Segunda Parte.....ejem ejem
miércoles, 8 de abril de 2009
El Fic sin título - Cap XI
Aquí les dejo el siguiente cap del fic sin título, este cap tiene dos partes.
besitos a tod@s y discukpen que el post venga tan tarde, es q hoy día fue un día espantoso ufff, bueno ya. XDDDD
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Capítulo XI: Memorias, dudas, temores, proyectos…
besitos a tod@s y discukpen que el post venga tan tarde, es q hoy día fue un día espantoso ufff, bueno ya. XDDDD
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Capítulo XI: Memorias, dudas, temores, proyectos…
martes, 7 de abril de 2009
Reiniciando la vida - Capítulo 12
Hola gente del Baúl, continuamos con esta interesantísima historia que se acerca a su final... Quienes estén a favor de que Katsumi no sufra más levanten la mano *soltando el teclado y levantando su mano derecha* Debo decir que me ha gustado mucho esta historia, porque se sale de lo común y está muy bien contada. Así que sin más, les dejo con el penúltimo capítulo.
Enjoy!
Autora: Eli
Capítulo 12: La última aventura.
Sin saber como, comencé a sentirme mal, sentí como poco a poco iba perdiendo el conocimiento. Luché por alcanzar el botón para llamar a una enfermera, pero cuando estaba por tocar el botón, una mano me sujetó por la muñeca. Con dificultad traté de mirar quien era la persona que me sujetaba, pero no podía ver nada; todo estaba borroso. Entonces la voz de esta persona dijo:
- No luches contra el somnífero, de todas formas no lograrás escapar de esta.
... La voz...
- ¡Andrea!- exclamé como pude en mi estado de semiinconsciencia-: ¿por... por qué?
Autora: Eli
Capítulo 12: La última aventura.
Sin saber como, comencé a sentirme mal, sentí como poco a poco iba perdiendo el conocimiento. Luché por alcanzar el botón para llamar a una enfermera, pero cuando estaba por tocar el botón, una mano me sujetó por la muñeca. Con dificultad traté de mirar quien era la persona que me sujetaba, pero no podía ver nada; todo estaba borroso. Entonces la voz de esta persona dijo:
- No luches contra el somnífero, de todas formas no lograrás escapar de esta.
... La voz...
- ¡Andrea!- exclamé como pude en mi estado de semiinconsciencia-: ¿por... por qué?
Quise preguntarle porque estaba haciendo esto, pero entonces caí inconsciente bajo los efectos de un somnífero que ella había puesto en mi té.
Según creo, estuve inconsciente por varias horas, pues al despertar, lo primero que noté fue la falta de luz. Abrí mi ojo con cautela, me dolía la cabeza y mi rodilla. Estaba muy mareada.
Estaba acostada boca arriba sobre una superficie dura, ya no estaba en el hospital, ya no tenía conectada la morfina intravenosa que me habían puesto para calmar el dolor, de ahí el intenso dolor que me impedía despertar del todo.
Pocos minutos después escuché un ruido a mi derecha, sin duda el sonido de una puerta al abrirse. Emití un ligero quejido al voltear la cabeza para ver que sucedía a mi derecha. Entonces habló la voz que de tan sólo recordarla aún me provoca pánico.
- Al fin despiertas... llevo muchas horas esperando.
Acto seguido escuché sus pasos acercándose, a cada paso que resonaba en el lugar mi corazón se aceleraba, esperando lo peor.
Andrea apareció en mi campo visual de golpe, provocando que mi respiración se acelerara como si hubiera estado corriendo. El miedo debió de haber estado evidentemente marcado en mi rostro, pues ella dijo:
- No me mires así, sólo quiero conversar...- Aunque algo en su tono de voz hacía pensar todo lo contrario.
Sin poder controlarme comencé a llorar, lloraba de miedo y de incredulidad, no podía dejar de pensar en lo que podría hacerme Andrea ahora que estaba prácticamente a su merced, todo eso no podía estar pasándome a mi.
- No llores- dijo con una falsa compasión.
- ¿Qué quieres?- logré decir con una voz que no se parecía a la mía, debido a las lágrimas.
- No lo sé... Aún no lo he pensado.- respondió riendo con malicia.
Entonces desapareció de mi campo visual y movió algunas cosas en algún lugar de la habitación.
Escuché sus pasos acercándose otra vez; de improviso ella tomó mis manos y las levantó por sobre mi cabeza con brusquedad sin encontrar mucha resistencia de mi parte, el miedo me tenía absolutamente paralizada. Sentí como apretaba mis muñecas con algo, creo que era algo como una cuerda.
- Lo mejor será que no trates de soltarte- dijo burlona probando los nudos que sujetaban mis brazos firmemente sobre mi cabeza.
Luego dio un rodeo y repitió el procedimiento con mis piernas, tirando de mi pierna dañada con especial fuerza, arrancando un grito de dolor de mis labios.
- Grita todo lo que quieras, aquí nadie podrá molestarnos.
Cuando ya estuve bien atada de brazos y piernas, Andrea salió de la habitación, dejándome a solas con mi miedo.
Aún llorando y con el corazón acelerado comencé a examinar la habitación donde me encontraba. Estaba rodeada de estanterías con cajas, envases de distintas cosas, a mi izquierda pude ver una lavadora. Sin duda alguna esta era una especie de bodega o sótano, por eso nadie iba a escucharme, era un lugar abandonado. Lo deduje por la suciedad que predominaba en todos los rincones.
Eso fue todo lo que el dolor, el miedo y las lágrimas me permitieron observar, mientras pensaba lo más claramente que podía en salir de ahí. Moví las manos con desesperación tratando de soltarme, pero mis amarras estaban muy firmes.
No sé cuánto tiempo estuve sola tratando de soltarme , sólo se que me detuve cuando escuché la puerta abrirse otra vez, era Andrea que regresaba.
- ¿Qué pretendes?- le pregunté con los dientes apretados.
