miércoles, 8 de abril de 2009

El Fic sin título - Cap XI (parte dos)

Segunda Parte.....ejem ejem




Capítulo XI: segunda parte


Hacía frío esa noche. El agua caliente calmaba un poco la tristeza que sentía por dentro.

- ¡Vamos Natsuki! ¡Ya estuviste cuarenta y cinco minutos ahí dentro! – Mai tocaba la puerta del baño.
- ¿Natsuki? – preguntó Mikoto - ¿estás bien?
No hubo ninguna respuesta. De repente dejó de escucharse el agua de la ducha y la puerta se abrió. Natsuki salía envuelta en una toalla. Se topó con las miradas preocupadas de Mai y Mikoto.



- Estoy bien… - dijo antes de que preguntarán algo. Mai y Mikoto solo se miraron. Nadie dijo nada por un largo rato hasta que Mai vio que Natsuki ya vestida se acercaba a la puerta.
- ¿Natsuki? ¿A dónde vas?
- Solo voy a salir un momento –dijo la morena sin siquiera voltear. Su voz denotaba tristeza, estaba apagada.
- Pero ya es muy t…. – replicó la pelirroja siendo cortada por Natsuki.
- No es tu problema ¿verdad? – Y salió. Mai solo miró el espacio blanco de la pared que se veía a través de la puerta que Natsuki había dejado abierta.
- ¡Mai!
- ¿Qué pasa, Mikoto?
- Natsuki se llevó su arma – Mikoto mostraba la caja metálica, vacía en ese momento. Mai salió corriendo de la habitación; y Mikoto tras ella.



- “¿Por qué me llama ahora?” … ¿Aló?
- Nina, estoy yendo a recogerte.
- Pero no es fin de semana.
- Tú solo espérame, es necesario que vaya
- ¿Pasa algo malo?
- No, pero quiero que estés en casa unos días.
- ¿Algo en especial?
- No vamos de viaje el fin de semana.
- Que buena noticia – respondió sin mucho ánimo, su cabeza seguía con Nao.
- Bueno, me esperas l…
- ¿Qué?
- lista…¿Nina?
- ¿Papá…. Qué pasa?
- ¿Qué? No puedo…..escuchar……
- ¿Papá? – Nina tenía el horrible presentimiento de que algo malo estaba pasando - ¡¿Papá?!
- Ni….na….. no….. pue…..*clic* - la llamada se cortó.



- ¿Qué demonios está pasando? – Serguey seguía manejando cuando vio un auto negro detrás del suyo. Lamentablemente, le era familiar – “¿La corporación?.... No puede ser…..” – Se dio cuenta. Iban a prescindir de él. Habían intervenido el teléfono.
Sintió un fuerte golpe en la parte posterior del vehículo, así que solo puedo acelerar para intentar perderlos, pero con cada golpe, su auto perdía fuerza.
*******
Pasaban por los frondosos bosques que rodeaban todo el campus de Fuuka Gakuen. El auto no podía acelerar más y aquel vehículo le pisaba los talones.
- “¿Esto hicieron contigo, Saeko?” – Sintió otro golpe y el auto zigzagueó unos metros antes de recibir el golpe que lo haría volcar. Serguey solo pudo pensar en Nina. El auto dio varias vueltas de campana antes de quedar a un lado de la carretera destrozado.
Sentía sangre en la cara, se había golpeado con el volante ¿no estaba muerto?... Intentó moverse y un dolor tirante en su pierna izquierda, le indicó que si intentaba salir, saldría sin ella. Escuchó unos pasos cerca, pero el dolor era demasiado como para intentar moverse otra vez. Todo se puso negro.


*Farmacias Iwasaka*

- …Muy bien, ya veo… bueno… no tiene importancia…tráiganlo entonces…*clack* - El presidente colgó la llamada. La oficina quedó en silencio por un momento y simplemente se dedicó a revolver su copa y a encender un cigarrillo. Después de unos momentos, tomó de nuevo el teléfono – Sanada… ¿Cómo están esas dos?............... Pronto estará aquí…… te llamaré cuando se dirijan con ella para allá…..*clack* - El presidente volvió a colgar.
Abrió un cajón de su escritorio y sacó una foto. Estaba con las puntas dobladas y rotas, los bordes rasgados, en mal estado, pero la fecha escrita en el reverso indicaba que la foto no tenía más de veinte años.
Sus penetrantes ojos grises se posaron en el rostro blanquecino de una joven de cabello oscuro, de la foto. La chica llevaba gafas, un suéter cuello de tortuga, sus libros bajo el brazo, un café en la otra mano. Tenía una gran sonrisa. Detrás de ella, un chico alto, tez blanca, el cabello un tanto revuelto. Tenía un cigarro en la mano y sus libros en el otro, sus vivarachos ojos grises claro eran tan opuestos a los que observaban aquella escena inmortalizada en papel.
- “Saeko… pudimos haber logrado grandes cosas juntos…… Pero no tuviste lo necesario…Ahora, será Mi gloria…” – el presidente puso la foto nuevamente en su cajón y lo cerró de un golpe.






- ¡Natsuki!¡Natsuki!¡Detente! – Mai corría hacia ella, hasta llegar al claro donde Natsuki siempre estacionaba - ¿Qué demonios planeas? – Mai se detuvo a recuperar el aliento después de haber corrido para alcanzarla.
- Tengo que encontrar a Shizuru… - respondió sin prestarle mucha atención y colocándose el casco. Mai la miró y exasperada se acercó a ella. Le sacó el casco en un arrebato de cólera – Ahhhh…… ¿Mai? – una bofetada marcó su rostro al segundo siguiente.
- ¡Mai! – gritó Mikoto sorprendida por la reacción.
- ¿Quieres que te maten? – Mai tenía toda la impotencia acumulada en sus ojos – Entiende que no puedes hacerlo sola…
- Pero ¿Quién me va a ayudar?... ¡Nadie puede hacerlo!¡Ya no tenemos poderes, Mai!
- ¿Y por eso piensas que puedes hacerlo sola? – Los violáceos ojos de Mai se quedaron fijos en los de Natsuki. El silencio que reinaba se quebraría ante el sonido estruendoso de un golpe que marcó el rostro de Natsuki – ¡No actúes como una estúpida!



Un fuerte golpe abrió la puerta. Nina giró la cabeza y se encontró con un hombre uniformado de riguroso negro.
- Nina Wong, tenemos órdenes de llevarle a la corporación enseguida.
- ¿Y mi padre? – Nina ya sospechaba que algo extraño sucedía. Debía ganar tiempo.
Un guardia entró a la habitación y encañonó a Nina.
- Vamos… basta de preguntas y jueguitos… ¡Sal de una vez! – Nina solo cerró los ojos tranquilamente y salió de la habitación. No serviría de nada el intentar escapar.
- “Vaya, son tan buenos en su treta… nadie sabe que está pasando” – pensó Nina al ver las puertas de otras habitaciones.



Mai y Natsuki se sostenían la mirada y el ambiente comenzaba a ponerse tenso, cuando…… los sonidos de balas las hicieron reaccionar. Natsuki saltó de la motocicleta y echó al suelo a Mai y Mikoto. Levantó la mirada buscando a su agresor y vio que cerca de un auto, unos hombres de negro encañonaban sus pistolas.
- ¡Natsuki Kuga!¡Si cooperas, nadie resultará herido! – gritó él que parecía ser el líder - ¡Natsuki Kuga! – repitió.
- ¿Quién es? – dijo Mikoto en un susurro.
- No tengo idea – respondió Natsuki, sacó el arma de su cintura, debía usarla ahora – debe ser de la corporación – Mai y Mikoto miraron el arma en la mano de Natsuki y abrieron los ojos con espanto, como que Natsuki pudo ver – No… voy a darles pelea – la determinación de Natsuki se veía en sus ojos – “ellos podrán llevarme hasta ti…”
- ¡Natsuki Kuga!¡Nadie saldrá herido si cooperas y vienes con nosotros! – gritó el hombre por tercera vez.
- “¿Por qué me tiembla tanto la mano?” – Natsuki se veía decidida, pero esa decisión desaparecía mientras la morena empezaba a sudar levemente – “Vamos, ya he disparado antes… Yo puedo…puedo manejar esta cosa” – Natsuki aferró lo mas firmemente posible que podía la K-500. Pasó un poco de saliva, ahora sí lo haría.
- ¡Solo queremos que…! – Natsuki se exasperó y se paró en un impulso apuntando el arma con una mano firme.





