lunes, 10 de febrero de 2014

El Pacto. Cap. 17 - Mítico

 

   Yurifans!!! pues hoy seguimos con el siguiente capítulo del Pacto. Si bien ha ido un poco extraño para muchas personas, quizá algunas gentes ya logren discernir de que va el asunto.  También anunciarles que vayan preparando sus pinceles, lápices y cosas por el estilo; ya va siendo hora de renovar la cabecera del Baúl y como saben, se hace a través de un concurso de nuestros fans, y quién reciba más votos, obviamente será la persona ganadora cuyo dibujo se tendrá como cabecera del Baúl. 


   Para todas aquellas personitas que igual tienen fics, dibujos, o deseen colaborar con nosotros de forma personal y han contactado a través de nuestros correos y cuentas personales, les agradecemos mucho la atención y les pedimos que por favor, todo ello sea enviado a nuestra cuenta del staff:  baulyuristaff@gmail.com  donde con gusto nos comunicaremos con ustedes.  


   Ahora si, el capítulo que sigue :)




    Durante toda mi vida he creido en lo que las demás personas creen, sin importar que lo humano no es similar a los misterios ni mucho menos lo mundano a lo inmortal.



El Pacto. Cap. 17 - Mítico.


 La persona que conducía aquél auto era verdaderamente hábil. Jessie tuvo que admitirlo, tomaba las curvas con tal facilidad que no lo parecían. Sin embargo para ella era una labor titánica el poder mantener el control de su auto.  A pesar de todo, mantenía una distancia pequeña y estaba segura de que el retén de revisión le detendría un momento antes de dejarla salir. Jessie ahora entendía muchas cosas. Stéphanos Andreakis tenía posesión sobre una gran cantidad de territorio en ese lugar. El retén que existía allí era una fachada controlada para la admisión de personas. Sólo los autos que estaban registrados con acceso podían transitar libremente por la zona y aún así, Jessie se había ido familiarizando con los guardaespaldas encubiertos de jardinero, guardabosque y alguna otra cosa más.



  Ante su asombro, la persona que iba conduciendo adelante no fue detenida y siguió de largo.  Esto le hizo entender a Jessie que una vez que tomase rumbo a la costa, le perdería fácilmente al llegar a la ciudad, por lo que aceleró un poco más.




  Sara tenía una ligera sonrisa en los labios. Veía a Jessie seguirle por el espejo retrovisor.  Tras la curva había pasado al equipo de James, que custodiaba la puerta como un perro guardian. Le sonrió al mirarle y dejó atrás todo. Condujo un poco más hasta llegar cerca del mirador donde se había detenido la primera vez para mirar a Jessie dormir. Bajó lentamente del auto y se apoyó en él para mirar el mar, pero eso fue cuestión de un minuto solamente.  Al ver a Jessie aproximarse tomó nuevamente el auto y salió de allí.



¿Puedo saber qué estás haciendo?
- No lo sé.
El gato no quiere comerse al ratón, a mi parecer. ¿No recuerdas que no se juega con la comida?
- No es tan sencillo…
Andreakis. Toma lo que quieres. Por lo que he visto en este tiempo, a la chica Jessie le gustan las chicas atrevidas, malas y curvilíneas.
- Ese es mi problema precisamente, Momo - respondió Sara mientras hacía cambio de velocidad - no soy atrevida, ni mala y no me considero curvilínea.





  Sara se miró en el espejo retrovisor tras acomodarlo un poco. Sus verdes ojos miraron las facciones de su cara, su cabello rubio ondeaba sin control a través del aire que se filtraba por el auto. Era un buen clima. Regresó el espejo a su posición original y entró a un establecimiento de ropa bastante conocido para Jessie. Y simplemente desapareció.



  Jessie entró al departamento unos minutos después. Caminó entre los espacios hasta llegar a la sección de probadores, donde no había nadie más que una persona probándose un oscuro  sombrero.



  Sin embargo no era quien ella esperaba. Sara Nelson se había desdibujado nuevamente. Recordó  el auto en el estacionamiento y salió rápidamente, sin embargo fue tarde, cuando regresó a ese lugar, el auto no estaba allí.




¿Me quieres decir por qué huimos cuál delincuentes?
- Lo siento Momo, no me siento segura…
¿No te sientes segura? Y a buena hora te vienes a dar cuenta…
- No es eso - contestó Sara mientras se miraba en el espejo. Uno de sus ojos había empezado a recuperar el color oscuro - Ya está aquí…



  Sara se detuvo en una esquina. Subió la ventanilla del conductor y un espasmo recorrió su cuerpo mientras jadeaba dolorosamente.



- ¿Qué es esto?...nunca...nunca había dolido de esta manera….- jadeó una vez más - siento...como si mi cuerpo se estuviese...partiendo…
¿Andreakis?
- Momo...ayúdame… ¡Momo!