- Quiero que sufras, que te des cuenta que España no es tu lugar; quiero que todas las noches despiertes aterrada con el recuerdo de tu paso por nuestro país, eso pretendo.- respondió lentamente mientras caminaba hacia mi.
Volteé la cabeza hacia la derecha para poder mirarla, quería que su mirada encontrara la mía, había decidido que no mostraría miedo ante ella; no le daría en el gusto.
Ella fijó sus ojos en mi sonriendo socarronamente, seguramente notando mi recién adquirido valor, pues dijo:
- No te servirá de nada tratar de amedrentarme con tu mirada, de todas formas haré lo que tengo planeado jajaja.
- Entonces me mostró una botella que traía en sus manos; sin decir nada la destapó y mojó un trapo sucio con el liquido contenido en ella. De inmediato el paño comenzó a deshacerse.
- Ácido- fue todo lo que dijo ella al ver que yo miraba el trapo se quedó mirándome atentamente mientras yo seguía observando la acción del ácido. Luego de unos segundos de silencio dijo-: ¿Sabes que tan corrosivo puede ser esto? ¡Porque pretendo que lo sientas!.
Fue hacia la mesa al lado de la puerta y dejó algo ahí, luego caminó de regreso a mi lado con la botella destapada y habló nuevamente:
- Veamos cuanto aguantas.
Con una sonrisa torcida en los labios puso la botella a cierta altura de mi torso y sin más dejó caer sobre mi un par de gotas del ácido. Traté desesperadamente de soltarme de mis ataduras, dentro de unos pocos segundos el ácido disolvería el camisón del hospital que llevaba puesto y entraría en contacto con mi piel y me quemaría terriblemente.
Pocos segundos después sentí el ácido quemando mi costado izquierdo, el dolor se apoderó de mi, grité con todas mis fuerzas mientras trataba aún de soltarme para terminar con el dolor.
A los pocos minutos aguantando el dolor agonizante quemando mi costado, se me nubló la vista y sentí que comenzaba a perder el conocimiento; luché por mantenerme conciente y no dar en el gusto a Andrea gritando, pero fu inútil caí en un sueño inducido por el dolor.
No se cuanto tiempo estuve inconsciente, pero luego de un rato, la puerta del lugar fue abierta con brusquedad, azotándose contra la pared, Andrea se volteó hacia allí para ver quien osaba interrumpir mi tortura. O al menos eso creo haber visto, estaba muy mal, sudaba a mares, el costado me escocía, la rodilla me dolía mucho y la cabeza no dejaba de darme vueltas.
Los agentes González y Rodríguez entraron a la habitación apuntando a mi captora con sus armas de servicio.
- ¡Quieta!- gritó Rodríguez con furia, sin dejar de apuntarle mientras se acercaba.
Andrea al verse atrapada lanzó la botella con ácido a la agente Rodríguez que con un movimiento rápido la esquivó y disparó sin más, apuntando deliberadamente a la pierna derecha de Andrea, dándole en pleno muslo.
Andrea ahogó un grito al caer al piso a mi lado. De inmediato los dos agentes se abalanzaron sobre ella para esposarla y llevarla fuera. Detrás de los agentes entraron luego del disparo unos cinco policías y dos paramédicos.
Uno de ellos se encargó de Andrea y el otro con ayuda de los policías me desataron y me sacaron del lugar. Pero no recuerdo nada desde el disparo, creo que volví a perder el conocimiento al saberme salvada de las manos de Andrea.
*************************************
Luché por abrir el ojo; no sabía donde estaba ni que pasaba conmigo, veía todo borroso y estaba muy oscuro. Sentía la espalda sudada, en realidad estaba completamente sudada, no podía dejar de respirar agitadamente y me sentía extremadamente mareada. Sentí un dejo de lucidez, recordé que estaba a salvo, que la policía había arrestado a Andrea y seguramente yo estaba en el hospital.
El dolor en mi costado se apoderó de todo mi cuerpo, sentí que algo no andaba bien. Abrí el ojo luchando contra el sopor que me inundaba. Solté un quejido, entonces escuché la única voz que no esperaba volver a escuchar:
- Así que por fin despiertas...- Era Andrea.
Logré ver el techo del lugar... no estaba en el hospital, seguía en el sótano, atada aún y con la quemadura en el costado doliendo cada vez más.
- Eileen...- murmuré para mi misma, mientras gruesas lágrimas caían por mis mejillas. Sabía que de no recibir ayuda pronto, podría morir y no vería una última vez a la mujer de mi vida.
- ¿Qué dices?- preguntó ella acercando su oído a mi boca para escucharme. Pero no repetí lo que había dicho, estaba muy débil, tenía mucha fiebre y casi deliraba. Dirigí mi mirada hacia Andrea tratando de enfocar la imagen y logré ver claramente su cuello a escasos centímetros de mi.
En una descarga de adrenalina en mi cuerpo, dejé de sentir el dolor que hasta entonces no me dejaba pensar y conseguí reaccionar en cosa de segundo. Tomando a Andrea por sorpresa, me abalancé sobre su cuello mordiendo con todas mis fuerzas. Ella gritó de dolor y trató de soltarse de mi, pero por más que ella tiraba hacia arriba no consiguió soltarse de mis dientes; comencé a sentir el sabor de la sangre en mis labios y junto con esto como Andrea dejó de intentar soltarse de mi.
Solté a Andrea, cayó sobre mi pecho sin sentido y sangrando por montones. Pero en ese momento no me detuve a pensar en ello, la descarga de adrenalina que me había despertado seguía estando ahí, lo que me había ayudado para usar toda la fuerza que me quedaba en salir de ese lugar. El sólo recuerdo de Eileen me hacía desear vivir.