- ¡Aquí tienen su cooperación, malditos! – Solo puso algo de fuerza en su índice, cuando un haz de luz salió del arma. Pero no fue como la luz de cuando se disparó la primera vez. Fue una bala luminosa, limpia y rápida, que empezó a rebotar contra el auto y los árboles, desarmando a algunos hombres. Otros dispararon. Natsuki que solo quería protegerse, disparó de nuevo y la luz formó una barrera que detuvo la balas – “¿Qué demo…?¿Qué rayos es esto?” – se preguntó mirando el arma en su mano. No podía perder más tiempo - ¡Mai, Mikoto!¡Corran! – pero fue muy tarde, en menos de lo que pudieron darse cuenta, habían llegado más automóviles, estaba rodeadas.
- ¡Danos el arma y entrégate!
- Demonios…. No tengo opción.
- Natsuki…
- ¿Mai? – Natsuki giró un poco la cabeza sin bajar la guardia.
- Ni se te ocurra rendirte.
- ¡Mai! ¿Qué vas a ….?¡MAI! – Mai corrió hasta uno de los hombres que cerraban el paso por atrás y lo golpeó, Natsuki sabía que Mai tenía determinación, pero incluso esta reacción le sorprendió. Natsuki subió a su moto y ordenó a Mikoto subir también. En un segundo, las dos estaban sobre el vehículo y Natsuki arrancaba - ¡Abran paso! – Natsuki disparó un par de veces para causar confusión - ¡Mai, dame tu mano! – Mai extendió su mano hacia la de Natsuki y se aferró como pudo, pero una bala las separó.
- ¡AHHHHH! – Mai cayó en el suelo, con la mano envuelta en sangre.
- ¡MAI!¡NOOO! – Mikoto estaba apuntó de saltar de la motocicleta, cuando escuchó la voz de Mai.
- ¡NO!¡Váyanse ya!
- ¡MAI! – Natsuki se detuvo y giró velozmente para poder ir por Mai.
- ¡QUE SE VAYAN! – las balas no tardaron en golpear la armadura metálica de la motocicleta.
- ¡No dejen que escape!¡Vamos, vamos, vamos! – los hombres subieron a Mai a uno de los autos y arrancaron tras Natsuki.
Habían perdido a Mai, Natsuki no se arriesgaría a disparar con ella dentro de esos autos. Solo aceleró lo más que pudo, pero ahora tenía la plena certeza de quienes se habían llevado a Shizuru y a Nao.



Cada vez que te veo, sabes que mi corazón se vuelca, se llena de emociones. Aún recuerdo cuando te vi por primera vez, mucho antes de dirigirte la palabra siquiera. Estabas ahí sentada, en la hierba. El viento agitaba tu cabello. Tu semblante, se veía apartado de todo, pero me capturó enseguida y por un momento mis oídos se cerraron de cualquier otro sonido que no fuera el viento agitando esa melena oscura y sedosa, hipnotizante. Ya no escuchaba a todo el foro de chicas que estaban detrás de mío. Ni siquiera notaste mi presencia.
*******
Tus mejillas sonrojadas por una ligera vergüenza. Un pétalo acariciaba tu mano en el momento que volteaste. Tus ojos llenos de sorpresa y curiosidad y al mismo tiempo, esa expresión de querer salir huyendo de ahí. Es una escena que guardaré siempre en mi corazón. Aquel día en los jardines de la academia.
- No deberías hacer eso – Te congelaste por un momento – Las flores debe ser amadas. Ellas florecen con toda la fuerza de sus cortas vidas (*Nota de la autora: Esta escena ya es legendaria entre los fans de mai hime y sobretodo de esta pareja verdad??? ^^)
- ¿Eh? – Dos ojos verdes se clavaron como estacas de hielo en mí. Te ruborizaste, estabas apenada por ello. Esos ojos, pude ver calidez en ellos, mientras superficialmente se veían fríos. Trataste de medirme, con esa mirada inquisitiva.
Fue ese el momento, como si algo se activará dentro mío. Sentí que mi corazón latía con más fuerza, pensé que se saldría de mi pecho, pensé incluso que tú podrías escuchar ese fuerte latir y me avergonzaría por ello, jamás me había pasado, jamás lo había sentido por nadie. Me enamoré de ti Natsuki.
*******
- Eh…. ¿Dónde…? – Shizuru estaba abriendo sus ojos y rápidamente los cerró de nuevo. Había mucha luz, le lastimaba. Intentó abrir los ojos de nuevo, poco a poco. Giró la cabeza y vio a Nao, desnuda en lo que parecía una camilla. Tenía suero en un brazo – Na…Nao…. – Shizuru intentó estirar un brazo hasta ella y se dio cuenta que estaba atada a una camilla y también desnuda. En frío comenzaba a afectarle. Lentamente, quedó inconsciente.



*******
Cuanto me complacía correr la puerta del aula del consejo y encontrarte ahí sentada. Frente al computador, con esa mirada de concentración; y en algunas ocasiones dormida, donde podía apreciar tu rostro en calma, en paz, acariciar tus cabellos, deleitarme al escuchar tu respiración.
*******
- Nat…su…ki…

*******
Tantas veces intenté aprovechar las pequeñas oportunidades que se me presentaban, sobretodo cuando dormías, pero, mi respeto y amor por ti pudieron por un tiempo, más que el propio deseo de tenerte, pero solo por un tiempo. Fui como una bomba de tiempo y cuando el tiempo se acabó, exploté de pasión por ti. Ya lo sabes, lo descubriste aquella noche.
*******
Una luz muy fuerte alumbraba en sus ojos, pasaba del uno al otro. Solo escuchaba murmullos, no entendía mucho…
- ¿Qué pasó?
- No sabemos señor, solo quedó inconsciente.
- Trabajo con un grupo de inútiles que no s……. – ya no pudo escuchar más, sus pensamientos la asaltaron de nuevo.

*******
Aquella noche te vi llegar corriendo. Tu rostro se veía feliz. Ya desde un tiempo se te veía así.
- ¡¡¡ESPERAAAAAAAAAAA!!!¡¡¡SHIZURU!!! – Eran las 10:15 de la noche. Todo dejó de importarme al verte venir corriendo hacia mí gritando mi nombre
– No quería que te fueras sin despedirme - Yo tampoco quería irme sin verte, es la verdad, tú lo sabes.
Preguntaste a dónde me iría, no importaba mientras estuviera cerca tuyo.
Recuerdo que aquella noche volví a explotar, te besé sin permiso, sin aviso, sin vergüenza. Tan solo sentir de nuevo la calidez de esos labios, de tu cuerpo, descontrolaba mis pensamientos.
Te dejé ahí porque no quería enfrentarte, así que salí huyendo.
- Perdona mi egoísmo, Natsuki – Te dije. De verdad Natsuki… soy tan cobarde…
*******

- Está despertando, doctor… - Solo vio que una sombra que la miraban desde detrás del vidrio. Estaba de nuevo en la celda. Se incorporó con esfuerzo. Llevaba ropa de nuevo. Todo le daba vuelta y tenía un sabor horrible en la boca… ¿Qué era?.... Shizuru se llevó una mano a la boca y tocó apenas sus labios.
- “¡¿Sangre?!” – No sentía los labios rotos, ni siquiera partidos. El brazo que apenas la sostenía, Shizuru sentía que se partiría así q se sentó sobre sus piernas y pasó un vistazo rápido a la celda pasando por alto a todo ese grupo con pulcros guardapolvos blancos. Nao estaba ahí también, en el suelo…. Pero había alguien más…. - ¡¡¿¿Mai??!!
- ¡¡Shizuru-san!! – Mai levantó la cabeza, estaba sentada, apoyada contra la pared. Todavía no se encontraba en el estado deplorable de las otras dos. Mai se levantó y corrió hacia ella. Shizuru pudo ver que Mai tenía raspadas las rodillas. Mai cayó al suelo. Estaba más débil de lo que aparentaba.
- ¡Mai!
- No es nada – la tranquilizó con una dulce y sincera sonrisa. Una sonrisa que Shizuru sabía interpretar a la perfección pero de manera vacía. Pensó inmediatamente en Natsuki, pero no podían hablar ahí, no hasta que esas personas se fueran y dejarán de observarlas.
- Demasiada conversación señoritas – Ese hombre de nuevo, parado frente a ellas con aquella risa burlona y sarcástica. Miraba profundamente en los ojos carmesí de Shizuru.
La castaña se incorporó con toda las fuerzas que su cuerpo podía proporcionarle. Mai se puso a su lado, pero Shizuru hizo que retrocediera.
- Ve con Nao, por favor – Shizuru se plantó frente a ese hombre que en tan poco tiempo repudiaba como a nadie. Shizuru solo sonrió como aquella vez, aquella vez que pensaba que todo se interponía entre ella y su amor, como aquella vez que peleó con Yukino y que sin compasión eliminó a la persona que ella más amaba. Esa sonrisa de nuevo se dibujo en su rostro. Se veía fuerte de nuevo.
- ¿Qué se propone ahora?
- Vaya señorita Fujino. Que fuerza admirable la suya. El estado en el que está y todavía puede hacerse la valiente. Hace que me interese mas en usted – el presidente bajó la voz – Aprenda cual es su lugar – seguido de esto un fuerte golpe marcó sus ahora pálidas mejillas. Tuvo la fuerza suficiente para quedar en pie – Que me propongo lo sabrá ya pronto. Tenga paciencia que solo faltan algunos invitados a la fiesta para que está pueda comenzar.
Unos golpes en el vidrio hicieron que voltearan sus cabezas a esa dirección.
- Presidente, parece que ya llegó una de las invitadas de honor – dijo el doctor Sanada a sus espaldas – Nina estaba al otro lado de esa celda, custodiada por dos hombres. Sus ojos de miel se cruzaron inmediatamente con los rubíes de la castaña.
- ¡Shizuru! – Nina abrió los ojos grandes como dos platos.
- ¡Nina! – Shizuru estaba más que sorprendida. ¿Qué hacía ella ahí?
- ¡Nao! – Nina se percató de la pelirroja que yacía inconsciente en brazos de Mai.
- ¡Nina! – Mai estaba confundida.
- ¡Mai! – Todo el ambiente se puso muy tenso.
- Bueno señoritas, tengo que hacerme cargo de esta niña personalmente, si los experimentos funcionan en ustedes, pues ella pasará por lo mismo.
- ¿Qué? – Shizuru salió de su sorpresa - ¡No puede hacer eso!
- Puedo y lo haré, ahora, disfruten su noche, seguro será muy placentera – El presidente no terminó estas palabras cuando.
- Ahhh – Shizuru entrecerró los ojos. Ese dolor, como un fuerte punzón, capaz de hacerle perder el equilibrio, de nublar su vista, de hacerla caer. Ese dolor, hace mucho que no lo sentía, pero no se olvidaría de él jamás. Ese dolor punzante en su costado estaba de nuevo ahí.