   El cuerpo de Sara cayó inconsciente sobre el volante, y allí su largo y rubio cabello fue desapareciendo gradualmente. El color oscuro empezó a hacerse más consistente y las doradas pestañas se tiñeron de negro como el color de las pupilas en esos ojos, que se fueron mostrando poco a poco mientras ese cuerpo volvía a reaccionar.



¿Andreakis?
- Me temo...que no, Momo - sonó una voz.
Ah...eres tú, Helena.
- Fue un poco difícil volver…
Te lo dije - contestó Momo - El cuerpo de Sara poco a poco te va rechazando. Quizá en un poco de tiempo, ya no puedas usarla más.
- Eso sería una pena - contestó Helena mientra se miraba en el espejo. El cabello empezó a crecer nuevamente mientras mantenía su color - Realmente me gusta estar en este cuerpo.
Sin embargo no te pertenece ¿recuerdas?
- No tienes que decírmelo. ¿Qué ha pasado en mi ausencia?
Nada especial. Sólo volvió a ser ella.
- Mmm. ¿Logró mantenerse en pie?
¿No estás viendo donde estas?


  Helena soltó una carcajada mientras miraba a su alrededor.


- Ah...Sara, en verdad me impresionas. Pequeña pilla. Bien Momo, es hora de irnos.




  


  Stéphanos les miró regresar por la ventana de su habitación.  La oscuridad reinante allí era verdaderamente grande.  sus oscuros ojos, parecían brillar dentro de esa oscuridad. Les escuchó subir los escalones lentamente y un ligero golpe de nudillos en la puerta le indicó que ya estaban allí.


- Adelante - contestó.
- ¡Ah! Esta vez fue un poco más doloroso para Sara. Sospecho que ya no me va siendo  útil - contestó Helena.
- Momo.
¿Si?
- ¿Qué ha pasado? - preguntó la voz de Stéphanos.
Sara mantuvo su apariencia alrededor de tres horas el día de hoy.
- ¿Quieres decir que durante todo ese tiempo no sufrió ninguna transformación?
Exactamente.
- Entonces creo que ya va siendo hora - contestó Stéphanos - Ven conmigo.



  Los conocidos escalones se hicieron presentes y el largo camino hacia las profundidades de la tierra dejaron sentir un frío sepulcral. En su trayectoria,  Momo recorrió con la mirada a través de los ojos de Sara y la mente de Helena, diferentes caminos. Diferentes entradas. Interiormente sabían que no le gustaba nada cuando recorrían esos caminos.




Las grutas de la muerte - susurró Momo.


- Oh, esto es menos que eso - contestó Stéphanos a su vez - No confundas a Erebus con mi pequeña habitación cerca de la superficie de la tierra.
Erebus...dicen que es un lugar desolador - contestó Momo. Sin embargo Stéphanos sólo sonrió.


  Llegaron a una estancia demasiado amplia y grande, un aposento tallado en la piedra y desprovisto de cualquier comodidad, justo donde el cuerpo de Stéphanos se recostó y quedó completamente inmóvil. Una espesa sombra empezó a surgir del interior de su cuerpo. La sombra fue tomando una figura perfectamente delimitada. Un cuerpo masculino provisto de alas en su espalda se plantó frente a ellos mientras en su mano izquierda sostenía una pequeña esfera.


Thanatos… - susurró Momo - ese es… preguntaba Momo al mirar la esfera.
- Si, éste es Jamie Stéphanos Andreakis. Le he mantenido a un paso de la muerte bajo la supervisión de Hades, sin embargo, ya no puedo retenerlo más. Como sabes, todo sobre la tierra tiene que morir. Humanos, tan frágiles y tan miserables a su vez.
Sin embargo te encariñaste con ese humano, el cuerpo de un mortal llenó las emociones que un cuerpo inmortal no puede tener.
- ¿Ese es tu motivo para seguir en la Tierra, Momo? Has estado una eternidad mortal en ella y no he visto nada en especial en tu trayecto.
Me rehuso a desaparecer.
- Muchos dioses han desaparecido ya, los humanos dejaron de adorarles y desde entonces, todos ellos se apagaron.
Los dioses y los hombres son diferentes en sí - contestó Momo - cada determinado tiempo despierto dentro del cuerpo de algún descendiente directo mío.  Es por ello que los Andreakis son mi prioridad. Esta generación está perdida con la excepción de Sara - Tú mismo lo sabes. Jamie Stéphanos, está muerto - confirmó mientras miraba el cuerpo tendido de Stéphanos en la cripta.
- Y es por ello que Hades, siendo tan benevolente te tiene en consideración - dijo Thanatos - eres uno que no perdió la cordura, que se mantuvo sereno y prefirió dormir antes que ceder a la locura de los inmortales - Thanatos chasqueó la lengua - Dioses matándose uno contra otro, intentando beber su inmortalidad a través de la sangre humana. Estúpidos.
¿Quieres decir que todo eso fue una trampa? El beber la sangre de otro Dios no te mantendría con vida si eras uno?
- Eso son tonterías ¿qué ventaja hay en beber la sangre de un mortal? Es cierto que si eres un humano y bebes la sangre de un Dios, esa sangre para tí es un elixir de vida, pero si eres un Dios, sería un acto de canibalismo, no hay ventaja alguna.
- Ambrosía… - susurró Helena en ese momento. Es por eso que éste cuerpo se recupera con facilidad gracias a la sangre de Stéphanos mezclado con la inmortalidad de Thanatos.