Una vez más tiré de las ataduras que me mantenían contra la mesa, esta vez tiré con mucha fuerza, tanta que no me costó más que unos segundos de forcejeo conseguir liberar una mano, lo que siguió fue fácil; con una mano libre conseguí liberar la otra y luego de eso me desembaracé de Andrea que permanecía sin sentido, arrojándola al suelo.
Y finalmente me incorporé en la mesa, con el dolor en mi costado cada vez más presente, las fuerzas comenzaban a fallarme. Con torpeza me llevé el brazo derecho enyesado al lugar donde estaba la herida y la presioné con fuerza mientras con la otra mano desataba mis pies.
Respirando agitada y ya casi desfalleciendo pretendí bajarme de la mesa, pero todo lo que conseguí fue caer pesadamente al suelo a un lado de Andrea, pues mi pierna izquierda no podía soportar el peso de mi cuerpo. Un fuerte mareo se apoderó de mi.
- ¡No me voy a rendir! ¡Eileen!- exclamé sabiendo que Andrea ya no podría hacerme daño. Haciendo un último gran esfuerzo me puse de pie sobre mi pierna derecha sujetándome con la mano izquierda de la mesa donde había permanecido las últimas horas.
Caminé como pude hasta la puerta de la habitación arrastrando la pierna izquierda, al llegar ahí miré una última vez el lugar. Entonces lo vi: un teléfono celular en la mesa al lado de la puerta, eso era lo que Andrea había dejado allí antes de vaciar las gotas de ácido sobre mi torso. Con una sonrisa cansada lo tomé y salí del lugar.
Efectivamente me encontraba en un sótano, detrás de la puerta había una larga escalera que salía directamente a la calle.
- ¡Gracias al cielo!- exclamé al llegar arriba. La calle era pequeña, era apenas un callejón así que resolví caminar hasta salir del callejón con las fuerzas que me quedaban, me apoyé contra la pared y caminé unos eternos 20 metros hasta que salí a una avenida que yo conocía bastante bien, estaba a sólo minutos de la “Glorieta de Quevedo”, en la “Calle de Galileo”. Me dejé caer entonces contra la pared del edificio en la esquina del callejón y tomé el teléfono celular, marqué el primer número que se me vino a la mente, el de Eileen.
Luego de eso recuerdo poco, se que llamé a Eileen, que le dije donde estaba, recuerdo haber luchado contra el sopor que volvía a inundarme, traté de ignorar el dolor que crecía por segundos, hasta que al fin me desmayé. Esta vez estaba segura que despertaría en un lugar seguro.
lunes, 6 de abril de 2009
Jibun no Unmei cap XXXIII
Hola a todas ustedes, escapándome de algunas situaciones que obviaré mencionar, me he dado un respiro para poner la continuación del fic. Y sobre todo no andarme quedando con este calor que mata!!!! En fin, me dejo de quejar y continuamos.
Cap XXXIII Sinfonía
El ruido ambientaba un lugar lleno de desoladas caras, largas y pesadas a causa de los últimos resultados.
Era bien sabido por todo mundo que estas vacaciones veraniegas iban a ser las más complicadas de todas, no sólo porque muchos regresaban a sus lugares de estancia, sino porque muchos de ellos desaparecían a lugares privados personalmente hablando.
El viaje de Shizuru se había cancelado por asuntos pendientes de su padre a última hora y hace dos días todo mundo se había enterado de la pelea entre Tate y Takeda, que había acabado con un moratón en el rostro de Tate y un Takeda visiblemente lastimado.
Akira que había sido testigo de ese suceso había negado cuanta cosa le habían preguntado. Pudo haber hundido realmente a Takeda de haber querido, pero sabía que sólo habría recibido una llamada de atención y el asunto se habría complicado.
Y ahora, todos parecían haber entrado en una situación complicada al intentar reunirse para ir a la playa. Puesto que tenían que reunirse en grupos pequeños y organizarse para poder entrar en tres autos pequeños.
-Moo!!! – reñía Mai – somos demasiados – su mirada rápidamente pasó a contar a los implicados en ese asunto – Takumi, Akira-kun, Natsuki, Shizuru-san, Reito-san, Mikoto, Chie, Aoi, Tate-kun, Nagi, Shiho-chan, Mashiro-chan, Miyu-san, Alyssa-chan… - dio un largo suspiro – siguen sobrando dos..
-Mai-san – interrumpió Reito – te dije que no te preocuparas por ello – continuó mientras le guiñaba un ojo.
-Reito-san – Mai lo miraba mientras notaba que este seguía mirando hacia determinado sitio hasta que un destello a lo lejos y que se acercaba rápidamente.
Todo mundo empezó a escuchar el motor de un auto acercándose a excesiva velocidad y cuando reaccionaron no era sólo un auto, eran dos que competían ferozmente y con total agresividad.
Los pasmados ausentes notaban que ambos autos, parecían acercarse rápidamente… demasiado rápido y antes de de poder decir algo, todo mundo buscaba retirarse de la acera lo más rápido posible, Mai corría al lado contrario mientras Shiho y Tate se pegaban al borde de la acera pegada al acantilado, parecía q era mucho más factible sobrevivir al lanzarse por el acantilado y caer en el mar que intentar ser Hulk y detener a ambos autos.
Y cuando todos estaban por pegar de gritos un rechinido de llantas se hizo presente mientras ambos autos se detenían. Las puertas se abrieron ferozmente y por un lado Haruka salió para quedar cara a cara con Midori, que había salido de la otra puerta.
-Lo ves Haruka-san? – musitó Midori –Te he ganado por tres segundos!
-Tres segundos?? Midori-san! Te he ganado por dos centímetros!
-Ahora hablamos de medidas? – preguntó Midori mientras se erguía – creo que entonces no hay mucho que decir!
-No hablamos de esas medidas! – respondió una encolerizada Haruka mientras su fleco se alborotaba ligeramente.
-Midori-sensei!! – exclamaron lentamente los demás al observar a la maestra de historia, aquella persona que realmente sabía hacer llevaderas aquellas clases tan aburridas.