- Natsuki……
- Dime… - el semblante de aquellas dos chicas no se veía nada bien. La tristeza las embargaba.
- ¿Crees que las encontraremos?
- Debemos intentarlo – al ver la pena reflejada en los ojos de sol de la chica agregó – Ellas aguardarán a que nosotras lleguemos. Mai y las demás son muy fuertes.
- Si…. – asintió vagamente – tengo frío.
- Lo sé, yo también… pero no podemos hacer fuego, tal vez nos sigan buscando.
- Lo sé…tu motocicleta pesa – Mikoto y Natsuki arrastraban la motocicleta de la última por una ladera. Habían perdido a los hombres y se habían internado en un bosque, así que apagaron el motor para no hacer ruido, pues llevaban las de perder. Llegaron a un lugar cerca de un pequeño arroyo y con los árboles era un lugar propicio para ocultarse.
- No podemos regresar…. Aquí estaremos bien por ahora – Natsuki se sentó en una piedra dejando la moto aparcada contra un árbol. Mikoto hizo lo mismo. Ninguna dijo nada más hasta escuchar unos ruiditos extraños.
- Creo que tengo hambre - dijeron las dos al unísono. Se miraron y se rieron cuando sus estómagos volvieron a rugir. Poco a poco ese semblante sombrío se apoderó de ellas de nuevo.
- El sonido del agua es relajante – dijo Mikoto. Se echó en la hierba y miró el cielo.
- Tienes razón – Natsuki levantó la vista – el cielo es hermoso.
- ZzzzzzZZzzZzZzzzzzz…..
- ¿Mikoto? – Natsuki bajó la vista y vio que Mikoto se había quedado dormida de inmediato. No pudo contener una risa tierna, risa que solo conocían unos pocos. Fue entonces que…. – Ahhhh – ese dolor punzante en su espalda otra vez


El Fic sin título - Cap XI

Aquí les dejo el siguiente cap del fic sin título, este cap tiene dos partes.
besitos a tod@s y discukpen que el post venga tan tarde, es q hoy día fue un día espantoso ufff, bueno ya. XDDDD

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Capítulo XI: Memorias, dudas, temores, proyectos…




Nina no podía dormir, pero era algo que ya se le había hecho costumbre. Había hablado con Natsuki el día anterior, hasta le tuvo que dar las medicinas por encargo de Mai, pero no era Natsuki lo que tenía preocupada esta vez a Nina. Había visto a Nao el día anterior, caminando por la escuela, sin rumbo y destino, ausente, absorta en sus pensamientos. Nao no era así, no era la Nao que conocía y por algún extraño motivo le preocupaba. La noche aún era joven, así que Nina trató de conciliar el sueño. Nina se dio mil vueltas, con la imagen de Nao ausente, sin percatarse de que ella estaba pasando por ahí, mirando hacia el crepúsculo. Nina logró dormir después de una hora de pelear con su propia mente.



- ¡¡¡SUÉLTENLA!!!¡¡¡SHIZURUUUU!!! – Nao gritaba y continuaba golpeando el vidrio hasta amoratarse las manos. Era inútil, ninguno de esos hombres que estaban ahí le prestaban atención, parecían no escuchar. Pero, los hombres no se dirigían a la celda de Shizuru. Se dirigían a la celda donde estaba ella.
- Bien, bien… creo que tendremos más problemas con esta pequeña, se le ve un tanto revoltosa – dijo un hombre en bata blanca a otro que llevaba terno. Este último tenía un parche en el ojo izquierdo.
- Haz lo que tengas que hacer Sanada…… ¿cómo estás, pequeña? – dijo dirigiéndose a Nao – Tú debes ser…. Nao Yuuki.
- ¿Quién…quién es usted? – Nao tartamudeó un poco por mucho esfuerzo que puso en mostrarse decidida. Se paró firmemente, pero sentía que las piernas le flaqueaban. Estaba aterrada.
- Yo… señorita Yuuki, soy vuestro anfitrión, de la señorita Fujino y suyo también – El hombre con el parche sonrió – entiendo que no sabe porque está aquí… dejaré que usted lo averigüe…. Sanada, haz tu trabajo y quiero resultados.
- Si Señor presidente – aquel hombre salió y todo un staff de personas con batas blancas, guantes, agujas, mascarillas se le plantó enfrente a Nao quien echó un rápido vistazo a toda la habitación, no había manera de salir. Escuchó unos gritos apagados, que decían su nombre. Del otro lado, estaba Shizuru, sorprendentemente parada frente a la vidriera o apoyada en ella, golpeando como podía para salir.
- ¡¡¡NOOOO!!!¡¡¡NAOOOOO!!!
- Pronto, señorita Fujino, pronto estará con su amiga… Ya verá que no soy tan malo después de todo – respondió el presidente a través del vidrio.
Nao retrocedió unos pasos antes de que todo el equipo del doctor Sanada se le fuera encima, la sedaron y extrajeron un poco de sangre.





Luego la cargaron y la pusieron en la misma celda que Shizuru - ¿Lo ve, señorita Fujino? Ya le di una amiga con quien conversar, claro, cuando recupere la consciencia – El hombre rió y luego todos se fueron.
- Nao… por Dios… - murmuró Shizuru, mientras tomaba a una Nao inconsciente en sus brazos – “¿Qué diablos está pasando?... ¿Están buscando a las HiME?...... ¡Natsuki!” – pensó. Las luces se apagaron, dejándolas en una escabrosa oscuridad.
-…Ni…na… - murmuró Nao en un tono casi imperceptible. De haber habido luz, el rostro interrogante de Shizuru hubiese podido verse.



- “Otra vez… no ha venido a clases” – Nina se recargaba en el envés de una de sus manos, percatándose que en el asiento de atrás, el cual era de Nao, no había nadie. Nao había faltado de nuevo, ya era toda la semana, pero Nina la había visto días antes.
- ¡Señorita Wong!
- ¡Ah! ¿Qué pasa? ¿yo?....
- No es momento de dormir. ¡Preste atención!
- Disculpe profesor – Nina trató de mantenerse concentrada en la clase, pero era más de lo que su cerebro pudiese procesar en esos momentos. Tenía la cabeza repleta de cosas.
*******
La clase acabó y Nina empezó a guardar con desgano sus cosas. Salió despacio del aula, ausente, sin rumbo. Ya fuera se sentó en banco de los jardines y se dedicó simplemente a disfrutar del aire. Era suave, fresco, apacible. Realmente provocaba una agradable sensación, al igual que la noche en la que había hablado con Nao. Era agradable cuando no se dedicaba a molestarla ¿dónde estaría ahora? Estaba muy extraña las últimas veces que la había visto. Nina subió a las habitaciones, llegando a la puerta de la habitación de Nao. Respiro hondo y tocó la puerta. No hubo respuesta. Volvió a tocar, pero nadie contestó, así que abrió la puerta y pasó.
- ¿Nao? – la habitación estaba oscura, las cortinas corridas. Sabía que su compañera era Aoi, pero esos días, ella no estaba durmiendo ahí, así que solo estaba Nao en la habitación. Estaba sorprendentemente ordenado. Nina corrió las cortinas. Los libros, los cuadernos de Nao, estaban todo sobre el escritorio. Había un trabajo terminado, un trabajo que debía entregar ese mismo día. Nina cogió las hojas con el informe y un libro cayó al suelo – “Pero que torpe soy… ¿Qué es eso?” – del libro, había caído una pequeña hoja de papel. Nina la recogió. Era una lista, una lista de quehaceres – “No pensé que Nao tuviese una caligrafía tan bonita…” – pensó Nina al mirar la hoja. Decía:

- Ordenar habitación (esta ya estaba tachada)
- Entregar informe
- Cita - ¿Nao sale con alguien? – se preguntó Nina. No pudo evitar sentirse un tanto celosa. Sacudió su cabeza intentando sacar esos pensamientos. Era tonto (esta ya también estaba tachada)
- Comprar flores para mamá. Visita al hospital.