  Momo miró a través de los ojos de Sara a Thanatos mientras este se desplazaba a otro lugar de esa habitación y dejaba la esfera que contenía el alma de Stéphanos.


¿Cuanto tiempo le queda?
- Lo suficiente hasta que Sara Andreakis despierte completamente. Cuando eso ocurra Hypnos y yo regresaremos a nuestras respectivas vidas.
Hypnos se ha divertido mucho bajo esa personalidad.
- Vamos aguafiestas - contestó una risa verdaderamente diferente - cada día tengo que lidiar con dormir a millones de personas en la tierra como para no tener un poco de diversión.


  Momo quedó pensativo mientras continuaba mirando el cuerpo de Stéphanos.  No quedaba mucho tiempo para que la línea de sangre se mantuviese. Si Sara Andreakis no  tenía descendencia, era su última heredera y al morir ella, el alma de Momo dejaría de existir, tal como Zeus, Apolo y la imbécil de Afrodita.



¿Qué propones que haga? - preguntó al fin mientras Thanatos dejaba escapar una sonrisa maliciosa.
- Eso es justo lo que quería oír…









  Jessie llegó a la casa tras estar pensando detenidamente qué hacer. Al estacionar el auto encontró lo que estaba  buscando. El auto estacionado en un rincón era el auto en el que había visto a Sara salir de allí. Entró a la casa mientras buscaba a Helena o a Stéphanos, pero no encontró a ninguno de ellos. Intentó entrar al cuarto de Helena tras tocar en la puerta, pero se dió cuenta que estaba fuertemente cerrado. Se dirigió al de Stéphanos pero recibió la misma ausencia y al igual que en cuarto anterior estaba cerrado.



  Pensó en dar media vuelta e irse a beber algo, hasta que recordó el cuarto donde había entrado por primera vez. El cuarto de “Jamie”.


  
  Se encaminó directamente a esa habitación. Ese día era ya viernes por la noche, así que María y André ya no estaban allí. Quería ver nuevamente esa pintura. Tocó ligeramente en la puerta y al igual que en las anteriores habitaciones, no contestó absolutamente nadie. Dió un largo suspiro mientras dejaba caer la mano sobre la manija de la puerta, esperando, como en las otras dos, que la puerta no pudiera abrirse. Sin embargo, su asombro no tuvo límites cuando miró la manija deslizarse hacia abajo. La puerta cedió y se abrió hacia el interior. Un aroma a lavanda se estampó inmediatamente en la nariz de Jessie.    



  Miró dentró y tardó un poco para cerrar la boca. En el techo de esa habitación había dibujado una gran imagen de una fiesta antigua, se veía por las antorchas, flautistas y muchas otras cosas que no podía diferenciar. Gente bailando y festejando y sobre ellos, una persona de oscuros cabellos  con un cetro bastante extraño y cuyo rostro se encontraba semioculto bajo una máscara. Si bien la cara de la persona flotando sobre los hombres se encontraba con un rostro serio, la máscara tenía dibujada una sonrisa.


  
  Jessie se preguntaba que significaba eso, sin duda cosas extrañas habían en esa habitación. Miró instintívamente hacia el lugar donde había mirado el cuadro aquella vez pero no había nada en esa pared ahora. Volteó a mirar el resto de la habitación antes de que su corazón se paralizara por un momento.


  Recostada, bajo una tenue luz de lámpara, en esa habitación se encontraba durmiendo Sara Nelson.

7 comentarios:

  1. waaaaa!!! estube dias imaginando que podria pasar en este cap, y nada de lo que imagine paso, muero!! esta super :D gracias eres buenisima,
    GAMBARE!!! :D sigue con el fic.

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  2. ¡¡estoy eufórica!! en serio me encanta cuando escribes así, impredecible, emocionante ay porfa no demores mucho el próximo cap.

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  3. Santos dioses griegos!!!! sabia que me sonaba momo, el maldito dios de la ironia.

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  4. vaya como siempre genial y toda una sorpresa total al leerlo *Q* estuvo genial este capitulo >w< ya quiero leer la continuación /._.)/

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  5. Muchas gracias, me alegra de verdad que les haya gustado el capítulo. Realmente siempre me ha gustado mucho la mitología griega, pero siempre es un pco difícil cuando se trata de los dioses menos mencionados. Casi todos sabemos de Zeus, afrodita, Hera, Juno, Ares, blah blah, pero muy pocas historias se han centrado en los dioses más comunes, como el sueño, la muerte y la burla :)

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  6. hola disculpen pero kla verdad es aver si alguien me puede explicar de que trata por que la mera verdad no entiendo nanda

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