-Ah! Vaya vaya, si que son muchos, Reito – contestó Midori a su vez mientras miraba a Reito.
-Lo siento Midori-san, pero sabe que realmente todos estamos tan necesitados de un transporte – mediaba Reito.
-Reito-san – interrumpió Mai quedamente – la persona que esperábamos era…
-Si – contestó Reito lentamente – ella y…
Al dejar inconclusa esa parte, todo mundo miro a los respectivos acompañantes. Pero donde esperaban que estuviese Yukino, no había nadie y del lado de Midori la puerta del copiloto se abrió lentamente para dejar aparecer a Youko.
-Bueno, creo que debiéramos darnos prisa, no les parece?
-Youko-sensei!!! – exclamaron los demás aún más sorprendidos que el sólo hecho de ver aparecer a Midori en ese lugar.
Y antes de que todo pasara a mucho más grande alboroto una voz interrumpió por fin todo el escándalo previo.
-Entonces si ya estamos todos aquí lo mejor es marcharnos ya, no les parece?
-Esto estaba pensando precisamente Shizuru – interrumpió Haruka – mientras se plantaba a un lado suyo. El problema ahora será como acomodarnos…puesto que la mayoría son parejas…
Y al final, luego de discutirlo mucho y pensarlo un rato más, Shizuru y Reito ordenaron todo de manera tal que fuesen satisfechos, aunque claro, Natsuki, ella, Takumi y Akira no sufrieron conflicto alguno al ir todos en el auto de Shizuru.
La vista era realmente increíble, y aunque Shizuru no tenía la edad para conducir un auto de manera legal, con la compra del auto le habían dado una licencia especial, así que aparte de su serenidad les daba una seguridad al volante…lo que les hacía dudar mucho de las personas que iban adelante como si fuese una competencia de Fórmula uno. Aunque por los movimientos de un lado a otro, parecían una versión del Mario Kart…
-En todo caso sería Bowser – musitó quedamente Natsuki mientras Takumi ahogaba una risotada – ocurre algo, Takumi?
Takumi negaba enfatizadamente con la cabeza mientras trataba de concentrarse en la parte de adelante, pero al ver a los autos balancearse de esa forma estalló en una sonora carcajada mientras se presionaba el estómago lentamente.
Natsuki tenía la cara con un gesto de incomprensión que no atinaba a nada y Akira contestó.
-A Takumi le ha gustado la comparación, hace un rato que él y yo estamos jugando precisamente eso.
Shizuru sonrió lentamente mientras miraba por el espejo retrovisor. Y luego miraba a Natsuki, aquella chica, realmente le encantaba.
Después de casi conducir una hora, el escenario se transformó rápidamente en una visión verdaderamente espectacular, la montaña descendía hasta un paisaje marino y en cierta forma relajante.
-Shizuru – musitó Natsuki- este lugar es impresionante…
-Si – contestó Shizuru mientras sonreía al ver su extasiado rostro.
Al llegar notaron una casa construida prácticamente en una zona retirada de la playa y con un camino hacia la montaña. Natsuki preguntó eso antes de que una voz sonara a su espalda.
-Eso es porque puedes ir a un pequeño templo desde este lugar, Kuga-san.
-Yukino! – exclamó Natsuki.
-Vaya Yukino – interrumpió Haruka – creí que no llegarías.
-Lo lamento Haruka-chan, tuve algunas cosas que arreglar en casa antes de venir hacia aquí…
Haruka y Yukino se retiraron lentamente mientras Natsuki y Shizuru se quedaban en ese lugar. Shizuru explicaba que ese lugar era la casa de verano de la familia de Haruka.
Natsuki miró lentamente a Shizuru mientras la veía sonreír con cierta ternura. Sabía que ese lugar posiblemente le recordara una estancia anterior, tranquila y sin preocupaciones.
No se equivocaba, Shizuru recordaba años atrás, unas vacaciones, las olas del mar y el ruido de una caracola que su hermano había obtenido especialmente para ella.
-Escuchas Shizuru?
-Si, pero no entiendo, qué debo escuchar?
-Eso es simple Shizuru… sólo es el canto del mar…
-El canto del mar?
-Si, el mar tiene una pequeña orquesta, llena de ruidos extraños para nosotros, pero para todos sus habitantes, es como una pequeña sinfonía, una sinfonía en el fondo del mar.
Shin había dicho esas palabras mientras acariciaba el cabello de su hermana menor. Shizuru le había mirado a los ojos, aquellos ojos como los suyos, llenos de bondad.
La caracola, la tenía en su casa en Kyoto, como tantas cosas pequeñas que su hermano le había regalado. Shin había sido un amante de la naturaleza y de la vida.
Y parecía que junto con esa brisa, escuchaba recuerdos de antaño, una sinfonía, una caracola y la voz de su hermano a través de la brisa del mar.
Estabas tan absortos en sus pensamientos, que ninguno de ellos notaba una presencia cercana, alguien estaba mirandoles de forma detenida. Y aunque nadie en ese lugar se enterase de ello, la mirada de Okuzaki se desvió ligeramente hacia los matorrales y la sombra agazapada en ese lugar, se retiró.
Cap XXXIII Sinfonía
El ruido ambientaba un lugar lleno de desoladas caras, largas y pesadas a causa de los últimos resultados.
Era bien sabido por todo mundo que estas vacaciones veraniegas iban a ser las más complicadas de todas, no sólo porque muchos regresaban a sus lugares de estancia, sino porque muchos de ellos desaparecían a lugares privados personalmente hablando.
El viaje de Shizuru se había cancelado por asuntos pendientes de su padre a última hora y hace dos días todo mundo se había enterado de la pelea entre Tate y Takeda, que había acabado con un moratón en el rostro de Tate y un Takeda visiblemente lastimado.
