martes, 9 de abril de 2013

El pacto. Cap. 5 Sara Nelson

Buenas gente, después de estar bastante fuera por motivos de salud, familia, bodas, semana santa y demás cosas entre las cuales se encuentran la playa, nadar, peces, y otras cosas he de decir que subo ya este cap que ha tenido más ediciones que una revisión de tesis jajajaja, así que ya todas seguro que hemos pasado a tomar nuestra dosis de delirium, por lo que yo les dejo algo más ligerito ;)

  Espero que sea de su agrado, hasta la próxima! 



  “Soñar resulta bastante intrigante para la mayoría de las personas. Algunas tienen sueños dulces, románticos y alegres. Para algunas excepciones, como la mía, soñar es una maldición...¿mi alma está condenada? Cada sueño para mí resulta una premonición de las cosas que no quiero saber...”


Cap. 5  Sara Nelson


- ¡Sara!


  El grito escapó de la boca de Jessie, que se incorporó con la piel perlada por el sudor. Realmente había sido un sueño...¿verdad que fue un sueño? Colocó la mano sobre su pecho mientras respiraba agitadamente. No tenía ninguna duda, la persona que había visto en su sueño era Sara Nelson. La chica de ojos tristes, la de los intensos ojos verdes.


  Se colocó las manos tras la nuca y posteriormente abrazó sus piernas mientras se sentaba en la cama. Sara Nelson. ¿Por qué demonios tenía que soñar con Sara Nelson en ese momento? Habían pasado demasiados años desde que la vió por última vez. Diez años, se repitió. Habían pasado ya diez años desde entonces. Se levantó de la cama y se acercó nuevamente al ventanal. Estaba todo tan tranquilo y el jardín perfectamente iluminado. No parecía haber nada raro. Pero el pensar en ese sueño le mantuvo en vigilia un rato más hasta lograr dormirse. Despertó a las siete de la mañana. Y al salir al pasillo, se dió cuenta de que las personas en la casa ya estaban en movimiento.


- Señorita Jessie - María siempre aparecía de forma tal que le sorprendía - Buenos días
- Hola María - saludó Jessie de igual manera - Buenos días ¿cómo estás?
- Muy bien señorita  ¿Dónde quiere desayunar?
- Oh...¿qué lugar recomienda? - interrogó con amabilidad.
- Mi joven Jamie estará desayunando hoy en el jardín, si gusta puedo servirle el desayuno en el mismo lugar.
- Bien - contestó ella - iré a ducharme entonces y le alcanzaré en un momento.


  Después de un rato se encontró a Jamie en la mesa y tras los saludos habituales, Jessie miraba la entretenida cara de Jamie en su portátil. Posteriormente al acabar el desayuno, Jamie se quedó pensando un momento mientras le miraba fijamente.


- ¿Ocurre algo? - le preguntó Jessie mientras le daba un sorbo a su café con hielo.
- Me preguntaba si podrías asistir hoy a una cita que he programado con Kafka a media tarde en su despacho privado.
- ¿Con Kafka?
- En efecto, revisaremos las pautas del contrato si te parece bien. Sólo que tengo un pequeño inconveniente.
- ¿Y ese cuál es?
- Antes de ese evento...es decir, tres horas antes, habrá cierto asunto que arreglar en ese lugar...algo...escabroso, me preguntaba si ¿podrías acompañarme y seguirme el juego?
- El juego...¿de qué juego hablas? - preguntó Jessie totalmente confundida.
- Bueno...por si yo llegase a decir algo que te confunda aún más ¿podrías sólo seguirme la corriente como si estuviese diciendo la verdad?
- ¿Es decir que vas a mentir?
- Bueno...diré una o tres mentiras - contestó Jamie mientras se encogía de hombros.
- Creo que sí - terminó por contestar Jessie.
  Jamie dejó escapar un largo suspiro en ese momento mientras la miraba con una diversión que rayaba entre lo irónico y lo divertido.
- Muchas gracias - contestó tras dedicarle una sonrisa y continuar leyendo en su portátil.


