado muchas horas con el dentista. Se parecía tanto a la boca de... su rostro se vio repentinamente lleno de color.

- ¿Encontraste algo que te guste? - preguntó Jamie con la voz totalmente divertida por la situación.

  Jessie le miró detenidamente mientras bajaba la cabeza y miraba atentamente a otro lugar tras disculparse.

- Lo siento, es sólo que no entiendo qué pasó.
- Bueno, entonces no hay porque disculparse - sonrió Jamie mientras sus labios se curvaban sensualmente hacia un lado.

  Jessie recordaba a una persona más con la boca y la sonrisa de aquella forma. Maldita sea. Se repetía una y otra vez. ¿Por qué recordaba precisamente a Sara en ese momento?

  El ascensor llegó a la planta baja y se dirigieron hacia la recepción, de donde Jamie tomó su gabardina y la sombrilla que había dejado allí para encaminarse directamente a la salida y al estacionamiento.

  El sonido de un auto al asegurarse se escuchó en ese momento y Jamie se plantó directamente frente a Jessie. Ésta iba a preguntarle qué pasaba cuando notó que jamie le hacía una seña de silencio con los labios mientras le entregaba su gabardina. Jessie fingió ponérsela y en ese instante escuchó la voz de Julieta.

- ¿Estás segura que ella no ha venido el día de hoy?

  Jessie notaba que la voz de Julieta se notaba con un timbre exaltado, e imaginaba que con quién hablaba era precisamente Imogene.

- Bien, si Josh Kafka ha comunicado que se tomará el día libre...

  Y como se encontraba caminando, Jessie pronto dejó de escuchar que era lo que continuaba diciendo. Su mirada se concentró en esa figura, era de un caminar tan sexy que los hombres que estaban en el estacionamiento no dejaban de mirarle el trasero tras dedicarle un saludo y ella dejarlos atrás. Aunque reconocía que ella tampoco podía dejar de mirarlo.

  No supo porqué, pero el silencio fue algo que notó enseguida. La actitud y el semblante de Jamie mostraban una expresión que Jessie no podía definir. Intentaba descifrar que pasaba por su mente en ese instante, ya que su mirada se encontraba concentrada en Julieta pero con una actitud probablemente desdeñosa y feroz. Jessie no podría definirlo.

- ¿Ocurre algo? - le preguntó.
- ¿Cómo puede encontrarse tan tranquila después de todo lo que ha hecho?
- ¿Mande?

Jamie volteó a ver a Jessie mientras su mirada inexpresiva dejó escapar una ligera sonrisa antes de contestar.

- Nada. ¿Nos vamos?

  Jessie se quedó mirando a Jamie, quién nuevamente lucía una sonrisa esplendorosa en ese rostro. Un rostro excesivamente parecido. Si, Jamie se parecía tanto a Sara.

 Y como ella, tenía excesiva cortesía. Y por su figura, era viable haber notado que atraía muchas miradas cuando iba caminando. Entendía a las mujeres Era una cosa extraña tanto magnetismo. Y aún así, se tomaba su tiempo para abrir y cerrar la puerta para ella y de recordarle el cinturón de seguridad.

- ¿Te parece comer en la casa? María prepara una pasta estupenda - le dijo mientras sonreía con una expresión bastante amplia.
- ¿Me estás invitando a comer? - le preguntó Jessie con una mirada un tanto inquisidora.
- Si, por supuesto. Hoy es viernes, así que no tengo nada que hacer...por lo menos ahora. Será genial compartir la comida con alguien.
- Bueno...yo estaba pensando en buscar un lugar donde quedarme y un trabajo ¿recuerdas?
- ¡Oh! Por eso no te preocupes, tengo una propuesta que puede resultarte interesante.
- Una propuesta interesante... - repitió Jess - ¿Qué tipo de propuesta? - preguntó recelosa. Si, había visto esa película donde un adinerado sujeto le proponía a alguien un acostón millonario que terminó en algo devastador emocionalmente ¿Cómo se llamaba esa película? Una propuesta pervertida...no, no era así...Una propuesta peligrosa...
- Una propuesta indecorosa - terminó Jamie mientras no lograba ocultar la sonrisa divertida de ese rostro.
- ¿Qué?
- Tienes la mala costumbre de hablar en voz alta cuando tienes miedo - le explicó a Jessie - vas a tener que quitártela - terminó mientras reía abiertamente.
- Suponía que hablaba..pero siempre pensé que lo hacía en voz demasiado baja.
- ¡Oh! entonces es que tengo las orejas muy grandes.
- No deberías tenerlas - contestó con cierta decepción.
- Es para escucharte mejor.
- No soy caperucita.
- Bueno, yo tampoco soy un lobo feroz - contestó Jamie.