Akira que había sido testigo de ese suceso había negado cuanta cosa le habían preguntado. Pudo haber hundido realmente a Takeda de haber querido, pero sabía que sólo habría recibido una llamada de atención y el asunto se habría complicado.
Y ahora, todos parecían haber entrado en una situación complicada al intentar reunirse para ir a la playa. Puesto que tenían que reunirse en grupos pequeños y organizarse para poder entrar en tres autos pequeños.
-Moo!!! – reñía Mai – somos demasiados – su mirada rápidamente pasó a contar a los implicados en ese asunto – Takumi, Akira-kun, Natsuki, Shizuru-san, Reito-san, Mikoto, Chie, Aoi, Tate-kun, Nagi, Shiho-chan, Mashiro-chan, Miyu-san, Alyssa-chan… - dio un largo suspiro – siguen sobrando dos..
-Mai-san – interrumpió Reito – te dije que no te preocuparas por ello – continuó mientras le guiñaba un ojo.
-Reito-san – Mai lo miraba mientras notaba que este seguía mirando hacia determinado sitio hasta que un destello a lo lejos y que se acercaba rápidamente.
Todo mundo empezó a escuchar el motor de un auto acercándose a excesiva velocidad y cuando reaccionaron no era sólo un auto, eran dos que competían ferozmente y con total agresividad.
Los pasmados ausentes notaban que ambos autos, parecían acercarse rápidamente… demasiado rápido y antes de de poder decir algo, todo mundo buscaba retirarse de la acera lo más rápido posible, Mai corría al lado contrario mientras Shiho y Tate se pegaban al borde de la acera pegada al acantilado, parecía q era mucho más factible sobrevivir al lanzarse por el acantilado y caer en el mar que intentar ser Hulk y detener a ambos autos.
Y cuando todos estaban por pegar de gritos un rechinido de llantas se hizo presente mientras ambos autos se detenían. Las puertas se abrieron ferozmente y por un lado Haruka salió para quedar cara a cara con Midori, que había salido de la otra puerta.
-Lo ves Haruka-san? – musitó Midori –Te he ganado por tres segundos!
-Tres segundos?? Midori-san! Te he ganado por dos centímetros!
-Ahora hablamos de medidas? – preguntó Midori mientras se erguía – creo que entonces no hay mucho que decir!
-No hablamos de esas medidas! – respondió una encolerizada Haruka mientras su fleco se alborotaba ligeramente.
-Midori-sensei!! – exclamaron lentamente los demás al observar a la maestra de historia, aquella persona que realmente sabía hacer llevaderas aquellas clases tan aburridas.
-Ah! Vaya vaya, si que son muchos, Reito – contestó Midori a su vez mientras miraba a Reito.
-Lo siento Midori-san, pero sabe que realmente todos estamos tan necesitados de un transporte – mediaba Reito.
-Reito-san – interrumpió Mai quedamente – la persona que esperábamos era…
-Si – contestó Reito lentamente – ella y…
Al dejar inconclusa esa parte, todo mundo miro a los respectivos acompañantes. Pero donde esperaban que estuviese Yukino, no había nadie y del lado de Midori la puerta del copiloto se abrió lentamente para dejar aparecer a Youko.
-Bueno, creo que debiéramos darnos prisa, no les parece?
-Youko-sensei!!! – exclamaron los demás aún más sorprendidos que el sólo hecho de ver aparecer a Midori en ese lugar.
Y antes de que todo pasara a mucho más grande alboroto una voz interrumpió por fin todo el escándalo previo.
-Entonces si ya estamos todos aquí lo mejor es marcharnos ya, no les parece?
-Esto estaba pensando precisamente Shizuru – interrumpió Haruka – mientras se plantaba a un lado suyo. El problema ahora será como acomodarnos…puesto que la mayoría son parejas…
Y al final, luego de discutirlo mucho y pensarlo un rato más, Shizuru y Reito ordenaron todo de manera tal que fuesen satisfechos, aunque claro, Natsuki, ella, Takumi y Akira no sufrieron conflicto alguno al ir todos en el auto de Shizuru.
La vista era realmente increíble, y aunque Shizuru no tenía la edad para conducir un auto de manera legal, con la compra del auto le habían dado una licencia especial, así que aparte de su serenidad les daba una seguridad al volante…lo que les hacía dudar mucho de las personas que iban adelante como si fuese una competencia de Fórmula uno. Aunque por los movimientos de un lado a otro, parecían una versión del Mario Kart…
-En todo caso sería Bowser – musitó quedamente Natsuki mientras Takumi ahogaba una risotada – ocurre algo, Takumi?
Takumi negaba enfatizadamente con la cabeza mientras trataba de concentrarse en la parte de adelante, pero al ver a los autos balancearse de esa forma estalló en una sonora carcajada mientras se presionaba el estómago lentamente.
Natsuki tenía la cara con un gesto de incomprensión que no atinaba a nada y Akira contestó.
-A Takumi le ha gustado la comparación, hace un rato que él y yo estamos jugando precisamente eso.
Shizuru sonrió lentamente mientras miraba por el espejo retrovisor. Y luego miraba a Natsuki, aquella chica, realmente le encantaba.
Después de casi conducir una hora, el escenario se transformó rápidamente en una visión verdaderamente espectacular, la montaña descendía hasta un paisaje marino y en cierta forma relajante.
-Shizuru – musitó Natsuki- este lugar es impresionante…
-Si – contestó Shizuru mientras sonreía al ver su extasiado rostro.
Al llegar notaron una casa construida prácticamente en una zona retirada de la playa y con un camino hacia la montaña. Natsuki preguntó eso antes de que una voz sonara a su espalda.
-Eso es porque puedes ir a un pequeño templo desde este lugar, Kuga-san.
-Yukino! – exclamó Natsuki.
-Vaya Yukino – interrumpió Haruka – creí que no llegarías.