Nina se detuvo en la última. ¿Flores para mamá? Pero lo recordó casi de inmediato. Nao le había dicho que hace mucho unos hombres habían entrado a su casa y su madre fue la víctima quedando en estado de coma. Gran parte de la motivación de Nao era por su madre. Nina ató cabos. Si Nao había ido al hospital (Natsuki le dijo que habló con ella un día antes de que la dieran de alta) aquel día ¿Por qué no había tachado eso de la lista? Bueno, podría habérsele olvidado, pero quedaba aún el informe.
- “La última vez que la vi fue…” – Nina trataba de acordarse – “¡¡¡Cuando iba camino al hospital!!!” – Nina cayó en la cuenta del momento en que Nao podía haberse ido. Dejó todo en su lugar y salió.



*Farmacias Iwasaka*
- ¿Llamó señor presidente?
- Si… - Hubo un silencio incómodo. Los hombres vestidos de negro, recios como se veían empezaron a incomodarse también – No puede ser que tenga gente tan incompetente trabajando para mi – dijo con la voz sumamente calmada. Todos bajaron un poco la cabeza – Díganme…. Esta chica ¿estaba con la primera que capturaron? – el presidente pasó un foto por su escritorio. El líder de la escuadrilla la tomó y la miró. A través de sus lentes oscuros se pudo ver su sorpresa.
- Ehhh…. S-si – tartamudeó el hombre.
- Pues ella es Natsuki Kuga…… ¡Maldición!¿Cómo no pudieron darse cuenta?
- S-Señor… no-nosotros…
- ¿Qué vas a decirme? ¿Qué lo sienten?...... Vaya… y la golpearon como quisieron ¿verdad? ¿No pudieron traerla también?
- Señor….
- No importa ya… Tengo otro trabajo para ustedes – El presidente se calmó y puso sus manos tras suyo – además podrán compensar y corregir su error.
- ¿Señor?
- Hay alguien que nos está estorbando… quiero que lo desaparezcan esta noche – el presidente puso una carta en el escritorio, la cual tomó el líder de ese escuadrón - Y quiero que me traigan a estas personas… - el presidente tiró unas fotos sobre la mesa – eso es todo, pueden irse.
- Si señor – los hombres se fueron de aquella estancia.


Nina caminaba por los pasillos, todavía tenía clase, Pero no dejaba de pensar en Nao ¿dónde estaría? ¿lo que ella pensaba estaría en lo correcto?......... No pudo avanzar mas, un dolor punzante en su espalda lo impidió, era mas fuerte que antes – “No otra vez…”



Las clases posteriores al tiempo libre eran las peores. ¿Por qué ponían clases tan pesadas a esas horas?
- “No aguantaré un minuto más en este sitio…” – Natsuki posó su mirada en el pizarrón. No tenía la más mínima ni remota idea de que podía decir en el tablero. Fijó nuevamente su mirada en el horizonte. Sus pensamientos se alejaron y su mente salió de esa clase. Sintió que su cabeza empezaba a caer por la fuerza de la gravedad.
Natsuki vio una sombra al fondo de un pasaje oscuro ¿Quién era? No podía saberlo, solo podía ver unos ojos que a su vez le miraban, quemándole la piel. Natsuki estiró su mano hacia aquella persona, empezó a correr, pero cada paso que daba la alejaba más y más. El sonido de una regla contra su escritorio la despertó.
- ¿Tanto le aburre mi clase, señorita Kuga? – el profesor estaba parando frente a ella y todos sus compañeros aguantaban la risa (es el mismo profesor del Cap I)
- “¡Demonios! Otra vez con él, siempre en su clase….” Este…. Yo….. – lo siguiente que Natsuki vio no fue nadie misterioso, ni un punto perdido en el horizonte. Solo su reflejo en el balde con agua, parada fuera de la clase.
Después de un rato, siguió admirando su reflejo en el agua ¿y si metía su cabeza al balde y la dejaba dentro por mas de 10 minutos?
- “pero en que idioteces estoy pensando” – se despabiló un poco – “pero ahora, Nao tampoco está. No me sorprendería que haya tomado la decisión de dejar esta prisión para menores, pero… ¿a dónde podría haber ido?” – Natsuki recargó su espalda en la pared y miró el techo. Empezó a divagar y se quedó ahí parada, parada y dormida.
- “Tengo frío…… tengo frío…… ¿pero qué…..?¡Ahhhhh! me quema la espalda… como aquella ves…… ¡ahhhhhhhhhhhh! Es insoportable………¿Hummm?” – el dolor se fue tal y como vino. Natsuki estaba en una habitación oscura. No sentía ni arriba ni abajo - ¿qué es esto? Mi cuerpo está muy liviano……... – Natsuki sentía estar flotando, estaba empezando a marearse cuando sintió una luz fuerte que se acercaba a ella, era blanca, brillante”…. - ¡Ahhhhhh! – Natsuki se levantó de un salto.
- ¡¿Natsuki?! Ya despertaste.
- ¿Youko-sensei? ¿Dónde estoy?¿Qué hago aquí?
- Cálmate, cálmate – le apaciguo Youko con una mano y los ojos cerrados mostrando tranquilidad – Estas en la enfermería, Natsuki. Al parecer tuviste una descompensación ¿Estás comiendo bien?
- Ehh… si – Natsuki respondió vagamente - ¿Quién está….? – Natsuki se ladeó un poco para ver a la persona recostada en la camilla enfrente a la de ella.


*flash back*

- ¿Qué tanto me ves, Yuuki-san?
- ¡Ara, ara! Que mal humor el tuyo – Nao había girado su cabeza, pero pude percibir que aún era observada por esos molestos ojos verde claro. ¿Qué tanto miraba? Que se ocupase de sus propios asuntos.
*******
El flash de su cámara me cegó por unos breves segundos. ¿Por qué era tan arrogante? Tal vez me fastidiaba porque era la nueva. Escuché su risa molesta ¿por qué no se iba de una vez?
*******
Vaya, otra vez ella. De tanta gente que podía encontrar en la ciudad, tenía que ser Nao Yuuki quien me viese en tan lamentable situación.
- ¡Vaya, Vaya! Que sorpresa encontrarme contigo por aquí, Wong…¿a quién esperas?
- Es un asunto que no te incumbe – ahí estaban sus ojos verdes de nuevo, mirando a los míos y como siempre, en esa pose insoportablemente arrogante que siempre tenía con los demás, burlándose de mi una vez más con esa sonrisita despreciable que solo ella podía dibujar en sus rosados labios……(esperen…. ¿Quéeeee?)
Vi más de cerca sus ojos verdes cuando le caí encima. Definitivamente había una mirada dura en ellos, no lo negaré; pero se veían tristes. Recién pude percatarme toda la tristeza que denotaba ella a través del antifaz de unos ojos de mirada calculadora. ¿Por qué guardas tanta tristeza en tu corazón? Quisiera saberlo……