  El recorrido a casa de Jamie fue bastante lento, era final de temporada y llovía demasiado por ese lugar. Jessie divagó un rato en su pasado. Era bachiller. Una del montón. No era perseguida por chicos ni chicas, podía sentarse y el mundo pasaría a su lado sin notar que estaba allí. Pero ella no.

  Sara Nelson. De semblante triste y serio. con la piel aceitunada y el rubio cabello con sus suaves rizos cayendo sobre sus hombros. Jessie quedó sorprendida cuando por equivocación en una de sus tantas lagunas ocasionales entró en la sala equivocada. Sara se encontraba saliendo del lugar y la colisión fue imposible de evitar.

  Los libros que Sara llevaba cayeron al suelo y esta fue presurosa a levantarlos a la par de Jessie, quien al contacto con sus manos, no pudo evitar mirar sus ojos.

  Y Jessie se sintió abrumada. La intensidad de aquellos ojos era embriagante. Eran de un verde intenso.

  Habían pasado tantos años de aquello y Jessie lo recordaba como la primera vez. Mientras Sara era conocida en todo el colegio, Jessie se enteraba por vez primera de su existencia y se sentía intimidada por su cercanía. Y aunque Jess no lo notara  Sara se sentía atraída hacia ella, porque la chica desconocida no trataba de caerle bien, como ella misma le había explicado a Jessie con el tiempo.

  Con el tiempo, averiguó que Sara tenía una media hermana aunque vivía sola. No tenía padres, pero si un fideicomiso bastante amplio que cubría suficiente de su vida para que ella viviese sin hacer nada hasta su muerte.

  Día con día la comunicación entre ambas se hacía más y más intensa. Sabía que le encantaba la música clásica, aunque no la estudiase en absoluto. Tenía una colección de discos LP, de esos discos gigantes antiguos que se reproducían en cosas más antiguas aún. Esos LP se encontraban llenos con música de antaño, o como le decían en ese entonces, de viejillos. Sin embargo, Sara Nelson convertía cada sesión en algo exótico y embriagante. Jessie podía permanecer horas escuchando esas pastosas melodías mientras  la voz de Sara retumbaba en sus oídos.

  Y un día tan inesperado como común, Sara...

- Tienes la mala costumbre de soñar despierta también ¿cierto?
- ¿Eh?
- Lamento interrumpirle en su viaje al plano astral, señorita, pero creo que hemos llegado - contestó Jamie alegremente mientras bajaba de su auto y cerraba la puerta tranquilamente.

  André asistió a Jessie mientras ésta salía del auto.

- André, Jessie se quedará con nosotros, ¿podrías bajar sus cosas por favor?  ¡Ah! Y que María esté enterada de la situación para los respectivos detalles.
- Como usted ordene - contestó André mientras asentía y se encaminaba a continuar con la indicación de Jamie.
  
  Jessie recorrió por segunda vez ese camino que el día anterior no pudo notar y por vez primera contempló detenidamente sus alrededores. En la puerta había una hermosa decoración con vitral en la cuál podía apreciarse una hermosa imagen de una chica atacada a unas rocas. No había estudiado mucho de ello, pero entendía precisamente que la imagen era una referencia a Andrómeda.