Tras finalizar lo que hacía se retiró del lugar mientras dejaba su servilleta en la mesa. Jessie se quedó largo rato mirando el mar. Bonita forma de empezar el día. Y sin embargo, dentro de su mente recordaba una y otra vez la sonrisa de Sara Nelson en ese solitario lugar.
 André se encargó de llevarle a la oficina de Kafka y exactamente al mediodía ya se encontraba en el interior del lujoso despacho tras la escrutadora mirada de Imogene que no apartaba sus ojos de ella.


  Jamie llegó pocos minutos después, le dedicó una sonrisa y le tendió la mano para invitarla a acompañarle. Jamie se presentó ante Imogene con esa sonrisa tan cautivadora de siempre y tras anunciarse les llevaron ante Kafka, quién se incorporó para darle un efusivo abrazo a Jamie.


- ¿Han llegado? - preguntó Jamie.
- Aún no. Pero conociendo a nuestros acompañantes seguramente no tardarán.


  Jessie se quedó momentáneamente sin saber que pensar, parecían esperar a algunas personas más, puesto que en esa mesa habían cuatro lugares más dispuestos a ser ocupados. Mientras pensaba esto, la puerta se abrió nuevamente y una figura espigada entró por esa puerta. A Jessie le dió un vuelco y su pecho empezó a arder a un ritmo más avanzado. Por esa puerta Julieta Nelson hacía una entrada que ella nunca esperó.


  Jessie no podía apartar la mirada de ella. La suave caída de su cabello, el color de su piel, la curva de cada parte de su cuerpo, despertaba un ansia que ella ya conocía.  La mirada azul de Julieta se detuvo en los ojos de Jessie mientras fruncía levemente el ceño y le decía algo a su acompañante. Una persona cuyo estómago precedía su calva cabeza.


- Perdona Josh - dijo por fin el hombre mientras le dirigía una gélida sonrisa a Jessie - pero pensé que solamente estaríamos las personas involucradas en este asunto.
- Oh no te preocupes por ello Mark - contestó Kafka - todos los presentes están involucrados de alguna u otra forma.
- Yo no quiero personas ajenas a este caso - contestó Julieta con una sonrisa de las que siempre tenía para enviar el mensaje de rechazo - no entiendo porqué habemos tantas personas para un asunto que únicamente me compete a mí - continuó mientras miraba a Jamie - creo que hay gente que está de más - terminó tras ver de reojo a Jess.
- Señorita Nelson, Mark, les sugiero que tomen asiento - recalcó Kafka nuevamente - Jamie es la otra persona aludida en este asunto - les señaló.
- Entiendo - respondió Julieta mientras alzaba una ceja y miraba desdeñosamente a Jamie - y la otra chica - soltó mordazmente.
- Ella se queda - respondió Jamie con una voz ligeramente extraña y Jessie se dio cuenta que era el mismo tono que esa vez en el estacionamiento. Había furia contenida en su voz.


Un ligero toque en la puerta sonó en ese momento y dos personas más entraron. Venían con unos portafolios negros en los cuáles había una insignia que Jessie no reconocía.


  Tras hablar en un tono amable y cortés, aquellas personas se sentaron en aquella mesa. Era bastante amplia y parecía que una sesión iniciaba en ese momento.


  Jessie eligió ese momento en el que se hizo una momentánea calma para hablar con Jamie y explicarle que era mucho mejor salir, y así lo hizo. No le apetecía en absoluto quedarse allí dentro, prefería pasar a la otra habitación, desde donde no escucharía nada y sólo vería las sombras de los asistentes a esa reunión.

  Tras un largo período de tiempo, miraba exaltarse a alguien que suponía era Mark y tras un breve período más miraba dos siluetas salir de la habitación, era de suponer que la reunión había terminado. A través de ese cristal, sólo podía ver sombras, pero dentro de sí sabía que algo grande acababa de ocurrir.