- Párate Wong – Sentí un pequeño empujón por parte de ella. Intenté no caer hacia atrás - ¿Wong?...¿Estás bien? – Jamás pensé que una persona tan desagradable pudiese hablar con una voz tan dulce y delicada, totalmente diferente a la que empleaba al burlarse o reírse de los demás, del mundo.
******
Nao giró su cabeza suavemente al oír mis pasos detrás de ella. Me sostuvo la mirada, desafiante, yo hice lo mismo. Ahora fue mas claro que antes. Esos ojos tristes no estaban enmascarados en ese momento, tal vez por eso Nao estaba sola en ese momento. De mi boca escuché salir su nombre, de manera no agresiva, suave y delicada.
- Nao… Yuuki… -
- ¿Qué estas haciendo aquí, Wong?
- Nada en especial – Pude percibir su disgusto ante mi indiferencia. Así que es eso ¿Te sientes sola, Nao?...... Yo también….- ¿Puedo sentarme contigo?
Me senté sin más. Sus ojos solo acompañaron mi camino hasta la ladera. El silencio duró…no lo sé, no recuerdo cuanto fue, pero fue lo suficiente para desaparecer para siempre ese aire denso, irrespirable que siempre se formaba entre las dos.
- ¿Te pasa algo, Wong?
- No… - respondí, pero rectifiqué - No recuerdo mucho de ni esta semana ni la anterior…
La voz de Nao sonaba inquieta, interesada en lo que le decía, al menos alguien podía escucharme esa noche.
*******
La vi ahí de nuevo, apoyada en el marco de la puerta mientras el viento, la suave brisa del día que se desvanecía, agitaba su cabello. Se veía extraña, se veía en paz, con una expresión tan diferente a otras muecas que le he visto. ¿Si miraba algún punto perdido en el horizonte?... Mmm, no lo sé, probablemente yo hubiese hecho lo mismo de estar parada ahí sin hacer nada. No jugaba con su móvil como siempre hacía, no hacía nada, solo estaba ahí parada, apreciablemente inmersa en su propio mundo, porque no notó que yo estaba ahí, observándola ya varios minutos.
- ¿Hmmm? – su rostro de sorpresa era muy cómico, como el de una niña atrapada haciendo algo que no debía - ¡¿Nina?!... ¿Qué haces aquí?... me asustaste… - me dijo.
- ¿Asustarte?... ¿Hacías algo malo? – Dije con la voz calmada y la cara seria, como siempre solía ser, pero disfruté internamente al verla inflando los mofletes, cruzando los brazos y volteándome el rostro para que yo no la viese. De verdad, Nao, a veces eres tan infantil… pero eso no es malo, desearía poder tener esa frescura en mi actuar, esa manera de encarar al mundo y llevarle la contra solo por querer hacerlo; y la desfachatez con la que desenvuelves con los demás, de verdad te admiro…Nao…
*******
- Ese maldito dolor de nuevo…… ¿a dónde iba?... el dolor ya no me deja pensar ni en las cosas que estoy haciendo. ¡Vaya! Ahí esta de nuevo… esa punzada… ¿qué demonios significa?... Quisiera, desearía saber que es y… ¡ahhh! – Solo sé que mi cabeza tocó el suelo en ese momento…

*fin del flash back*

- N-Nao……
- Creo que ya esta despertando…… - Había una voz lejana que retumbaba en sus oídos.
- Nina…… - la luz blanca que tenía encima fue cubierta por una sombra, una persona. Unos ojos verdes la veían atentamente.
- ¿Nao? – su vista se aclaró… no era Nao, era Natsuki quien estaba observándola junto con Youko-sensei.
- Nina…… - musitó por lo bajó la morena.
- ¿Dónde estoy?
- Estás en la enfermería Nina – dijo Youko – te desmayaste en la mitad del pasillo – Nina no dijo nada más, solo se dio la vuelta sobre sí y se escondiendo bajo las cobijas.
- Yo me quedaré un rato con ella, Youko-sensei – dijo Natsuki. Esta escena era terriblemente familiar para Natsuki y Nina, ambas habían estado ahí y Nina había llorado en los brazos de Natsuki aquella vez.



Nina había regresado a su habitación. ¿Qué habían sido todos esos recuerdos?
- “No lo entiendo…… ¿Por qué Nao?......Pero si mis suposiciones son correctas…”



Natsuki había dejado a Nina en su habitación para que descansara. Antes de ir a la suya (como Youko le había dicho que hiciera, pero ya sabemos como es Natsuki) decidió dar un paseo por los jardines de la academia. Esos jardines que tanto le gustaban, pero no lo dijo nunca a nadie… su lugar preferido…
La brisa llegaba con los últimos rayos de atardecer, los cuales dejaban ver las marcas de la golpiza sobre la piel de porcelana de Natsuki.
- “pase con ella por aquí… a esta misma hora…Nina…” Pero… - Natsuki bajó la mirada y apretó los puños, sintiendo el suave calor de la tarde – Tú me dijiste aquella vez… - Natsuki agacho más la cabeza y sintió la rabia y la tristeza mezclarse dentro de ella e invadirle todo el cuerpo – tú me dijiste… que no debía… “Shizuru” – Natsuki cayó en la hierba de rodillas, sin poder ya reprimir las lágrimas que brotaban de sus ojos esmeraldas.
Y se sintió desbordada y sola.
Y se sintió incomprendida.
Y se sintió traicionada por los sentimientos y el destino que le jugó una mala carta. No pudo reprimir su desesperación.
- ¡¡¡SHIZURUUUUUUUUUU……!!! – su gritó se perdió entre en viento y su murmullo. Solo la soledad le acompañaba… de nuevo.




martes, 7 de abril de 2009

Reiniciando la vida - Capítulo 12

Hola gente del Baúl, continuamos con esta interesantísima historia que se acerca a su final... Quienes estén a favor de que Katsumi no sufra más levanten la mano *soltando el teclado y levantando su mano derecha* Debo decir que me ha gustado mucho esta historia, porque se sale de lo común y está muy bien contada. Así que sin más, les dejo con el penúltimo capítulo.

Enjoy!

Autora: Eli
Capítulo 12: La última aventura.


Sin saber como, comencé a sentirme mal, sentí como poco a poco iba perdiendo el conocimiento. Luché por alcanzar el botón para llamar a una enfermera, pero cuando estaba por tocar el botón, una mano me sujetó por la muñeca. Con dificultad traté de mirar quien era la persona que me sujetaba, pero no podía ver nada; todo estaba borroso. Entonces la voz de esta persona dijo:

- No luches contra el somnífero, de todas formas no lograrás escapar de esta.
... La voz...
- ¡Andrea!- exclamé como pude en mi estado de semiinconsciencia-: ¿por... por qué?

Quise preguntarle porque estaba haciendo esto, pero entonces caí inconsciente bajo los efectos de un somnífero que ella había puesto en mi té.

Según creo, estuve inconsciente por varias horas, pues al despertar, lo primero que noté fue la falta de luz. Abrí mi ojo con cautela, me dolía la cabeza y mi rodilla. Estaba muy mareada.

Estaba acostada boca arriba sobre una superficie dura, ya no estaba en el hospital, ya no tenía conectada la morfina intravenosa que me habían puesto para calmar el dolor, de ahí el intenso dolor que me impedía despertar del todo.

Pocos minutos después escuché un ruido a mi derecha, sin duda el sonido de una puerta al abrirse. Emití un ligero quejido al voltear la cabeza para ver que sucedía a mi derecha. Entonces habló la voz que de tan sólo recordarla aún me provoca pánico.

- Al fin despiertas... llevo muchas horas esperando.

Acto seguido escuché sus pasos acercándose, a cada paso que resonaba en el lugar mi corazón se aceleraba, esperando lo peor.

Andrea apareció en mi campo visual de golpe, provocando que mi respiración se acelerara como si hubiera estado corriendo. El miedo debió de haber estado evidentemente marcado en mi rostro, pues ella dijo:

- No me mires así, sólo quiero conversar...- Aunque algo en su tono de voz hacía pensar todo lo contrario.

Sin poder controlarme comencé a llorar, lloraba de miedo y de incredulidad, no podía dejar de pensar en lo que podría hacerme Andrea ahora que estaba prácticamente a su merced, todo eso no podía estar pasándome a mi.

- No llores- dijo con una falsa compasión.
- ¿Qué quieres?- logré decir con una voz que no se parecía a la mía, debido a las lágrimas.
- No lo sé... Aún no lo he pensado.- respondió riendo con malicia.

Entonces desapareció de mi campo visual y movió algunas cosas en algún lugar de la habitación.

Escuché sus pasos acercándose otra vez; de improviso ella tomó mis manos y las levantó por sobre mi cabeza con brusquedad sin encontrar mucha resistencia de mi parte, el miedo me tenía absolutamente paralizada. Sentí como apretaba mis muñecas con algo, creo que era algo como una cuerda.

- Lo mejor será que no trates de soltarte- dijo burlona probando los nudos que sujetaban mis brazos firmemente sobre mi cabeza.
Luego dio un rodeo y repitió el procedimiento con mis piernas, tirando de mi pierna dañada con especial fuerza, arrancando un grito de dolor de mis labios.
- Grita todo lo que quieras, aquí nadie podrá molestarnos.

Cuando ya estuve bien atada de brazos y piernas, Andrea salió de la habitación, dejándome a solas con mi miedo.

Aún llorando y con el corazón acelerado comencé a examinar la habitación donde me encontraba. Estaba rodeada de estanterías con cajas, envases de distintas cosas, a mi izquierda pude ver una lavadora. Sin duda alguna esta era una especie de bodega o sótano, por eso nadie iba a escucharme, era un lugar abandonado. Lo deduje por la suciedad que predominaba en todos los rincones.