-Lo lamento Haruka-chan, tuve algunas cosas que arreglar en casa antes de venir hacia aquí…
Haruka y Yukino se retiraron lentamente mientras Natsuki y Shizuru se quedaban en ese lugar. Shizuru explicaba que ese lugar era la casa de verano de la familia de Haruka.
Natsuki miró lentamente a Shizuru mientras la veía sonreír con cierta ternura. Sabía que ese lugar posiblemente le recordara una estancia anterior, tranquila y sin preocupaciones.
No se equivocaba, Shizuru recordaba años atrás, unas vacaciones, las olas del mar y el ruido de una caracola que su hermano había obtenido especialmente para ella.
-Escuchas Shizuru?
-Si, pero no entiendo, qué debo escuchar?
-Eso es simple Shizuru… sólo es el canto del mar…
-El canto del mar?
-Si, el mar tiene una pequeña orquesta, llena de ruidos extraños para nosotros, pero para todos sus habitantes, es como una pequeña sinfonía, una sinfonía en el fondo del mar.
Shin había dicho esas palabras mientras acariciaba el cabello de su hermana menor. Shizuru le había mirado a los ojos, aquellos ojos como los suyos, llenos de bondad.
La caracola, la tenía en su casa en Kyoto, como tantas cosas pequeñas que su hermano le había regalado. Shin había sido un amante de la naturaleza y de la vida.
Y parecía que junto con esa brisa, escuchaba recuerdos de antaño, una sinfonía, una caracola y la voz de su hermano a través de la brisa del mar.
Estabas tan absortos en sus pensamientos, que ninguno de ellos notaba una presencia cercana, alguien estaba mirandoles de forma detenida. Y aunque nadie en ese lugar se enterase de ello, la mirada de Okuzaki se desvió ligeramente hacia los matorrales y la sombra agazapada en ese lugar, se retiró.
domingo, 5 de abril de 2009
Epitaph [Letter 2] 12 - 24
sábado, 4 de abril de 2009
curioseando por el universo yuri
Hola bloguers hoy vuelvo con otra nueva entrega de LAS CURIOSIDADES....
Lo cierto es que yo siempre he sido fan de los comics, en ellos era muy habitual la aparición estelar de otros personajes de colecciones hermanas o vivencias nuevas en universos paralelos.Lo que hoy os presento es el homenaje de una serie que según algun@s se convertirá en mítica a otra serie mítica donde las haya; y es que la influencia yuri ha aumentado en los últimos tiempos, vivamos unos minutos como si todo fuera yuri, aqui os dejo con la siguiente incognita WHAT IF Evangelion fuera una serie yuri
Lo cierto es que yo siempre he sido fan de los comics, en ellos era muy habitual la aparición estelar de otros personajes de colecciones hermanas o vivencias nuevas en universos paralelos.Lo que hoy os presento es el homenaje de una serie que según algun@s se convertirá en mítica a otra serie mítica donde las haya; y es que la influencia yuri ha aumentado en los últimos tiempos, vivamos unos minutos como si todo fuera yuri, aqui os dejo con la siguiente incognita WHAT IF Evangelion fuera una serie yuri
Ahora os propongo un pequeño juego tratad de encontrar a la familia de las rosas blancas, abajo os dejo el opening original para que vayais comparando quien hace de quien en cada serie.
vale os he engañado pero no me he podido resistir a que vierais al Comandante Ikari versión travelo XDDDD aqui va la versión buena
vale os he engañado pero no me he podido resistir a que vierais al Comandante Ikari versión travelo XDDDD aqui va la versión buena
viernes, 3 de abril de 2009
Kannazuki no Miko - CD Drama Kimi no Mau Butai

Hola a tod@s!
Como es Viernes, día en que empezamos a relajarnos después de una semana agotadora :) les dejo de regalo un cd drama, en este caso el de la serie Kannazuki no Miko llamado Kimi no mau butai. Espero lo disfruten. Creo que después de ver los videos de loqueando, no volveré a mirar igual esta serie XD
En fin, les deseo un feliz fin de semana, se cuidan y nos vemos el Martes en un nuevo posteo de Akari.
Enjoy!
Para quienes deseen entender un poco de qué va, pueden leer la traducción, gracias al foro Coyuhi. Clic aquí para ir al enlace.
jueves, 2 de abril de 2009
Kannazuki no miko - Aoi Tsuki to Taiyou To
Hoola gente!! Hoy he tardado un poco más en postear pero es que no he parado por mi casa... bueno aquí os traigo un doujin de Kannazuki no miko hecho por Kaishaku, el mismo que creó el manga. Traducido al inglés por Akayuuki. Es un poco guarrindonguete pero tampoco mucha cosa (comparado con lo que publican unas pervers de por aquí que yo me sé... :P) Bueno sin más aquí lo teneis. Pezqueñines no que lo que sale no es apto para menores!!!
Continuará...
Continuará...
Loquendo con Strawberry y Kannazuki
Tenía que dejar guardados estos videos en algún lugar, así que qué mejor manera que haciendolo en una entrada "curiosa".
Para reir, advierto que tienen ciertas palabritas subidas de tono. Pero es muy recomendable. Gracias a Clemen por pasarme el de Strawberry.
Strawberry Panic
Kannazuki no miko
miércoles, 1 de abril de 2009
La rosa y el picaflor - cap II
Hola hola, buenos días y a levantarse mis querid@s Bloggermaniac@s. Hoy les traigo recién salido del horno (xq lo fresco es lo mejor) el segundo cap de La rosa y el picaflor.
Espero sus comentarios, muchos besos y ya me voy a la universidad T__T
Ali Dagos
No era raro para mi despertar antes que ellas, después de todo solía dejarlas solas antes de que siquiera se diesen cuenta.
Me dolía un poco la cabeza, así que me acomodé lo mejor que pude sobre la almohada. Al girar mi cuerpo, pude ver su silueta finamente delineada por la luz de luna que entraba por la ventana y fue que me sorprendí a mi misma esbozando una sonrisa, era cierto, la quería, pero……no tengo excusas.