  Su mente recorrió hasta el momento en que Imogen llamó a Jamie para que pasara con Kafka. Claramente había escuchado Andreakis. ¿Qué tipo de apellido era ese? Jamás lo había escuchado y por lo tanto, no sabía absolutamente nada de Jamie. La comida y una charla relativamente amena fue transcurriendo fácilmente mientras la tarde se acercaba.

¿Quién era esta persona? y sobre todo ¿por qué le ayudaba tanto?

  Jamie le condujo hacia una puerta, la que abrió ante una mirada sorprendida de Jessie. El interior se encontraba lleno de algunos cuadros que ella había visto en el museo de Louvre, sabía que eran imitaciones, pero la calidad era estupenda. También había fotografías de la torre de Pisa, el Coliseo, la Sagrada Familia y algunas otras que no lograba descifrar. Eran tan grandes como un cuadro. En el techo se encontraban algunas cosas colgantes, que Jessie reconoció como las réplicas de los diseños encontrados en los libros de Leonardo da Vinci. Y tras todo ello, un ventanal enorme, a cuyo lado se encontraba una mesa. Jessie entendió que se encontraba en el estudio de alguien que quizá era un diseñador.

 Jamie corrió completamente las cortinas y el sol reveló los elegantes colores que adornaban cada cosa colgando del techo. Le mostró una silla a Jessie, quien se sentó tranquilamente mientras Jamie tomaba asiento justo frente a ella.

- Mi nombre es Jamie Andreakis - comenzó lentamente mientras Jessie apenas se acomodaba - quizá no te suene de absolutamente nada, pero pronto sabrás muchas más cosas de mí. Poseo una gran red de empresas y tomaré posesión de ellas en algunos días.
- Entiendo - contestó Jessie- ¿cómo encajo yo en esto?
- Bueno, mi red de empresas necesita de una buena campaña publicitaria. He sabido de tu trabajo en la empresa de Nelson y...
- Espera - interrumpió Jessie - había pasado por alto que no sé de donde nos conoces y porqué estás haciendo esto.
- No te confundas Jessie - cortó - soy una persona de negocios, así que una de mis conocidas me invitó a lo que sería la boda de ustedes y desde luego me habló de su trabajo. El resto fue simplemente investigar - contestó antes de abrir un cajón y sacar un sobre manila que le tendió a Jessie.

  Jessie revisó el contenido del sobre mientras dejaba escapar un largo suspiro. Sólo eran fotos de las personas que trabajaban en la empresa, así como los proyectos que habían encabezado y los contratos obtenidos.  Su nombre y currículum aparecían en primera plana.

- De acuerdo...Jamie...¿qué es lo que me estás proponiendo?

  La sonrisa de Jamie se hizo demasiado grande en ese momento, por lo que Jessie anticipó que no sería algo fácil. André entraba en ese momento con un par de vasos de cristal. Jessie tomó uno y sorbió despacio el contenido.

- Trabaja para mí dos años. Al final de ese contrato, yo me encargaré de que seas dueña de  tu propia empresa.
- ¿Qué? - contestó Jessie mientras su voz se ahogaba en su garganta.
- Te ofrezco una empresa, a cambio de que trabajes para mí dos años.
- Esa es una propuesta demasiado increíble para ser verdad.
- Bueno, no tengo por costumbre mentir si es lo que te preocupa.
- No me estoy refiriendo a eso...es sólo que me propones un contrato en el que únicamente yo salgo ganando...y eso...no es un negocio en absoluto.
- ¡Oh! en realidad no sabes cuál es el punto fuerte en este negocio -sonrió - Si mis cálculos son correctos, con la publicidad que hagas correctamente mis inversiones se verán más que retribuidas para un período de cinco años...con lo que perder una cantidad relativamente pequeña, no será nada para mí.
- ¿Y la promoción de tus empresas, las quieres aquí?
- En efecto - contestó mientras le daba la espalda y miraba por la ventana - Claro que la que debe decidir eres tú - prosiguió mientras le miraba de reojo - Vivir dos años a mi sombra puede ser algo difícil.
- ¿A tu sombra? No entiendo.
- Creo que entiendes perfectamente, Jessie - Jamie había abandonado la pose anterior para plantarse frente a ella mientras mantenía sus manos dentro de los bolsillos del pantalón - Durante dos años, permanecerás conmigo cinco días a la semana, sólo te daré dos días de descanso, correré con todos tus gastos, pero relativamente hablando, serás parte de mi familia y ser parte de mi familia no admite fugarse sin mi consentimiento.
- Eso suena bastante...
- Sé como suena, pero es una condición que necesito. Puedes mirarla en un contrato si te parece. Le pediré a Kafka que lo elabore cuando me des tu consentimiento.