Eso fue todo lo que el dolor, el miedo y las lágrimas me permitieron observar, mientras pensaba lo más claramente que podía en salir de ahí. Moví las manos con desesperación tratando de soltarme, pero mis amarras estaban muy firmes.

No sé cuánto tiempo estuve sola tratando de soltarme , sólo se que me detuve cuando escuché la puerta abrirse otra vez, era Andrea que regresaba.

- ¿Qué pretendes?- le pregunté con los dientes apretados.
- Quiero que sufras, que te des cuenta que España no es tu lugar; quiero que todas las noches despiertes aterrada con el recuerdo de tu paso por nuestro país, eso pretendo.- respondió lentamente mientras caminaba hacia mi.

Volteé la cabeza hacia la derecha para poder mirarla, quería que su mirada encontrara la mía, había decidido que no mostraría miedo ante ella; no le daría en el gusto.

Ella fijó sus ojos en mi sonriendo socarronamente, seguramente notando mi recién adquirido valor, pues dijo:

- No te servirá de nada tratar de amedrentarme con tu mirada, de todas formas haré lo que tengo planeado jajaja.
- Entonces me mostró una botella que traía en sus manos; sin decir nada la destapó y mojó un trapo sucio con el liquido contenido en ella. De inmediato el paño comenzó a deshacerse.
- Ácido- fue todo lo que dijo ella al ver que yo miraba el trapo se quedó mirándome atentamente mientras yo seguía observando la acción del ácido. Luego de unos segundos de silencio dijo-: ¿Sabes que tan corrosivo puede ser esto? ¡Porque pretendo que lo sientas!.
Fue hacia la mesa al lado de la puerta y dejó algo ahí, luego caminó de regreso a mi lado con la botella destapada y habló nuevamente:

- Veamos cuanto aguantas.

Con una sonrisa torcida en los labios puso la botella a cierta altura de mi torso y sin más dejó caer sobre mi un par de gotas del ácido. Traté desesperadamente de soltarme de mis ataduras, dentro de unos pocos segundos el ácido disolvería el camisón del hospital que llevaba puesto y entraría en contacto con mi piel y me quemaría terriblemente.

Pocos segundos después sentí el ácido quemando mi costado izquierdo, el dolor se apoderó de mi, grité con todas mis fuerzas mientras trataba aún de soltarme para terminar con el dolor.

A los pocos minutos aguantando el dolor agonizante quemando mi costado, se me nubló la vista y sentí que comenzaba a perder el conocimiento; luché por mantenerme conciente y no dar en el gusto a Andrea gritando, pero fu inútil caí en un sueño inducido por el dolor.

No se cuanto tiempo estuve inconsciente, pero luego de un rato, la puerta del lugar fue abierta con brusquedad, azotándose contra la pared, Andrea se volteó hacia allí para ver quien osaba interrumpir mi tortura. O al menos eso creo haber visto, estaba muy mal, sudaba a mares, el costado me escocía, la rodilla me dolía mucho y la cabeza no dejaba de darme vueltas.
Los agentes González y Rodríguez entraron a la habitación apuntando a mi captora con sus armas de servicio.

- ¡Quieta!- gritó Rodríguez con furia, sin dejar de apuntarle mientras se acercaba.
Andrea al verse atrapada lanzó la botella con ácido a la agente Rodríguez que con un movimiento rápido la esquivó y disparó sin más, apuntando deliberadamente a la pierna derecha de Andrea, dándole en pleno muslo.

Andrea ahogó un grito al caer al piso a mi lado. De inmediato los dos agentes se abalanzaron sobre ella para esposarla y llevarla fuera. Detrás de los agentes entraron luego del disparo unos cinco policías y dos paramédicos.

Uno de ellos se encargó de Andrea y el otro con ayuda de los policías me desataron y me sacaron del lugar. Pero no recuerdo nada desde el disparo, creo que volví a perder el conocimiento al saberme salvada de las manos de Andrea.

*************************************

Luché por abrir el ojo; no sabía donde estaba ni que pasaba conmigo, veía todo borroso y estaba muy oscuro. Sentía la espalda sudada, en realidad estaba completamente sudada, no podía dejar de respirar agitadamente y me sentía extremadamente mareada. Sentí un dejo de lucidez, recordé que estaba a salvo, que la policía había arrestado a Andrea y seguramente yo estaba en el hospital.

El dolor en mi costado se apoderó de todo mi cuerpo, sentí que algo no andaba bien. Abrí el ojo luchando contra el sopor que me inundaba. Solté un quejido, entonces escuché la única voz que no esperaba volver a escuchar:

- Así que por fin despiertas...- Era Andrea.
Logré ver el techo del lugar... no estaba en el hospital, seguía en el sótano, atada aún y con la quemadura en el costado doliendo cada vez más.
- Eileen...- murmuré para mi misma, mientras gruesas lágrimas caían por mis mejillas. Sabía que de no recibir ayuda pronto, podría morir y no vería una última vez a la mujer de mi vida.
- ¿Qué dices?- preguntó ella acercando su oído a mi boca para escucharme. Pero no repetí lo que había dicho, estaba muy débil, tenía mucha fiebre y casi deliraba. Dirigí mi mirada hacia Andrea tratando de enfocar la imagen y logré ver claramente su cuello a escasos centímetros de mi.

En una descarga de adrenalina en mi cuerpo, dejé de sentir el dolor que hasta entonces no me dejaba pensar y conseguí reaccionar en cosa de segundo. Tomando a Andrea por sorpresa, me abalancé sobre su cuello mordiendo con todas mis fuerzas. Ella gritó de dolor y trató de soltarse de mi, pero por más que ella tiraba hacia arriba no consiguió soltarse de mis dientes; comencé a sentir el sabor de la sangre en mis labios y junto con esto como Andrea dejó de intentar soltarse de mi.

Solté a Andrea, cayó sobre mi pecho sin sentido y sangrando por montones. Pero en ese momento no me detuve a pensar en ello, la descarga de adrenalina que me había despertado seguía estando ahí, lo que me había ayudado para usar toda la fuerza que me quedaba en salir de ese lugar. El sólo recuerdo de Eileen me hacía desear vivir.

Una vez más tiré de las ataduras que me mantenían contra la mesa, esta vez tiré con mucha fuerza, tanta que no me costó más que unos segundos de forcejeo conseguir liberar una mano, lo que siguió fue fácil; con una mano libre conseguí liberar la otra y luego de eso me desembaracé de Andrea que permanecía sin sentido, arrojándola al suelo.

Y finalmente me incorporé en la mesa, con el dolor en mi costado cada vez más presente, las fuerzas comenzaban a fallarme. Con torpeza me llevé el brazo derecho enyesado al lugar donde estaba la herida y la presioné con fuerza mientras con la otra mano desataba mis pies.
Respirando agitada y ya casi desfalleciendo pretendí bajarme de la mesa, pero todo lo que conseguí fue caer pesadamente al suelo a un lado de Andrea, pues mi pierna izquierda no podía soportar el peso de mi cuerpo. Un fuerte mareo se apoderó de mi.

- ¡No me voy a rendir! ¡Eileen!- exclamé sabiendo que Andrea ya no podría hacerme daño. Haciendo un último gran esfuerzo me puse de pie sobre mi pierna derecha sujetándome con la mano izquierda de la mesa donde había permanecido las últimas horas.

Caminé como pude hasta la puerta de la habitación arrastrando la pierna izquierda, al llegar ahí miré una última vez el lugar. Entonces lo vi: un teléfono celular en la mesa al lado de la puerta, eso era lo que Andrea había dejado allí antes de vaciar las gotas de ácido sobre mi torso. Con una sonrisa cansada lo tomé y salí del lugar.

Efectivamente me encontraba en un sótano, detrás de la puerta había una larga escalera que salía directamente a la calle.

- ¡Gracias al cielo!- exclamé al llegar arriba. La calle era pequeña, era apenas un callejón así que resolví caminar hasta salir del callejón con las fuerzas que me quedaban, me apoyé contra la pared y caminé unos eternos 20 metros hasta que salí a una avenida que yo conocía bastante bien, estaba a sólo minutos de la “Glorieta de Quevedo”, en la “Calle de Galileo”. Me dejé caer entonces contra la pared del edificio en la esquina del callejón y tomé el teléfono celular, marqué el primer número que se me vino a la mente, el de Eileen.

Luego de eso recuerdo poco, se que llamé a Eileen, que le dije donde estaba, recuerdo haber luchado contra el sopor que volvía a inundarme, traté de ignorar el dolor que crecía por segundos, hasta que al fin me desmayé. Esta vez estaba segura que despertaría en un lugar seguro.


lunes, 6 de abril de 2009

Jibun no Unmei cap XXXIII

Hola a todas ustedes, escapándome de algunas situaciones que obviaré mencionar, me he dado un respiro para poner la continuación del fic. Y sobre todo no andarme quedando con este calor que mata!!!! En fin, me dejo de quejar y continuamos.