Pasé suavemente mis manos por sus hombros. Su piel suave me hacía estremecer cada vez que la rozaba, no importaba cuantas veces hubiera sido mía, cada toque era especial y se grababa en mis manos.
- Mmmm… - esa piel y ese suave aroma entre fresco, ácido y dulce; era un aroma grabado en el fondo de mis sentidos y lo reconocería donde fuera. Todo lo tenía ella.
Mi mano continuó lentamente su recorrido hacia su cintura rozando un poco sobre la sábana su vientre y sentí como Lauren se estremecía, era una chica cosquillosa.
Atraje sus caderas hacia las mías, me moría por tenerla una vez más. Hundí mi cabeza en su cuello mientras aspiraba su aroma, el cual empezaba a activarme. Recuerdo besar su cuello y escuchar sus risitas nerviosas entre sueños como respuesta.
- Lauren – le susurré al oído – eres mía ¿verdad?
- Hmmm ¿Dana? – Ella se desperezaba mientras se giraba hasta estar las dos, cara a cara.
- Eres mía ¿verdad? – me repetí, arrodillándome en la cama, empezando a sentir cierto frenesí decorado de pasión y lujuria. Sabría que mis apetitos impacientes por ti, arremeterían y entrarían en acción en cualquier momento…
Y en eso te incorporaste aún cubierta por las sábanas, me miraste directamente clavando tus pupilas en las mías.
- Dana… ¿eres mía? – y sentí toda la culpa sobre mi espalda. Pidiendo lo que no podía dar.
Fue como si comprendieras la verdad del universo. Me miraste estupefacta mientras tu usual posición de “ataque” se desvanecía. Esos ojos de animalito perdido, tan usuales en ti.
Intentaste desaparecer entre las sábanas, pudiera ser que te sintieras avergonzada por pedirme algo que tu no me podías ofrecer, pero era cierto.
- Pero…sí soy tuya Dana – giraste violentamente y tomaste la sábana que me cubría.
- Me alegra que me lo digas – me dijiste ya teniéndome en tus brazos.
- ¿Y eso?¿Por qué te alegra? – Sabía que no responderías, pero aún así esperaba que lo hicieras.
Solo me besaste como respuesta.
Y poco a poco la intensidad de ese beso, primero lleno de ternura, se fue incrementando; me tomaste el rostro entre tus manos y yo tan solo podía dejarme llevar.
¿Por qué nunca podías quedarte? Esas ganas de huir, aún hoy en día no entiendo tus razones, pero aprendí con el tiempo a respetarlas y saber que tienes un mundo aparte. Me acostumbré a ser solo un puerto al cual vienes a descansar, antes de volver a partir, de volver a zarpar sin mí; aprendí a soportar que soy solo eso, pero tengo el consuelo de ser el puerto que más te gusta… al menos, tú me lo dijiste así.
- Lauren, siento tanto deseo por ti…eres especial para mí – esas palabras salían de tu boca con una facilidad increíble, que siempre temía que fueran discurso ya estudiado varias veces y escuchado otras tantas. Me aferraba a la cruel esperanza de que fueran reales… ¿lo eran, verdad?
Y lo entendí; y entonces sentí el firme y a la vez tímido deseo de decirte cuanto sentía por ti, de decirte que deseaba que te quedaras a mi lado y que deseaba un futuro contigo.
Me había mordido la lengua y atorado con mis propias palabras tantas veces y tú habías tomado ventaja de ello, dando rienda suelta a nuestras bajas pasiones, ya me conocías, ya te conocía… era como que tuvieses un radar para estas cosas, siempre me callabas con un beso antes de que yo pudiera disparar las balas llenas de verdad y ungirte con mis propios deseos, fantasías e ilusiones.
Esta vez, sería diferente…
- Y tú para mí…Dana, yo…
- ¿Sí? – tus ojos ya empezaban a detectar el “peligro”. No me engañas, te pusiste tensa.
- Dana… Te amo…
Me estaba volviendo loca, de seguro…sí, eso ero porque no podía ser…
- Disculpa…me quedé absorta por un instante…¿Qué fue lo que dijiste?
- Ya me escuchaste – te sobresaltaste en ese momento y tus palabras salieron casi chillando – Dana, te am…
- ¡Shhh! Calla…Yo…
Estaba espantada… eso era… Tantas veces había escapado de situaciones así, pero esto era diferente.
- ¿Tú…?
- Yo… - y te miré – tengo que irme. Tomé mis cosas y empecé a vestirme lo más rápido que mi cuerpo me lo permitía. Tú hiciste igual.
- Dana…no puedes… - me decías mientras me perseguías, yo solo oía una voz que revoloteaba - ¡Dana! – y esta vez tuve que hacerte caso – No puedes escapar cada vez que te sientes comprometida.
- Yo…
- Tú que, Dana… No me traigas el cuento de que no puedes comprometerte, no otra vez con eso…
- Ya hemos pasado por esto… Dame mis llaves…
- No…¿A qué le temes tanto?
- Dame las llaves Lauren…
- Que no...
- Bien me iré a pie entonces, te regalo el auto…
- No seas idiota…
- Sabes que no puedo…
- ¿Y por qué demonios no? – Excelente pregunta – vamos, por favor, no tienes que irte así, no te estoy pidiendo que te cases conmigo, solo dije que te amo ¿Por qué te afecta tanto? – otra buena pregunta, pero no tenía respuesta.
Golpeé la cama y me dejé caer, solo pude ponerme a llorar de frustración, tal vez por no poder decirte, tal vez por no poder irme, realmente no lo sabía.
Espero sus comentarios, muchos besos y ya me voy a la universidad T__T
Ali Dagos
No era raro para mi despertar antes que ellas, después de todo solía dejarlas solas antes de que siquiera se diesen cuenta.