  Jessie miró ese rostro detenidamente. La orgullosa forma en la que Jamie mantenía elevado su mentón le demostraba que estaba en la mejor posición de mantener sus condiciones y que muy poca gente le llevaba la contraria. Dos años era algo largo, pero a fin de cuentas pudiera ser no tan perjudicial.

- ¿Me permitirás pensarlo? - soltó mientras su mirada castaña sostenía la intensidad de los negros ojos de Jamie.

- Claro que si, sonrió Jamie. Ahora, tengo algunas que atender, así que puede que no nos veamos hasta mañana, eres libre de recorrer la casa pero te sugiero no interrumpirme por nada del mundo. Cualquier cosa puedes encargársela a María, ella siempre está pendiente de todo.

- De acuerdo - sonrió Jessie mientras abandonaba el lugar y Jamie miraba los últimos destellos del sol por la ventana. Al desaparecer complemente Jess, los párpados de Jamie se cerraron lentamente mientras daba un hondo respirar.

  Presionó el botón que cerraba nuevamente las cortinas y una luz tenue se encendió tras decir unas palabras.

- Has empezado, Andreakis - sonó una voz ligeramente divertida.
- Algún día tenía que hacerlo - contestó Jamie con la voz más aguda que antes.
- Oh, cierto. Así era desde el inicio - continuó la voz - aunque has tardado mucho.
- Lo sé, pero tenía mis motivos - respondió Jamie tras sentarse en el sillón frente al escritorio. Tú mejor que nadie lo sabes, Jamie  - y rió ligeramente.
- Es tan difícil ser tú - recibió como respuesta.
- Cierto, es tan difícil ser yo - contestó a su vez Jamie mientras abría lentamente los ojos. Su mirada era ligeramente diferente y en vez de sus oscuros ojos, la mirada de Jamie lucía un hermoso verde enmarcado en esos ojos que minutos antes eran negros. Se incorporó lentamente de su asiento mientras con su nueva mirada recorría el paisaje nuevamente - Jamie es Jamie, no importa como se vea, siempre será Jamie...aunque no sepas que Jamie es - decía mientras sonreía ligeramente.



“Frío. Hace frío. Estoy empezando a dejar de sentir mi cuerpo. Tengo sueño, es casi imposible poder tenerlos abiertos. Tengo mucho sueño...no puedo más.”

“Claro que puedes. Si los cierras, morirás”.

“¿Quién eres tú? No puedo verte...”

“Alguien de por aquí y por allá...”

6 comentarios:

  1. Interesante muy interesante ¿Que es Jamie? Muy buen capitulo

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  2. genial la historia, me tienes enganchada. Un saludo

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  3. Gracias a ustedes dos por pasarse y leerlo :)

    No puedo describirte muy bien qué es Jamie, pero cn el resto de la trama se entenderá :)

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  4. ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, quiero saber que pasaaaa.... me encanto este fic, tiene muy buena trama.. sos una genia KiT KaT.. espera con MUCHAS ansias el prox. cap..!! =)

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  5. muy bueno el fic, no se pero creo que me gusta demasiado el personaje de jamie. ademas creo que es su Ex

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  6. Gracias rulito y anak, espero que también les guste el capítulo 4, empezaremos ya a revelar el meollo del asunto y lo que viene jajajaja. Besos :)

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