Cap XXXIII Sinfonía


El ruido ambientaba un lugar lleno de desoladas caras, largas y pesadas a causa de los últimos resultados.


Era bien sabido por todo mundo que estas vacaciones veraniegas iban a ser las más complicadas de todas, no sólo porque muchos regresaban a sus lugares de estancia, sino porque muchos de ellos desaparecían a lugares privados personalmente hablando.


El viaje de Shizuru se había cancelado por asuntos pendientes de su padre a última hora y hace dos días todo mundo se había enterado de la pelea entre Tate y Takeda, que había acabado con un moratón en el rostro de Tate y un Takeda visiblemente lastimado.


Akira que había sido testigo de ese suceso había negado cuanta cosa le habían preguntado. Pudo haber hundido realmente a Takeda de haber querido, pero sabía que sólo habría recibido una llamada de atención y el asunto se habría complicado.


Y ahora, todos parecían haber entrado en una situación complicada al intentar reunirse para ir a la playa. Puesto que tenían que reunirse en grupos pequeños y organizarse para poder entrar en tres autos pequeños.



-Moo!!! – reñía Mai – somos demasiados – su mirada rápidamente pasó a contar a los implicados en ese asunto – Takumi, Akira-kun, Natsuki, Shizuru-san, Reito-san, Mikoto, Chie, Aoi, Tate-kun, Nagi, Shiho-chan, Mashiro-chan, Miyu-san, Alyssa-chan… - dio un largo suspiro – siguen sobrando dos..

-Mai-san – interrumpió Reito – te dije que no te preocuparas por ello – continuó mientras le guiñaba un ojo.

-Reito-san – Mai lo miraba mientras notaba que este seguía mirando hacia determinado sitio hasta que un destello a lo lejos y que se acercaba rápidamente.



Todo mundo empezó a escuchar el motor de un auto acercándose a excesiva velocidad y cuando reaccionaron no era sólo un auto, eran dos que competían ferozmente y con total agresividad.


Los pasmados ausentes notaban que ambos autos, parecían acercarse rápidamente… demasiado rápido y antes de de poder decir algo, todo mundo buscaba retirarse de la acera lo más rápido posible, Mai corría al lado contrario mientras Shiho y Tate se pegaban al borde de la acera pegada al acantilado, parecía q era mucho más factible sobrevivir al lanzarse por el acantilado y caer en el mar que intentar ser Hulk y detener a ambos autos.


Y cuando todos estaban por pegar de gritos un rechinido de llantas se hizo presente mientras ambos autos se detenían. Las puertas se abrieron ferozmente y por un lado Haruka salió para quedar cara a cara con Midori, que había salido de la otra puerta.


-Lo ves Haruka-san? – musitó Midori –Te he ganado por tres segundos!

-Tres segundos?? Midori-san! Te he ganado por dos centímetros!

-Ahora hablamos de medidas? – preguntó Midori mientras se erguía – creo que entonces no hay mucho que decir!

-No hablamos de esas medidas! – respondió una encolerizada Haruka mientras su fleco se alborotaba ligeramente.

-Midori-sensei!! – exclamaron lentamente los demás al observar a la maestra de historia, aquella persona que realmente sabía hacer llevaderas aquellas clases tan aburridas.

-Ah! Vaya vaya, si que son muchos, Reito – contestó Midori a su vez mientras miraba a Reito.

-Lo siento Midori-san, pero sabe que realmente todos estamos tan necesitados de un transporte – mediaba Reito.

-Reito-san – interrumpió Mai quedamente – la persona que esperábamos era…

-Si – contestó Reito lentamente – ella y…


Al dejar inconclusa esa parte, todo mundo miro a los respectivos acompañantes. Pero donde esperaban que estuviese Yukino, no había nadie y del lado de Midori la puerta del copiloto se abrió lentamente para dejar aparecer a Youko.


-Bueno, creo que debiéramos darnos prisa, no les parece?

-Youko-sensei!!! – exclamaron los demás aún más sorprendidos que el sólo hecho de ver aparecer a Midori en ese lugar.



Y antes de que todo pasara a mucho más grande alboroto una voz interrumpió por fin todo el escándalo previo.


-Entonces si ya estamos todos aquí lo mejor es marcharnos ya, no les parece?

-Esto estaba pensando precisamente Shizuru – interrumpió Haruka – mientras se plantaba a un lado suyo. El problema ahora será como acomodarnos…puesto que la mayoría son parejas…



Y al final, luego de discutirlo mucho y pensarlo un rato más, Shizuru y Reito ordenaron todo de manera tal que fuesen satisfechos, aunque claro, Natsuki, ella, Takumi y Akira no sufrieron conflicto alguno al ir todos en el auto de Shizuru.


La vista era realmente increíble, y aunque Shizuru no tenía la edad para conducir un auto de manera legal, con la compra del auto le habían dado una licencia especial, así que aparte de su serenidad les daba una seguridad al volante…lo que les hacía dudar mucho de las personas que iban adelante como si fuese una competencia de Fórmula uno. Aunque por los movimientos de un lado a otro, parecían una versión del Mario Kart…


-En todo caso sería Bowser – musitó quedamente Natsuki mientras Takumi ahogaba una risotada – ocurre algo, Takumi?


Takumi negaba enfatizadamente con la cabeza mientras trataba de concentrarse en la parte de adelante, pero al ver a los autos balancearse de esa forma estalló en una sonora carcajada mientras se presionaba el estómago lentamente.


Natsuki tenía la cara con un gesto de incomprensión que no atinaba a nada y Akira contestó.


-A Takumi le ha gustado la comparación, hace un rato que él y yo estamos jugando precisamente eso.


Shizuru sonrió lentamente mientras miraba por el espejo retrovisor. Y luego miraba a Natsuki, aquella chica, realmente le encantaba.


Después de casi conducir una hora, el escenario se transformó rápidamente en una visión verdaderamente espectacular, la montaña descendía hasta un paisaje marino y en cierta forma relajante.


-Shizuru – musitó Natsuki- este lugar es impresionante…

-Si – contestó Shizuru mientras sonreía al ver su extasiado rostro.


Al llegar notaron una casa construida prácticamente en una zona retirada de la playa y con un camino hacia la montaña. Natsuki preguntó eso antes de que una voz sonara a su espalda.


-Eso es porque puedes ir a un pequeño templo desde este lugar, Kuga-san.

-Yukino! – exclamó Natsuki.

-Vaya Yukino – interrumpió Haruka – creí que no llegarías.

-Lo lamento Haruka-chan, tuve algunas cosas que arreglar en casa antes de venir hacia aquí…


Haruka y Yukino se retiraron lentamente mientras Natsuki y Shizuru se quedaban en ese lugar. Shizuru explicaba que ese lugar era la casa de verano de la familia de Haruka.


Natsuki miró lentamente a Shizuru mientras la veía sonreír con cierta ternura. Sabía que ese lugar posiblemente le recordara una estancia anterior, tranquila y sin preocupaciones.


No se equivocaba, Shizuru recordaba años atrás, unas vacaciones, las olas del mar y el ruido de una caracola que su hermano había obtenido especialmente para ella.


-Escuchas Shizuru?

-Si, pero no entiendo, qué debo escuchar?

-Eso es simple Shizuru… sólo es el canto del mar…

-El canto del mar?

-Si, el mar tiene una pequeña orquesta, llena de ruidos extraños para nosotros, pero para todos sus habitantes, es como una pequeña sinfonía, una sinfonía en el fondo del mar.



Shin había dicho esas palabras mientras acariciaba el cabello de su hermana menor. Shizuru le había mirado a los ojos, aquellos ojos como los suyos, llenos de bondad.


La caracola, la tenía en su casa en Kyoto, como tantas cosas pequeñas que su hermano le había regalado. Shin había sido un amante de la naturaleza y de la vida.


Y parecía que junto con esa brisa, escuchaba recuerdos de antaño, una sinfonía, una caracola y la voz de su hermano a través de la brisa del mar.


Estabas tan absortos en sus pensamientos, que ninguno de ellos notaba una presencia cercana, alguien estaba mirandoles de forma detenida. Y aunque nadie en ese lugar se enterase de ello, la mirada de Okuzaki se desvió ligeramente hacia los matorrales y la sombra agazapada en ese lugar, se retiró.

domingo, 5 de abril de 2009

Epitaph [Letter 2] 12 - 24

Buenas tardes bauler@s!