 Jamie apareció más tarde, se le veía con bastantes cosas en la cabeza pero ella se resistía a preguntar. La miró en ese momento y le sonrió de una forma bastante buena, pero dentro de sí, ella sabía que la sonrisa era falsa.
  
  Se retiraron de ese lugar tras intercambiar algunas palabras con Kafka y el trayecto hasta la casa de Jamie se hacía en absoluto silencio.


- Lamento no poder resolver nuestro asunto hoy - cortó Jamie de repente - tendrá que esperar.
- No pasa nada - respondió ella mientras sentía que ese corte en la conversación era una oportunidad perfecta para hablar de temas un poco más complicados.
- Te notas un poco incómoda.
- Bueno - dijo Jessie por fin - hay algo que siempre he querido preguntarte desde que te conocí.
  
  Jamie enarcó las cejas, pero asintió mientras ese gesto le animaba a tomar coraje a Jessie.
“Creo que ya empezaremos con las preguntas, Andreakis” - sonó una voz en la cabeza de Jamie.
“Tranquilo Mo, tan sólo sigue el plan” - respondió Jamie a su voz en su propia mente.


- Cuando te conocí realmente no pude ver tu rostro de forma adecuada.
- Si. ¿Qué pasa con ello?
“Aquí viene”.
- Hace mucho tiempo, conocí a alguien...que se parecía mucho a tí.
“Sara Nelson”.
- ¿Es cierto lo que me dices?
- Si, es por eso que se me hace difícil poder decir esto.
- ¿Por qué habría de serlo? - preguntó Jamie de forma despreocupada mientras le dedicaba una mirada que le alentaba a continuar..
“Andreakis, a veces me sorprendes”.
- Porque de cierta forma...yo rechacé a esa persona hace mucho tiempo.
- ¿Y temes que yo sea un acosador incorregible que te ha asediado a través de los años hasta hoy?
- No. Al menos no lo pareces...sólo pensé...bueno creí que...serías ella...
- ¿Ella?
- Si - Jessie Dió un largo suspiro - su nombre es Sara.
- Sara.
- Sara Nelson.


  Jessie dijo lo último mientras miraba atentamente el rostro de Jamie. A pesar de esa información Jamie no había mostrado un cambio o mostrarse con sorpresa por lo que ella había dicho.


- Sara Nelson...no, no le conozco.


  Jessie dejó escapar un leve suspiro mientras miraba el rostro de Jamie. Era absolutamente igual. Lo diferente eran el color de ojos y su pelo.


- Hoy tuve un sueño muy extraño.
- Casi todo el mundo ha tenido sueños extraños alguna vez.
“No fue un sueño, pero creo que se refiere a...”
- Ví a Sara en un lugar oscuro...con una luz frente a ella y la luz le hablaba.
- Las luces no hablan - le contestó Jamie mientras le miraba - es un sueño bastante raro.
- Si, en mi sueño, ella estaba muriendo y la voz le daba la oportunidad de vivir a cambio de algo, pero no logré entender que era eso.
- A mí me parece más una pesadilla ¿no crees?
- No lo sé, para mí era un sueño, aunque uno demasiado real. Y la otra vez me pareció ver algo andando por el jardín de la casa. ¡Auch!


  Jamie había dado un frenón bastante brusco.
- ¿Algo andando en el jardín de la casa? - preguntó de forma  brusca.
- Si, era una silueta blanca - le contestó mientra le miraba - ¿ocurre algo?
- Me preocupa que la seguridad de la casa se haya visto burlada - contestó Jamie seriamente.
- A mí no me parecía una persona - contestó ella - era demasiado extraña.
- Hay muchas cosas extrañas en el mundo, querida - le contestó
“Así como tú”
“Cierto, pero es mejor que te calles ahora”
“¿Por decir una verdad?”
“Por ser bastante preguntón”.
- Si, creo que si.