Me dolía un poco la cabeza, así que me acomodé lo mejor que pude sobre la almohada. Al girar mi cuerpo, pude ver su silueta finamente delineada por la luz de luna que entraba por la ventana y fue que me sorprendí a mi misma esbozando una sonrisa, era cierto, la quería, pero……no tengo excusas.
Pasé suavemente mis manos por sus hombros. Su piel suave me hacía estremecer cada vez que la rozaba, no importaba cuantas veces hubiera sido mía, cada toque era especial y se grababa en mis manos.
- Mmmm… - esa piel y ese suave aroma entre fresco, ácido y dulce; era un aroma grabado en el fondo de mis sentidos y lo reconocería donde fuera. Todo lo tenía ella.
Mi mano continuó lentamente su recorrido hacia su cintura rozando un poco sobre la sábana su vientre y sentí como Lauren se estremecía, era una chica cosquillosa.
Atraje sus caderas hacia las mías, me moría por tenerla una vez más. Hundí mi cabeza en su cuello mientras aspiraba su aroma, el cual empezaba a activarme. Recuerdo besar su cuello y escuchar sus risitas nerviosas entre sueños como respuesta.
- Lauren – le susurré al oído – eres mía ¿verdad?
- Hmmm ¿Dana? – Ella se desperezaba mientras se giraba hasta estar las dos, cara a cara.
- Eres mía ¿verdad? – me repetí, arrodillándome en la cama, empezando a sentir cierto frenesí decorado de pasión y lujuria. Sabría que mis apetitos impacientes por ti, arremeterían y entrarían en acción en cualquier momento…
Y en eso te incorporaste aún cubierta por las sábanas, me miraste directamente clavando tus pupilas en las mías.
- Dana… ¿eres mía? – y sentí toda la culpa sobre mi espalda. Pidiendo lo que no podía dar.
Fue como si comprendieras la verdad del universo. Me miraste estupefacta mientras tu usual posición de “ataque” se desvanecía. Esos ojos de animalito perdido, tan usuales en ti.
Intentaste desaparecer entre las sábanas, pudiera ser que te sintieras avergonzada por pedirme algo que tu no me podías ofrecer, pero era cierto.
- Pero…sí soy tuya Dana – giraste violentamente y tomaste la sábana que me cubría.
- Me alegra que me lo digas – me dijiste ya teniéndome en tus brazos.
- ¿Y eso?¿Por qué te alegra? – Sabía que no responderías, pero aún así esperaba que lo hicieras.
Solo me besaste como respuesta.
Y poco a poco la intensidad de ese beso, primero lleno de ternura, se fue incrementando; me tomaste el rostro entre tus manos y yo tan solo podía dejarme llevar.
¿Por qué nunca podías quedarte? Esas ganas de huir, aún hoy en día no entiendo tus razones, pero aprendí con el tiempo a respetarlas y saber que tienes un mundo aparte. Me acostumbré a ser solo un puerto al cual vienes a descansar, antes de volver a partir, de volver a zarpar sin mí; aprendí a soportar que soy solo eso, pero tengo el consuelo de ser el puerto que más te gusta… al menos, tú me lo dijiste así.
- Lauren, siento tanto deseo por ti…eres especial para mí – esas palabras salían de tu boca con una facilidad increíble, que siempre temía que fueran discurso ya estudiado varias veces y escuchado otras tantas. Me aferraba a la cruel esperanza de que fueran reales… ¿lo eran, verdad?
Y lo entendí; y entonces sentí el firme y a la vez tímido deseo de decirte cuanto sentía por ti, de decirte que deseaba que te quedaras a mi lado y que deseaba un futuro contigo.
Me había mordido la lengua y atorado con mis propias palabras tantas veces y tú habías tomado ventaja de ello, dando rienda suelta a nuestras bajas pasiones, ya me conocías, ya te conocía… era como que tuvieses un radar para estas cosas, siempre me callabas con un beso antes de que yo pudiera disparar las balas llenas de verdad y ungirte con mis propios deseos, fantasías e ilusiones.
Esta vez, sería diferente…
- Y tú para mí…Dana, yo…
- ¿Sí? – tus ojos ya empezaban a detectar el “peligro”. No me engañas, te pusiste tensa.
- Dana… Te amo…
Me estaba volviendo loca, de seguro…sí, eso ero porque no podía ser…
- Disculpa…me quedé absorta por un instante…¿Qué fue lo que dijiste?
- Ya me escuchaste – te sobresaltaste en ese momento y tus palabras salieron casi chillando – Dana, te am…
- ¡Shhh! Calla…Yo…
Estaba espantada… eso era… Tantas veces había escapado de situaciones así, pero esto era diferente.
- ¿Tú…?
- Yo… - y te miré – tengo que irme. Tomé mis cosas y empecé a vestirme lo más rápido que mi cuerpo me lo permitía. Tú hiciste igual.
- Dana…no puedes… - me decías mientras me perseguías, yo solo oía una voz que revoloteaba - ¡Dana! – y esta vez tuve que hacerte caso – No puedes escapar cada vez que te sientes comprometida.
- Yo…
- Tú que, Dana… No me traigas el cuento de que no puedes comprometerte, no otra vez con eso…
- Ya hemos pasado por esto… Dame mis llaves…
- No…¿A qué le temes tanto?
- Dame las llaves Lauren…
- Que no...
- Bien me iré a pie entonces, te regalo el auto…
- No seas idiota…
- Sabes que no puedo…
- ¿Y por qué demonios no? – Excelente pregunta – vamos, por favor, no tienes que irte así, no te estoy pidiendo que te cases conmigo, solo dije que te amo ¿Por qué te afecta tanto? – otra buena pregunta, pero no tenía respuesta.
Golpeé la cama y me dejé caer, solo pude ponerme a llorar de frustración, tal vez por no poder decirte, tal vez por no poder irme, realmente no lo sabía.

