Aquí teneis la continuación de Epitaph. Me ha traído unos cuantos problemas, ya que se me rompió el pc hace unos días y además la traducción en inglés daba un poco que desear...
Pero en fín, aquí lo teneis y espero que disfruteis con el aporte.











sábado, 4 de abril de 2009

curioseando por el universo yuri

Hola bloguers hoy vuelvo con otra nueva entrega de LAS CURIOSIDADES....
Lo cierto es que yo siempre he sido fan de los comics, en ellos era muy habitual la aparición estelar de otros personajes de colecciones hermanas o vivencias nuevas en universos paralelos.Lo que hoy os presento es el homenaje de una serie que según algun@s se convertirá en mítica a otra serie mítica donde las haya; y es que la influencia yuri ha aumentado en los últimos tiempos, vivamos unos minutos como si todo fuera yuri, aqui os dejo con la siguiente incognita WHAT IF Evangelion fuera una serie yuri

Ahora os propongo un pequeño juego tratad de encontrar a la familia de las rosas blancas, abajo os dejo el opening original para que vayais comparando quien hace de quien en cada serie.



vale os he engañado pero no me he podido resistir a que vierais al Comandante Ikari versión travelo XDDDD aqui va la versión buena

viernes, 3 de abril de 2009

Kannazuki no Miko - CD Drama Kimi no Mau Butai

Hola a tod@s!

Como es Viernes, día en que empezamos a relajarnos después de una semana agotadora :) les dejo de regalo un cd drama, en este caso el de la serie Kannazuki no Miko llamado Kimi no mau butai. Espero lo disfruten. Creo que después de ver los videos de loqueando, no volveré a mirar igual esta serie XD

En fin, les deseo un feliz fin de semana, se cuidan y nos vemos el Martes en un nuevo posteo de Akari. 

Enjoy!


Para quienes deseen entender un poco de qué va, pueden leer la traducción, gracias al foro Coyuhi. Clic aquí para ir al enlace.

jueves, 2 de abril de 2009

Kannazuki no miko - Aoi Tsuki to Taiyou To

Hoola gente!! Hoy he tardado un poco más en postear pero es que no he parado por mi casa... bueno aquí os traigo un doujin de Kannazuki no miko hecho por Kaishaku, el mismo que creó el manga. Traducido al inglés por Akayuuki. Es un poco guarrindonguete pero tampoco mucha cosa (comparado con lo que publican unas pervers de por aquí que yo me sé... :P) Bueno sin más aquí lo teneis. Pezqueñines no que lo que sale no es apto para menores!!!






















Continuará...

Loquendo con Strawberry y Kannazuki

Tenía que dejar guardados estos videos en algún lugar, así que qué mejor manera que haciendolo en una entrada "curiosa".

Para reir, advierto que tienen ciertas palabritas subidas de tono. Pero es muy recomendable. Gracias a Clemen por pasarme el de Strawberry.



Strawberry Panic


Kannazuki no miko


miércoles, 1 de abril de 2009

La rosa y el picaflor - cap II

Hola hola, buenos días y a levantarse mis querid@s Bloggermaniac@s. Hoy les traigo recién salido del horno (xq lo fresco es lo mejor) el segundo cap de La rosa y el picaflor.
Espero sus comentarios, muchos besos y ya me voy a la universidad T__T
Ali Dagos







No era raro para mi despertar antes que ellas, después de todo solía dejarlas solas antes de que siquiera se diesen cuenta.
Me dolía un poco la cabeza, así que me acomodé lo mejor que pude sobre la almohada. Al girar mi cuerpo, pude ver su silueta finamente delineada por la luz de luna que entraba por la ventana y fue que me sorprendí a mi misma esbozando una sonrisa, era cierto, la quería, pero……no tengo excusas.
Pasé suavemente mis manos por sus hombros. Su piel suave me hacía estremecer cada vez que la rozaba, no importaba cuantas veces hubiera sido mía, cada toque era especial y se grababa en mis manos.





- Mmmm… - esa piel y ese suave aroma entre fresco, ácido y dulce; era un aroma grabado en el fondo de mis sentidos y lo reconocería donde fuera. Todo lo tenía ella.
Mi mano continuó lentamente su recorrido hacia su cintura rozando un poco sobre la sábana su vientre y sentí como Lauren se estremecía, era una chica cosquillosa.
Atraje sus caderas hacia las mías, me moría por tenerla una vez más. Hundí mi cabeza en su cuello mientras aspiraba su aroma, el cual empezaba a activarme. Recuerdo besar su cuello y escuchar sus risitas nerviosas entre sueños como respuesta.
- Lauren – le susurré al oído – eres mía ¿verdad?
- Hmmm ¿Dana? – Ella se desperezaba mientras se giraba hasta estar las dos, cara a cara.
- Eres mía ¿verdad? – me repetí, arrodillándome en la cama, empezando a sentir cierto frenesí decorado de pasión y lujuria. Sabría que mis apetitos impacientes por ti, arremeterían y entrarían en acción en cualquier momento…
Y en eso te incorporaste aún cubierta por las sábanas, me miraste directamente clavando tus pupilas en las mías.
- Dana… ¿eres mía? – y sentí toda la culpa sobre mi espalda. Pidiendo lo que no podía dar.







Fue como si comprendieras la verdad del universo. Me miraste estupefacta mientras tu usual posición de “ataque” se desvanecía. Esos ojos de animalito perdido, tan usuales en ti.
Intentaste desaparecer entre las sábanas, pudiera ser que te sintieras avergonzada por pedirme algo que tu no me podías ofrecer, pero era cierto.
- Pero…sí soy tuya Dana – giraste violentamente y tomaste la sábana que me cubría.
- Me alegra que me lo digas – me dijiste ya teniéndome en tus brazos.
- ¿Y eso?¿Por qué te alegra? – Sabía que no responderías, pero aún así esperaba que lo hicieras.
Solo me besaste como respuesta.
Y poco a poco la intensidad de ese beso, primero lleno de ternura, se fue incrementando; me tomaste el rostro entre tus manos y yo tan solo podía dejarme llevar.
¿Por qué nunca podías quedarte? Esas ganas de huir, aún hoy en día no entiendo tus razones, pero aprendí con el tiempo a respetarlas y saber que tienes un mundo aparte. Me acostumbré a ser solo un puerto al cual vienes a descansar, antes de volver a partir, de volver a zarpar sin mí; aprendí a soportar que soy solo eso, pero tengo el consuelo de ser el puerto que más te gusta… al menos, tú me lo dijiste así.



- Lauren, siento tanto deseo por ti…eres especial para mí – esas palabras salían de tu boca con una facilidad increíble, que siempre temía que fueran discurso ya estudiado varias veces y escuchado otras tantas. Me aferraba a la cruel esperanza de que fueran reales… ¿lo eran, verdad?

Y lo entendí; y entonces sentí el firme y a la vez tímido deseo de decirte cuanto sentía por ti, de decirte que deseaba que te quedaras a mi lado y que deseaba un futuro contigo.
Me había mordido la lengua y atorado con mis propias palabras tantas veces y tú habías tomado ventaja de ello, dando rienda suelta a nuestras bajas pasiones, ya me conocías, ya te conocía… era como que tuvieses un radar para estas cosas, siempre me callabas con un beso antes de que yo pudiera disparar las balas llenas de verdad y ungirte con mis propios deseos, fantasías e ilusiones.
Esta vez, sería diferente…
- Y tú para mí…Dana, yo…
- ¿Sí? – tus ojos ya empezaban a detectar el “peligro”. No me engañas, te pusiste tensa.
- Dana… Te amo…




Me estaba volviendo loca, de seguro…sí, eso ero porque no podía ser…
- Disculpa…me quedé absorta por un instante…¿Qué fue lo que dijiste?
- Ya me escuchaste – te sobresaltaste en ese momento y tus palabras salieron casi chillando – Dana, te am…
- ¡Shhh! Calla…Yo…
Estaba espantada… eso era… Tantas veces había escapado de situaciones así, pero esto era diferente.
- ¿Tú…?
- Yo… - y te miré – tengo que irme. Tomé mis cosas y empecé a vestirme lo más rápido que mi cuerpo me lo permitía. Tú hiciste igual.
- Dana…no puedes… - me decías mientras me perseguías, yo solo oía una voz que revoloteaba - ¡Dana! – y esta vez tuve que hacerte caso – No puedes escapar cada vez que te sientes comprometida.
- Yo…
- Tú que, Dana… No me traigas el cuento de que no puedes comprometerte, no otra vez con eso…
- Ya hemos pasado por esto… Dame mis llaves…
- No…¿A qué le temes tanto?
- Dame las llaves Lauren…
- Que no...
- Bien me iré a pie entonces, te regalo el auto…
- No seas idiota…
- Sabes que no puedo…
- ¿Y por qué demonios no? – Excelente pregunta – vamos, por favor, no tienes que irte así, no te estoy pidiendo que te cases conmigo, solo dije que te amo ¿Por qué te afecta tanto? – otra buena pregunta, pero no tenía respuesta.
Golpeé la cama y me dejé caer, solo pude ponerme a llorar de frustración, tal vez por no poder decirte, tal vez por no poder irme, realmente no lo sabía.