  Jessie se recostó brevemente en el asiento y cerró los ojos. La imagen de la chica de rubio cabello y ojos verdes no se apartó de su mente.  Jamás reaccionó en que Jamie le miraba por momentos y en una mirada al espejo retrovisor miró sus ojos, uno era negro y el otro verde. Instintivamente se colocó las gafas de sol que siempre llevaba consigo.  Aceleró brevemente mientras miraba el camino.

“Sara Nelson”
“¿Qué pasa con ese nombre?”
“Me pregunto cuánto tiempo podrás aguantar. No es conveniente que mis deseos se sobrepongan a los tuyos, yo no quiero ser mortal, sólo divertirme un rato”.
“Te aseguro que yo no me siento en condiciones actualmente Mo”.
“Sin embargo ¿lo sabes verdad? Ella haría cualquier cosa que Julieta Nelson le pidiese. No ha podido dejar atrás a esa persona”.
“Lo sé”.
“¿Y no planeas decirle nunca que Julieta es hermana de Sara Nelson?”
“No ganaría nada con eso Mo. Sólo pondría más ideas en su cabeza y Julieta no es tan imbécil”.
“Las personas son susceptibles de caer en cosas tan estúpidas y casi siempre las cometen por amor. ¿Cómo un Dios muere por falta de creencia y un humano vive aunque nadie crea en él?”
“Eso es algo que nunca entenderás, Mo. Los humanos tenemos más defectos que virtudes y sin embargo seguimos existiendo”.
“Ustedes, ciertamente son muy interesantes, Andreakis”
“Sigues llamándome así”
“No tengo como más llamarte...no sé ni siquiera qué generación eres aunque haya conocido a cada uno de ustedes”
  Una sonrisa escapó de los labios de Jamie en ese momento. Miró nuevamente a Jessie. Mientras cavilaba en su mente las palabras de Mo. La chica dormía plácidamente mientras Jamie podía notar sus sueños y pensamientos.


  Se preguntó si no sería una persona aprovechada de la situación leyendo su mente mientras dormía. Curiosamente Jessie soñaba o recordaba una sonrisa, una mirada y un adios. Y Jamie sólo musitó brevemente:
- Sara Nelson.


  Miró nuevamente el camino, la entrada a su casa se encontraba a menos de medio kilómetro y detuvo el auto en un parador donde muchas personas se detenían a mirar los atardeceres; recordó entonces vagamente a una niña de ojos verdes y cabellos rubios correteando por un enorme jardín. Se veía tan radiante a pesar de andar siempre sola, sus pies descalzos recorrían ese enorme jardín mientras parecía perseguir algo que sólo ella veía.


- ¡Espera Mo! No puedo correr tan rápido.


  Un viento sopló en ese momento mientras la chica parecía bailar con él y las carcajadas se hacían mucho más fuertes y felices.
  Bailaba, tenía la certeza de que la niña bailaba y cantaba. Al otro lado de ese jardín se encontraba una pareja con otra niña y junto a ellos un hombre bastante viejo. La mirada de la mujer estaba centrada totalmente en la niña que bailaba, mientras la otra niña parecía estar bastante aburrida.


- Creo que la chiquilla esa no parará hoy - comentó el hombre mayor.
- Perdona si te incomoda Nikos. Hasta ahora no logramos controlarla.
- Merece castigos más severos.
- Es sólo una niña padre.
- Los niños deben educarse desde edades tempranas. No hay que permitirles esa conducta. Debería aprender de Julieta.
  La aludida le miró detenidamente mientras sonreía a Nikos.
- Ella tiene todo el perfil de lo que debe ser un Andreakis - soltó una carcajada - a la otra niña podrías dejarla aquí. Puede aprender de María como servir en una casa.
- Padre, no creo que sea conveniente...
- Silencio Aileen, en ocasiones no sé cómo es que tu propio esposo te soporta.
- Eso no es inconveniente para mí, Nikos - interrumpió ese hombre rubio y de ojos azules.
- Aunque insisto John, no entiendo cómo es que pudieron adoptar a una cría como esa - comentó una vez más el hombre mayor mientras miraba a la niña corretear por el jardín - Deberé pedirte que la dejes aquí, no creo que sea conveniente para su imagen tener a esa niña cerca. Es mejor que Julieta crezca sola.
- Si tú insistes, Nikos - terminó por decir John mientras asentía.


  Esa tarde una niña lloraba mientras veía a la pareja partir con la otra pequeña, quién le miraba impasible y sin emociones en el rostro. La mujer de nombre Aileen sabía que no ganaba nada con oponerse a su padre pero dentro de sí sentía perder parte de su persona. Extrañamente le tenía demasiado cariño a la niña más frágil.


  Nikos no le mostró demasiada paciencia, le asignó una habitación que se encontraba a un lado de la que les pertenecía a María y André, quienes llevaban tiempo sirviendo a la familia.


- Y bien - preguntó de repente Nikos - ¿cuál es tu nombre?
- Sara Nelson - respondió la niña mientras miraba con cierto temor a ese hombre.
- ¿Quién te dió ese nombre?
- Mamá me ha puesto ese nombre - contestó la chiquilla de forma apenada.
- Oh, pero sabes de dónde vienes ¿no es verdad? Mi hija muchas veces toma decisiones estúpidas.
  Pero ante la crueldad del hombre, la niña se quedó en silencio mientras le miraba. Y Nikos no soportaba que nadie le mirase. Dentro de su persona existía la personalidad egoísta y cruel de la maldad. Nikos, era todo lo que una persona correcta no soportaba.


  Había amasado una fortuna en su natal Grecia y había obligado a su única hija a casarse con un hombre que él había elegido y si bien su primera intención fue la de maltratar y avergonzar a la pequeña Sara Nelson, ésta había soportado cada embate de forma inteligente en cada una de ellas.

- Y lo que no te mata, te hace más fuerte. ¿No es así, Sara Nelson? - musitó Jamie nuevamente mientras encerraba esos recuerdos nuevamente en su memoria y daba una mirada a Jessie antes de despertarla.

6 comentarios:

  1. wooow los contenidos del blog merecen el nobel a la buena lectura y la diversion, me encanta este fic estan tan no puedo describirlo con una palabra porq me transporta a la historia en si creo q a medida que leo estoy viendo la peli de el pacto, no demores muxo en colgar el siguiente q se me sube el sindrome de abtinencia
    muuuuxas graaacias

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  2. Holaa !!
    he encontrado tu blog por casualidad buscando nuevos blogs de mangas yuri, para ver las recomendaciones que haces,
    me ha gustado mucho, y te voy a seguir vale?
    espero que no te importe ^^
    saluditos,
    pasa por mi blog si quieres mangas en pdf vale?
    que tengas un buen día !!

    By: eri-san . Mangas en pdf

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  3. Tiene razón el anónimo 1, tienen trabajos aquí que son excelentes obras literarias, delirium es un gran ejemplo y este nuevo fic lleva un gran curso.

    Espero y continúes pronto porque demonios!!! muero de la ansiedad por saber que sucede. Besos

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  4. ahhh, no sabes cuanto espere esta conti, me encanta Jamie. ojala y no demores mucho el otro cap.

    un abrazo y un saludin desde Colombia

    ah y tienen razón el blog es grandioso, no solo Delirium y el pacto, de las nuevas tambien esta cafe á que me encanta tambien

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  5. Me encanto jeje *-* la esperamos muchoo!' gracias ii saludooos :) aca seguiremoss!'

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  6. Hola a los anónimos, muchas gracias por sus comentarios y desde aquí intentaremos seguir con el estilo propio del baulito, que es nuestra característica principal :)

    Gracias Eri por seguirnos, por supuesto que no tenemos problemas con ello.

    Anak, gracias por pasarte y saludos para tí desde todo el staff, así que los saludos vienen desde varios lugares, México, Venezuela, Perú y España ;)

    Aleh, hola otra vez, esperemos que te guste el siguiente cap tanto como este :)

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